🙏pidamos a Dios por los bebés que están en riesgo de ser abortados y por sus familias.
🙏Por los enfermos de cáncer
🙏Por los desahuciados
🙏Por los enfermos de sida
🙏Por los enfermos en etapas terminales
🙏 por los que están en agonía
🙏Por los que no tienen servicio médico ni recursos económicos para pagar médicos ni medicinas
🙏Por los que no tienen trabajo
🙏Por los que no tienen familia
🙏Por los niños y ancianos abandonados
🙏Por los que van a ser operados de algun tipo de cirugía en éste día .
🙏Por las almas del purgatorio
🙏por los presos y por los que son acusados y encarcelados injustamente
🙏por los jóvenes que estan en el alcohol y las drogas
🙏por las madres que han perdido a un hijo
🙏por los que hoy van a morir
🙏por los Sacerdotes.
🙏por nuestras familias
🙏por nuestros hijos
🙏por los secuestrados y por los desaparecidos y por sus familias para que pronto regresen con bien a sus hogares para que rindan Gloria a Dios .

Intenciones Santo Rosario Vocaciones y Por los Sacerdotes

MISTERIOS GOZOSOS

Te pedimos Virgen Santísima que muchos corazones respondan con amor y generosidad a la llamada de Dios a dejarlo todo y seguirle a dondequiera que El les llame. Especialmente pedimos por un aumento de vocaciones generosas para nuestra Iglesia.

Te pedimos Virgen Santísima visites los corazones de muchos jóvenes para que con su entrega generosa y abnegada sepan darse con celo ardiente en sacrificio al Señor por el bien de la Iglesia y de las almas.

Te pedimos Virgen Santísima en virtud del nacimiento de tu Hijo Jesús, se encienda la chispa del amor hasta el extremo, para que muchos jóvenes puedan descubrir la sublime llamada a la Vida Religiosa y por medio de una respuesta al Señor cooperen contigo a dar a luz a Cristo en los corazones de todos los hombres.

Te pedimos Virgen Santísima concedas paz y serenidad a todos los jóvenes que experimentan en sus corazones la llamada a la Vida Religiosa para que puedan responder a la voluntad del Padre. Deposita todos sus temores en la Llaga del Corazón Traspasado de Jesús, para que abandonados sepan darle al Señor un sí pronto y gozoso como tú.

Te pedimos Virgen Santísima por todos aquellos que en la búsqueda por darle una respuesta a la voluntad de Dios se han alejado de ella, por temor y debilidad. Te pedimos les des la gracia de la fortaleza para dejar todo por Cristo. Que en el día de hoy ningún sí sea negado a Dios.

 

 MISTERIOS LUMINOSOS

Te pedimos Virgen Santísima por todas aquellas almas que en el momento de su Bautismo el Señor eligió para seguirle más de cerca en la Vida Religiosa. Te pedimos, por tu intercesión que todos los que han recibido esta gracia sepan abrir su corazón y darle una respuesta a Dios Padre.

 

Te pedimos Virgen Santísima que medies para todos aquellos que serán  llamados a la Vida Religiosa, la gracia de la fortaleza; que sepan obedecer a Jesús, dándole su entrega generosa. Te pedimos les encamines y guíes, y que al igual que los sirvientes de Caná sepan escuchar sin temor tu voz que les dice: "haced lo que él os diga"

 

Te pedimos Virgen Santísima que levantes muchos jóvenes generosos, quienes a las necesidades de sus hermanos, abran su corazón a la entrega total. Médiales la gracia de un celo ardiente por la predicación del Evangelio y por la salvación de las almas.

 

Te pedimos Virgen Santísima que reafirmes en todos aquellos jóvenes que son llamados a la Vida Religiosa, la certeza de la elección de Dios que los llama y se les revela a unos cuantos, atrayéndolos a una vida más cercana. Que sepan escuchar esta llamada del Señor que los invita diciéndoles: "Este es mi Hijo amado,en quien me complazco, escuchadle"

 

Te pedimos Virgen Santísima que derrames en muchos corazones la gracia de la entrega generosa, entrega que va más allá, que se da hasta el extremo. Te pedimos que despiertes en todos aquellos jóvenes que serán llamados a la Vida Religiosa, un fervor y amor por la adoración Eucarística. Hazlos desde ya adoradores de la Eucaristía.

 

MISTERIOS DOLOROSOS

Te pedimos Virgen Santísima por todos aquellos jóvenes que sienten duda de la elección e invitación del Señor a la Vida Religiosa. Te pedimos que al igual que Jesús sepan responder: "Padre si quieres aparta de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya" Que aún a cuesta de lo que sea sepan responder al Señor.

 

Te pedimos Virgen Santísima que nos des la gacia a todos los que somos llamados a la Vida Religiosa, los del presente y los del futuro, de no negar a Jesús. Danos la gracia de serle fiel hasta el final, de no flagelar nunca su cuerpo místico.

