Día 22

Dia 22 de Noviembre

 

ORACIÓN 

 

¡Oh! María, durante los bellos meses que te están consagrados, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.

Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Éstas son las que esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.

 

Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos pues, durante el curso de estos meses consagrados a tu gloria, ¡oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin mancha, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas, aún la sombra misma del mal.

La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal. En estos meses benditos procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida y, con tu auxilio, llegaremos a ser puros humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.

 

¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes. Que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más santa y de la mejor de las madres.Amén 

TEXTO BÍBLICO: 

 

" Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor". (Efesios 1,3-4)

 

Palabra de Dios/ Te alabamos, Señor. 

 

  

 

MEDITACIÓN : 

 

""Cuando el Señor nos invita a ser santos, no nos llama a algo pesado, triste...°todo lo contrario ! Es la invitación a compartir su alegría, a vivir y a entregar con gozo cada momento de nuestra vida, convirtiéndolo al mismo tiempo en un don de amor para las personas que están a nuestro alrededor. Si comprendemos esto, todo cambia y adquiere un significado nuevo, un significado hermoso, un significado comenzando por las pequeñas cosas de cada día.. Luego termina el día, estamos todos cansados, pero está la oración.  Hagamos la oración : también este es un paso hacia la santidad. Después viene el domingo y vamos a misa, comulgamos, aveces precedido de una hermosa confesión que nos limpie un poco. Esto es un espacio para la santidad. Luego voy por la calle, veo a un pobre, a un necesitado, me detengo, hablo con él, le doy algo: es un paso a la santidad. Son pequeñas cosas pero muchos pequeños pasos hacia la santidad. Cada paso hacia la sanidad nos hará personas mejores, libres del egoísmo y de la cerrazón en sí mismos, y abiertas a los hermanos y a sus necesidades."

 

S.S. Francisco (19 de noviembre de 2014) Audiencia General, Ciudad del Vaticano.

 

 

PETICIÓN: 

 

María, ayúdanos a vivir la santidad en la vida cotidiana, en los pequeños gestos, en nuestro trabajo, con las personas que están cerca nuestro y que nos necesitan, imitando el amor profundo que Jesús nos tiene .

 

Con María, roguemos al Señor. / Escúchanos, Señor, te rogamos.

 

 

""Si quieren saber quién es María, acudan al teólogo y les dirá exactamente quien es María. Pero si quieren saber como amar a María, vayan al pueblo de Dios que se los enseñará mejor.."S.S Francisco.

ORACIÓN 

 

¡Oh! María, Madre de Jesús nuestro Salvador y nuestra buena Madre! Nosotros venimos a ofrecer con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de agradecerte y solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.

 

Dígnate presentarnos a tu Divino Hijo que, en vista de sus méritos y a nombre su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud, que haga lucir con nuestro esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error, que vuelvan hacia Él y cambien tantos corazones rebeldes cuya penitencia regocijará en su corazón y el tuyo.  

 

Que convierta a los enemigos de tu Iglesia, y que, en fin, encienda por todas partes el fuego de tu ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulación de esta vida y de esperanza para el porvenir. Amén. 

Madre que sirvió en Jesús María en Caná “CORAZÓN MISERICORDIOSO”

Oración inicial para todos los días del mes

¡Oh María!, durante el bello mes a Ti consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo, y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.

Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Éstas son las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.

Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin manchas, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas aun la sombra misma del mal.

La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal. En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.

¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más Santa y la mejor de las Madres, Amén.

 

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 2, 1 “Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la Madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos”. Palabra de Dios / Te alabamos, Señor

 

MEDITACIÓN “María estaba impulsada por su corazón misericordioso. Al prever el posible apuro de los esposos y de los invitados por la falta de vino, la Virgen compasiva sugiere a Jesús que intervenga [...]. La carencia de vino se puede interpretar como una alusión a la falta de amor, que lamentablemente es una amenaza que se cierne a menudo sobre la unión conyugal. María pide a Jesús que intervenga a favor de todos los esposos, a quienes sólo un amor fundado en Dios puede librar de los peligros de la infidelidad, de la incomprensión y de las divisiones. La gracia del sacramento ofrece a los esposos esta fuerza superior de amor, que puede robustecer su compromiso de fidelidad incluso en las circunstancias difíciles”.

 

San Juan Pablo II (5 de marzo de 1997), Audiencia General, Ciudad del Vaticano.

 

PETICIÓN Madre de la familia, hoy te encomendamos a todos los matrimonios, especialmente a los que atraviesan dificultades, para que sean fortalecidos con la gracia del sacramento. También pedimos tu intercesión por quienes aún no han encontrado a un compañero de vida.

 

Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos.

 

“Permaneced en la escuela de María, escuchad su voz, seguid sus ejemplos… Ella nos orienta hacia Jesús: ‘Haced lo que Él os diga’”.

 

S.S. Juan Pablo II (4 de julio de 1980). Homilía, Brasil.

 

Oración final para todos los días del mes

¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena Madre! Nosotros venimos a ofrecerte, con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de serte agradable, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.

Dígnate a presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error. Que vuelvan hacia Él, y cambien tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia y que en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y dé esperanzas para el porvenir. Amén.


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Lecturas del Miércoles de la 15ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (3,1-6.9-12)

 

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.6-7

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27)

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