 

Te pedimos Virgen Santísima que hagas de las almas consagradas presentes y futuras, almas puras, entregadas al llamado y elección de Dios. Almas consoladoras que a diario mediten en la Pasión del Señor, y vean en ella el modelo de entrega y amor al que han  sido llamados.

 

Te pedimos Virgen Santísima que con el sí fiel de muchos religiosos, ayudemos a cargar la cruz del Señor. No permitas que ninguno de sus elegidos ponga más peso a su cruz. Te pedimos, entrega hasta el extremo y olvido de sí. Te rogamos especialmente por todos aquellos jóvenes que se sienten débiles para responder al pensar en lo exigente de tu llamado. Dales el amor necesario para la entrega.

 

Te pedimos Virgen Santísima que por los sufrimientos de tu Hijo en la cruz, y la fecundidad de su Corazón Traspasado, se renueve la Vida Religiosa, bañando a muchos jóvenes con la gracia que ellos necesitan para que en sus vidas germine la semilla de su vocación y por medio de su sí, sean ellos cooperadores de la Nueva Primavera de nuestra Iglesia.

 

MISTERIOS GLORIOSOS

 

Te pedimos Virgen Santísima que por los méritos de la resurrección de tu Hijo, levantes muchos jóvenes a vivir el llamado de la Vocación Religiosa. Para que llenan con su vigor

 

Te pedimos Virgen Santísima que al igual que los primeros apóstoles, muchos jóvenes sientan el deseo de predicar la Palabra del Señor, especialmente por medio de la entrega de sus propias vidas. Como dice la Escritura "salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que le acompañaban".

 

Te pedimos Virgen Santísima que la fuerza del Espíritu Santo invada el alma de todos aquellos que están llamados a ser los futuros Sacerdotes y Religiosos en esta Nueva Primavera de la Iglesia. Que al igual que los primeros cristianos sepan descubrir el llamado de Dios por medio de la oración y unidos en un mismo espíritu a través de tu intercesión materna.

 

Te pedimos Virgen Santísima que todas las almas que tu Hijo llamará a seguirle más de cerca, nazcan de tu Corazón Inmaculado. Engéndralos Virgen María, para que lleguen a ser imágenes de tu Hijo, portadores de Dios en el mundo. 

 

Te pedimos Virgen Santísima que todos los jóvenes con inquietud vocacional encuentren en ti el refugio seguro para madurar su discernimiento. Se tú el canal por donde nazcan  todas las vocaciones que tu Hijo regalará a la Iglesia, para que ninguna vocación falsa llegue a distraer a los seminarios y comunidades religiosas.

En el primer misterio Eucarístico contemplamos cómo Nuestro Señor Jesucristo, reunido con sus Apóstoles, en la última cena, bendijo el pan y lo repartió diciendo: "Tomad y Comed, este es mi cuerpo", dejando así instituida la Eucaristía, como manifestación de su amor por los Hombres. 

Jesús Sacramentado, pedimos por todos aquellos que no creen en tu presencia real en cuerpo, sangre, alma y divinidad en la Eucaristía.  

 

En el segundo misterio Eucarístico contemplamos cómo Jesús, en su infinito amor, queriendo hacer partícipe a toda la humanidad de las excelencias de la Eucaristía, dió a sus sacerdotes el poder de transformar el pan el y el vino en su Cuerpo y Sangre. 

Señor Jesús, te pedimos por todos los sacerdotes del mundo para que, alimentados de tu Cuerpo y Sangre, sean fortalecidos y animados. 

 

 

En este tercer misterio Eucarístico contemplamos cómo Nuestro Señor Jesucristo está vivo y verdadero, en cada hostia y aún en cada partícula, repartiéndose en cada una de las misas celebradas hasta en la más humilde de las capillas de la tierra.

Oh Jesús, te pedimos por todos los enfermos que, con un corazón sincero y mucho amor, comulgaron de tu cuerpo y sangre. Por tu infinita misericordia sean libres de todo sufrimiento corporal y espiritual. 

 

 

En este cuarto misterio Eucarístico contemplamos cómo Jesús, después de redimirnos con su muerte y resurrección, quiso también quedarse entre nosotros, en el Santísimo Sacramento hasta el fin de los siglos, para ser adorado y glorificado en su Cuerpo y Sangre, bajo las especies de pan y de vino.

Santísimo Sacramento, ponemos en tu presencia todos aquellos que no tiene libertad, los que viven en las cárceles y los que están atados al pecado, al miedo y a la angustia. 

 

 

En este quinto misterio Eucarístico contemplamos cómo Jesús, no sólo quiso ser adorado en la Eucaristía, sino que también quiso darse a los hombres, en la Santa Comunión, a fin de ser alimento para el alma y prenda de Vida Eterna.

 

 

Jesús, Pan de Vida, te pedimos por todas la comunidades cirstianas para que alrededor de tu mesa santa, comulgando de tu Cuerpo y Sangre, vivan siempre como signo de amor y unidad.

LUNES Y SÁBADOS MISTERIOS GOZOSOS

 

A través de los misterios gozosos, pediremos a María, la sanación emocional, para poder tener nueva paz y permitir a Dios que realice su obra en nosotros.

 

1. En el primer misterio, contemplamos el anuncio del arcángel Gabriel a la virgen María y la encarnación del Hijo de Dios. A través de este misterio, te pido mama del cielo, que liberes mi memoria del miedo que se produjo en mi mientras esperaba el diagnostico medico, libérame también de pensamientos fantasiosos y opresores.

 

“Tendras confianza porque hay esperanza” {jb 11, 18]

 

2. En el segundo misterio, contemplamos a María que, a pesar de su embarazo, se pone en camino para ayudar a su pariente Isabel. A través de este misterio, te entrego mis miedos a la soledad, a la incomprensión o a el abandono.

 

A pesar de nuestras dolencias, podemos ayudar a quienes sufren mas que nosotros, porque consolando seremos consolados.

 

3. En el tercer misterio contemplamos el nacimiento del hijo de Dios en la pobreza de una gruta. A través de este misterio, entrego a la sagrada familia, la imposibilidad de recurrir a algún tratamiento por lo costoso, la preocupación por tener que pagar tantos medicamentos, el desamparo que experimento ante la fría burocracia de muchas obras sociales.

 

“Depositen en el todas sus preocupaciones, pues el cuida de ustedes” [pe 5,7]

 

4. En el cuarto misterio, contemplamos al Niño Jesús, que es presentado en el templo por sus padres.

 

A través de este misterio, le pido perdón y liberación a Dios por haberme apartado de la iglesia, por descuidar mi vida espiritual y por enojarme con Él, a causa de la enfermedad o de cualquier sufrimiento.

 

“Todo lo que han aprendido, recibido y oído de Dios háganlo…..y el Dios de la Paz estará con ustedes”[ flp 4,9]

 

5. En el quinto y último misterio, de gozo contemplamos al Niño Jesús que es encontrado en el templo (después de tres días de búsqueda de José y María), escuchando a los maestros.

 

En este misterio pedimos a María sentirnos cobijados por ella y por la iglesia, como comunidad para ser sanados del sentimiento de desamparo y depresión, y liberados del temor a cualquier tratamiento y al dolor.

 

“Si oyen a Dios y le sirven, acabaran felices sus días y sus años con toda tranquilidad” [jb 36,11]

 

JUEVES MISTERIOS LUMINOSOS

 

A través de los misterios luminosos, pediremos a Dios por intercesión de María, la sanación en las relaciones con los demás, y con la liberación de toda atadura que no nos dejo ser libres.

 

1. En el primer misterio luminoso, contemplamos el bautismo de Jesús en el rió Jordán.

 

A través de este misterio vamos a renovar el sacramento del bautismo.

Por el poder de tu bautismo y el nuestro, danos Señor, una nueva efusión del Espíritu Santo, y libéranos de toda influencia que el maligno haya tenido o tenga sobre nuestras vidas. Libéranos de las tentaciones de desaliento, búsqueda de poder, celos o rivalidad.

Dales a todos los laicos que te sirven en la iglesia, el deseo de renovarse cada día, para que, guiados por ti, sean constructores de la civilización del amor.

 

Te aseguro que el que no nace del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne, lo que nace del espíritu, es espíritu. [jn3,5-6]

 

2. En el segundo misterio, contemplamos a Jesús que en Caná de Galilea transforma, ante el pedido de María, el agua en vino.

 

Te pedimos Jesús, a través de este misterio, que así como transformaste el agua en vino, transformes también en nuestros hogares, comunidades, iglesia y país, aquellos vínculos afectivos que están rotos, enfermos o heridos. muéstranos las heridas de nuestros corazones que ya están maduras para ser sanadas; danos la fuerza para perdonar las ofensas recibidas, de manera que así traigas sanación y, aquello que en nosotros había perdido su sabor y fuerza, sea transformado como el agua en vino de excelente calidad.

 

“María dijo a los que estaban sirviendo :hagan todo lo que él les diga” [jn 2,5]

 

3. En el tercer misterio, contemplamos a Jesús, que anuncia la venida del Reino, invitando a la conversión.

 

Por el poder de este misterio, te pedimos señor, nos concedas a todos los cristianos, el don de discernimiento, para darnos cuenta de cuales son las tentaciones que con mayor frecuencia nos roban tu alegría, y nos privan de experimentar en nosotros tu divina presencia, quita de nuestro caminar diario, todo aquello que no nos deja proclamar con el poder de tu espíritu, la venida de tu Reino, haciendo así que nuestra tarea evangelizadora se vea diluida. en este misterio, también te entregamos la convivencia en nuestros hogares y la economía familiar, para que tu las ordenes, de modo que podamos llevar tu palabra y tu amor como constructores de unidad.

 

“Desde entonces Jesús comenzó a proclamar: “vuelvan a Dios, porque el Reino de los Cielos esta cerca” [mt 4, 17]

 

4. En el cuarto misterio, contemplamos la transfiguración de Jesús.

 

Te pedimos Señor, que así como llamabas con frecuencia a tus discípulos, a ir a un lugar apartado para orar al padre, también suscites en cada uno de nosotros el anhelo de crear cada día momentos de desierto para contemplar tu rostro, quita de nuestras vidas toda atadura de indiferencia, pereza o tibieza espiritual, que provenga de nuestra herencia familiar, o que nosotros mismos hayamos provocado por pecar, al no valorar y olvidar las bendiciones y las gracias que nos has dado en el transcurso de nuestras vidas. Libera nuestros pies y nuestros corazones de las trabas que pone el maligno, con el propósito de que no participemos con frecuencia en la santa misa y en los grupos de oración. enséñanos con tu santo espíritu a orar con poder, por las necesidades de la iglesia y del mundo entero.

 

“De la nube salio una voz, que dijo: este es mi hijo amado, a quien he elegido, escúchenlo”[ mt 17,5]

 

5. En el quinto misterio, contemplamos la institución de la sagrada eucaristía.

 

Por el poder de tu cuerpo y de tu sangre, te pedimos Jesús, en este misterio, que sigas liberando, protegiendo y bendiciendo, a todas las comunidades cristianas en nuestro país y en el mundo entero. a ti, que eres alfa y omega, principio y fin, te rogamos que hagas fluir la gracia presente en cada misa celebrada desde la institución de la eucaristía en la ultima cena, hasta el día de hoy, así también como el poder de tu gracia en cada misa, que en este momento se este celebrando en cualquier rincón del mundo, despierta, sana y fortalece el corazón de aquellos jóvenes a quienes estas llamando al servicio de tu altar y de tu pueblo, fortalécelos en las luchas, que sostiene y que sostendrán. dales, por nuestra oración, la fuerza para que te digan: aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad.

 

“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. luego ven y sígueme.[mt 19,21].

 

“Jesús les dijo; yo soy el pan que da vida. el que viene a mi, nunca tendrá hambre y el que cree en mi, nunca tendrá sed” [jn6, 35]

 

MIÉRCOLES Y DOMINGO MISTERIOS GLORIOSOS

 

Por la contemplación de los misterios gloriosos pediremos a María, la sanación de la memoria, herida por el pecado y la liberación de las herencias genéticas negativas.

 

1. En el primer misterio glorioso contemplamos con nuestra imaginación a Jesús que, después de haber estado tres días en el sepulcro, resucita, y se presenta a María y a los discípulos.

 

En este misterio pedimos a Jesús por la curación intergeneracional. le entregamos a María nuestros antepasados, familiares y miembros de congregaciones que murieron con ataduras de rencores generacionales, adicciones, ocultismo y todo mal con el que hayan muerto, y que nosotros hayamos recibido, como herencia negativa.

 

“Si el hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres” [jn 8,36]

 

2. En el segundo misterio, Jesús sube a los cielos en presencia de su madre y de sus discípulos.

 

Pedimos a María en este misterio, ser sanados de las heridas desde la concepción, pasando por los meses que estuvimos en el vientre materno, y los traumas que pudieron producirse en el momento de nacer y las primeras horas fuera de la seguridad del vientre materno.

 

“Tu señor, formaste mis entrañas, me tejiste en el seno de mi madre” [sal 139].

 

3. En el tercer misterio, contemplamos la venida del Espíritu Santo, que se derrama en María y los apóstoles.

 

En este misterio entregamos a María la sanación de la primera infancia y de la niñez. especialmente le entregamos la memoria auditiva herida por gritos, palabras de desprecio, comparaciones traumáticas, etcétera.

 

“El amado por Dios habitara confiado cerca de Él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morara” [deut 33,12]

 

4. En el cuarto misterio, contemplamos a María que es llevada en cuerpo y alma a los cielos.

 

Te entrego Madre, mi adolescencia y juventud. te pido que sanes toda esta etapa de mi vida, de modo especial mi memoria visual y mi memoria afectiva. ordena mi sexualidad, y lléname del amor que me pudo haber faltado en esta etapa de mi existencia.

 

“Confiesen unos a otros sus ofensas y oren los unos por los otros, para que sean sanados. la oración del justo tiene mucho poder, con tal de que sea perseverante” [sant 5,16]

 

5. En el quinto y ultimo Misterio, contemplamos a María que es coronada por la Santísima Trinidad, como Reina de toda la creación.

 

Te pido madre que sanes las dolencias espirituales, psicológicas y físicas, que pude haber recibido a lo largo de mi vida adulta. Libérame de las ataduras del pecado, de la sensación de frustración o fracaso, a causa de los problemas afectivos, laborales y de cualquier otra índole, dame mi verdadera identidad y una personalidad en proceso de constante maduración, sana mi cuerpo para el servicio de Dios; y llévate de mi corazón el miedo al futuro.

 

“Yahvé irá delante de ti., Él estará contigo; no te dejara ni te abandonara., no temas pues, ni te desanimes” {deut 31,8]

 

MARTES Y VIERNES, MISTERIOS DOLOROSOS

 

A través de los Misterios Dolorosos, pediremos a Dios por María, la sanación física para poder servirlo a Él en los demás, y hacer en todo su santa voluntad.

 

1. En el primer misterio doloroso, contemplamos la agonía que Jesús experimentó en el huerto de los olivos.

 

Te pedimos Jesús, que así como con la oración venciste a Satanás, que quería hacerte caer en el desanimo, la angustia y la desesperanza, también me des a mí el poder de orar con perseverancia y ser así vencedor.

 

En este misterio te pedimos la salud para los enfermos de cáncer.

 

“La oración de fe, salvará al enfermo y el Señor lo levantará” [sant 5,15]

 

2. En el segundo misterio contemplamos a Jesús que, atado en la columna, es azotado con látigos.

 

Señor que sin poder moverte por estar atado, sentías tan agudos dolores, te pedimos consueles y sanes a quienes a causa de reuma, artritis, accidentes o parálisis, no tienen la libertad de movimiento que quisieran. bendice las manos, los brazos, las piernas, los pies, la columna, las vértebras, y todas las articulaciones, músculos y huesos.

 

Pídele, si es el caso, que corte todas las ataduras que pudo crear el maligno, por recurrir a la superstición, al curanderismo o a la magia, y rechaza en el nombre de Cristo todas esas cosas.

 

“Yo haré venir sanidad sobre ti, y sanaré tus heridas, dice el Señor” [jer 30,17]

 

3. En el tercer misterio, contemplamos a Jesús, coronado de espinas.

 

En este misterio le pedimos a María que toque nuestra cabeza, como hubiera querido poder tocar la de su hijo, y poder curarlo. que nos libere de todo pensamiento de autodestrucción, de pesimismo, y de todo complejo por las consecuencias que la enfermedad pueda causar a nuestra imagen, también le entregamos a quienes sufren de problemas psíquicos, o de alguna dolencia en su cabeza, cerebro, ojos, oídos, boca, garganta, vías respiratorias y pulmones.

 

“Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados, Él soportó en castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados” [is 53,5] .

 

4. En el cuarto misterio contemplamos, a Jesús que carga con la cruz, y que es acompañado por su madre.

 

Señor, que al caer una y otra vez, te ibas golpeando con las piedras del camino, pero a pesar de todo, seguías adelante, sana las dolencias de quienes sufren a causa de alguna enfermedad o accidente, el deterioro de sus órganos interiores : corazón, riñones, estomago, intestinos, páncreas o ganglios, toca con tus benditas manos, cualquier órgano que deba ser sanado.

 

“Y estas señales seguirán a los que crean : pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán” [mc16,17]

 

5. En el quinto misterio, contemplamos el amor de Jesús que se derrama desde la cruz.

 

Te pedimos Jesús que, con el poder de tus Santas Llagas, nos libres de toda enfermedad en la sangre, sana a los enfermos de sida, renueva nuestras venas y arterias, toca a los hermanos que necesitan diálisis. cúbrenos con tu preciosísima sangre y seremos salvados, ayúdanos a estar de pie, como María lo estuvo al pie de la cruz, siendo tu consuelo.

 

“Dios mismo, subiendo a la cruz, cargo con nuestros pecados, empecemos una vida santa. y por sus llagas fueron ustedes sanados” [Ped 2, 24]

 

Hecho por el Padre Gustavo E. Jamut Oblato de la Virgen María.

Aprobación Eclesiástica otorgada por Monseñor Ugo Puccini Banfi Obispo de la Diócesis de Santa Marta, el 14 de Mayo del 2001

Intenciones Santo Rosario de Sanación y del enfermo

Misterios Gozosos

1. Dios envía un Ángel a María para darle a conocer sus designios para la salvación humana y para pedirle su consentimiento y su cooperación. Dios nos habla continuamente también a nosotros: nos envía sus mensajeros y sus mensajes, Buenas inspiraciones, buenas lecturas, una palabra de una persona amiga y hasta la enfermedad; son mensajeros de Dios.

Hermano que sufres: a través de estas circunstancias Dios nos envía sus mensajes para que comprendamos su designio sobre nuestra vida y demos nuestro consentimiento como María.

 

2. María comunica a Jesús a los demás, porque lo posee en su corazón y lo lleva en sus entrañas.

Hermano, tú también, desde tu enfermedad y por medio de tus dolores y penas, podrás comunicar a Jesús a los demás. Con una sonrisa podrás transmitir su gracia y su amor a los demás.

 

3. En la pobreza de un establo, de una cueva, María da a luz a Jesús. Los Santos Peregrinos habían pedido posada en otras casas. Pero nadie les había abierto las puertas. Jesús pide posada en tu corazón. Eres Pobre, estás enfermo, a veces te sientes desanimado... Sin embargo en esa pobreza Jesús quiere nacer, y por medio tuyo, quiere comunicarse a los demás. Ábrele tu corazón: no lo rechaces.

Hermano, si le permites nacer en ti, también tu pobreza y tu enfermedad tendrán una nueva luz, un nuevo significado.

 

4. Simeón reconoce al Salvador: era un anciano recto y santo. Esperaba con ansia la venida del Mesías. Dios colmó sus aspiraciones e ilusiones. Simeón pudo estrechar entre sus brazos al que tanto había esperado.

En tierras de misiones hay ancianos que desean ver al Salvador, hay hombres y mujeres que buscan quién de sentido a su trabajo, hay jóvenes y niños que esperan a alguien que oriente sus pasos y de luz a sus vidas. Todavía esperan al Mesías...

Hermano: tú, con tus oraciones y sufrimientos puedes otorgarles la luz de la salvación...

 

5. María y José están hundidos en una profunda tristeza, porque han perdido a Jesús. De repente parece que su vida haya perdido luz y significado sin Jesús.

Hay muchas personas que nunca han conocido a Jesús. Pero hay otras que los han perdido. Hay enfermos que en el dolor se han desesperado, han renegado, y se han apartado de Dios.

 

Tú también hermano, busca a Jesús en la oscuridad de la prueba y el dolor. Pero ayuda también a quienes no saben buscarlo: con tu ejemplo de paz y serenidad, con tus oraciones y sufrimientos, con tu sonrisa, tú puedes echar una mano a otra persona para ayudarla a buscar y encontrar a Jesús.

 

Misterios Dolorosos

1. Aún cuando Jesús iba acompañado de sus discípulos en los momentos de la prueba y sufrimiento, experimentó la soledad, no había nadie a su lado, los discípulos le amaban, pero distraídos o cansados se habían dormido, sólo un ángel del cielo vino a animarlo.

Hermano(a), hoy tu puedes ser también un ángel para el enfermo o anciano, que no tiene a nadie, para acompañarlo y animarlo en su soledad, y ayudarle a levantarse del desánimo o vacío, en que se encuentra.

Cuando las lágrimas son iluminadas por el sol de la fe, se forma en el alma, un hermoso arco iris de la paz.

2. Jesús, perseguido y azotado injustamente por una multitud, que contradicción entre tanta gente, no tiene a nadie que le ayude.

Hermano(a), hoy como ayer, también nosotros manipulados por las apariencias dejamos al anciano o al enfermo, sólo esto nos hace reflexionar que debemos acompañar al enfermo, sin hacer juicios o condenar el origen o causa de la enfermedad, hoy como Iglesia, es el momento para practicar la caridad y la solidaridad.

Si amas Jesús, ¡qué fácil es sufrir por él!, porque, porque donde reina el amor, no hay dolor, y si lo hay se le ama (San Agustín).

3. Jesús, una vez más experimenta la soledad y el abandono, pues está solo, los que lo habían seguido primero se durmieron, después corrieron y ahora son espectadores del dolor y humillación, que son de los más crueles sufrimientos.

Hermano(a), tú no seas espectador del enfermo o anciano que en ocasiones se avergüenzan de la enfermedad o discapacidad que tienen y se sienten excluidos, sin nadie que los atienda, sé valiente y recuerda que Jesús dijo: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

4. Maestro hasta el final, Él que es el camino, Jesús camina solo con la cruz del dolor y sufrimiento, siempre tomando la iniciativa para enseñarnos como se debe llevar. Él, para nosotros es como el Simón de Cirene para llevar nuestra cruz, signo de vida donde se vence el mal con la plenitud del bien.

Hermano(a): Necesitas ser como Simón de Cirene con los enfermos o ancianos, ayudarles a cargar con esa cruz que cada uno tenemos y que no podemos ni debemos renunciar a ella, pues es nuestro medio de salvación pero con la ayuda de otra persona, podemos hacer que sea más ligera. (San Francisco de Sales)

5. Jesús, hasta el final se sintió solo por los del mundo, pero siempre estuvo cerca de su Padre, por eso sus últimas palabras son para el Padre Dios.

En un grito que resuena en toda la humanidad, grito de amor, que hizo se reconociera al verdadero hijo de Dios y se arrepintieran de lo que habían hecho.

 

Hermano(a): No tenemos que esperar a que se muera nuestro enfermo o familiar, para acompañarle o resaltar sus cualidades, sino que en vida es nuestra oportunidad que no se sienta solo y encuentre en nuestra compañía un sentido cristiano al sufrimiento, con la esperanza de que el mañana será mejor. ¡Qué triste es el lamento de Jesús: Dios aplastará la cabeza de sus enemigos,  la testa enmarañada de los que viven pecando.

 

Misterios Luminosos

1. Hermano(a), hoy tu puedes ser un ángel para el enfermo o anciano, que no tiene a nadie, para acompañarlo y animarlo en su soledad, y ayudarle a levantarse del desánimo o vacío, en que se encuentra.

 

Cuando las lágrimas son iluminadas por el sol de la fe, se forma en el alma, un hermoso arco iris de la paz.

 

2. Hermano(a), hoy como ayer, también nosotros manipulados por las apariencias dejamos al anciano o al enfermo, sólo esto nos hace reflexionar que debemos acompañar al enfermo, sin hacer juicios o condenar el origen o causa de la enfermedad, hoy como Iglesia, es el momento para practicar la caridad y la solidaridad.

 

Si amas Jesús, ¡qué fácil es sufrir por él!, porque, donde reina el amor, no hay dolor, y si lo hay, se le ama (Sn. Agustín).

 

3. Hermano(a), tú no seas espectador del enfermo o anciano que en ocasiones se avergüenzan de la enfermedad o discapacidad que tienen y se sienten excluidos, sin nadie que los atienda, sé valiente y recuerda que Jesús dijo: ”En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”.

 

4. Hermano(a): Necesitas ser como Simón de Cirene con los enfermos o ancianos, ayudarles a cargar con esa cruz que cada uno tenemos y que no podemos ni debemos renunciar a ella, pues es nuestro medio de salvación pero con la ayuda de otra persona, podemos hacer que sea más ligera.

 

“Plantad en vuestra alma a Jesús crucificado y todas las cruces de este mundo os parecerán rosas”. San Francisco de Sales

 

5. Hermano(a): No tenemos que esperar a que se muera nuestro enfermo o familiar, para acompañarle o resaltar sus cualidades, sino que en vida es nuestra oportunidad que no se sienta solo y encuentre en nuestra compañía un sentido cristiano al sufrimiento, con la esperanza de que el mañana será mejor.

 

¡Qué triste es el lamento de Jesús:”Esperé que alguien se compadeciese de mí, y no hubo nadie; alguien que me consolase y no hallé”

 

Misterios Gloriosos

Hermano(a), hoy tu puedes ser un ángel para el enfermo o anciano, que no tiene a nadie, para acompañarlo y animarlo en su soledad, y ayudarle a levantarse del desánimo o vacío, en que se encuentra.

Cuando las lágrimas son iluminadas por el sol de la fe, se forma en el alma, un hermoso arco iris de la paz.

 

2. Hermano(a), hoy como ayer, también nosotros manipulados por las apariencias dejamos al anciano o al enfermo, sólo esto nos hace reflexionar que debemos acompañar al enfermo, sin hacer juicios o condenar el origen o causa de la enfermedad, hoy como Iglesia, es el momento para practicar la caridad y la solidaridad.

Si amas Jesús, ¡qué fácil es sufrir por él!, porque, donde reina el amor, no hay dolor, y si lo hay, se le ama (Sn. Agustín).

 

3. Hermano(a), tú no seas espectador del enfermo o anciano que en ocasiones se avergüenzan de la enfermedad o discapacidad que tienen y se sienten excluidos, sin nadie que los atienda, sé valiente y recuerda que Jesús dijo: ”En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”.

 

4. Hermano(a): Necesitas ser como Simón de Cirene con los enfermos o ancianos, ayudarles a cargar con esa cruz que cada uno tenemos y que no podemos ni debemos renunciar a ella, pues es nuestro medio de salvación pero con la ayuda de otra persona, podemos hacer que sea más ligera.

“Plantad en vuestra alma a Jesús crucificado y todas las cruces de este mundo os parecerán rosas”.

 

5. Hermano(a): No tenemos que esperar a que se muera nuestro enfermo o familiar, para acompañarle o resaltar sus cualidades, sino que en vida es nuestra oportunidad que no se sienta solo y encuentre en nuestra compañía un sentido cristiano al sufrimiento, con la esperanza de que el mañana será mejor.

 

¡Qué triste es el lamento de Jesús: ”Esperé que alguien se compadeciese de mí, y no hubo nadie; alguien que me consolase y no hallé”!

1...Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad.Amén.  

 

2.. Señor Jesucristo, Redentor de los hombres, Que en tu pasión quisiste soportar nuestros sufrimientos y aguantar nuestros dolores; te pedimos por los que están enfermos; tú que los  has redimido aviva en ellos la esperanza de su salvación y conforta su cuerpo y su alma. Tú que vives Y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

 

3..Padre, Señor absoluto de nuestra vida, enseña a los enfermos que te presentamos a aceptar, de todo corazón, el sufrimiento físico o moral con un espíritu de abandono en las manos de tu Providencia, como un don de tu amor y una gracia destinada a enriquecer o purificar su alma. Por Jesucristo nuestro Señor Amen  

 

4.. Padre, Señor absoluto de nuestra vida,  Enseña a todo enfermo aceptar libremente, sin quejas ni rencor, con un corazón magnánimo que se reúsa a doblarse sobre sí mismo o a retraerse en una tibia resignación, con una fe profunda en la firme convicción de que Tú nos guías por el mejor camino, con una viva esperanza, convencido y ofreciendo su dolor por las almas y  las grandes intenciones de la Iglesia por Jesucristo nuestro Señor Amen 

 

 

5.. Señor Jesús, tu que tienes un cariño especial por los enfermos ten compasión de las familias que están preocupadas por la salud de sus familiares, haz sentir en sus hogares el amor que tu tienes, dales paciencia conforme a tu gran misericordia tu que vives y reinas por los siglos de los siglos Amen

 

Invocación a Cristo
Cuando el dolor arrecie:          
Me volveré a Cristo 
Cuando la inyección duela:
             
Clamaré a Cristo. 
Cuando la nostalgia golpee:
           
Buscaré a Cristo. 
Cuando sobrevenga el miedo:
 
Me refugiare en Cristo. 
Cuando el dolor me venza.
      
Me pondré en la Cruz con Cristo. 
Cuando no me pueda levantar:
 
 Estaré postrado con Cristo. 
Cuando pierda una parte de mi cuerpo:
  
Se la ofreceré a Cristo. 
Cuando no pueda dormir.
               
Vigilaré con Cristo. 
Cuando me duela la cabeza:
           
Pensaré en las espinas de Cristo. 
Cuando mi corazón desfallezca:
            
Recordaré el corazón traspasado de Cristo. 
Cuando mis pies no se muevan:
            
Miraré los pies clavados de Cristo. 
Cuando vea correr mi sangre:
        
Me uniré a la flagelación de Cristo. 
Cuando viva abandonado:
              
Me abandonaré en la soledad de Cristo. 
Cuando oiga palabras duras:
          
Recordaré los insultos dirigidos a Cristo.
Cuando me lleven a operar             
Me uniré al vía crucis de   Cristo. 
Cuando tenga que lamentarme:
     
Oiré los lamentos de Cristo. 
Cuando mi vida decline:
                
 Abrazare la cruz con Cristo 
Cuando me sienta morir:
                
Aceptaré morir con Cristo. 
Después, quiero estar siempre con Cristo,
 
Imitar en todo a Cristo,
 
Y vivir en El, para siempre.
 Amén.

Intenciones Santo Rosario por las almas del purgatorio

1) ¡Señor Jesucristo, por medio de tu sudor de sangre, producto del dolor, que derramaste en el Huerto de los Olivos, te pedimos que tengas piedad de las Almas del purgatorio! ¡Líbralas de su temor, su dolor y consuélalas con el triunfo del consuelo celestial!

2) ¡Señor Jesucristo, por la dolorosa flagelación que padeciste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! Aleja de ellas el dolor de tu enojo y concédeles la tranquilidad eterna.

3) ¡Señor Jesucristo, por la dolorosa coronación que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio y concédeles la corona de la felicidad eterna!

4) ¡Señor Jesucristo, por la dolorosa carga de la cruz que Tú sufriste con tanta paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! ¡Quítales la pesada carga del sufrimiento y llévalas a la paz eterna!

 

5) ¡Señor Jesucristo, por la dolorosa crucifixión que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! ¡Muéstrales Tu Santo Rostro y llévalas hoy contigo al Paraíso!

1.Consideremos en éste primer misterio el vivísimo deseo con el cual las Almas del Purgatorio estaban esperando el feliz momento de ser consoladas en aquella dolorosa cárcel con la vista del Redentor, después de su muerte; y pensemos que las Almas que al presente se encuentran entre aquellas atrocísimas llamas, están esperando con igual deseo, de nuestra piedad, una abundante copia de sufragios que puedan hacerlas felices para siempre.

 

2. Consideremos en éste segundo misterio la dulce sorpresa que experimentaron las Almas del Purgatorio cuando al aparecerse en medio de Ellas el Redentor, vieron extinguirse el fuego que las abrazaba, y cesar todas las penas que por tanto tiempo las habían atormentado.

 

3. Consideremos en éste tercer misterio el sumo consuelo que sintieron las Almas del Purgatorio cuando vieron disiparse, por el Redentor, las tinieblas de aquella profunda prisión, y resplandecer cada una de Ellas con tanta luz, que no quedó mancha alguna en Ellas de sus antiguas culpas.

Y pensemos que con nuestros sufragios podemos también nosotros disipar aquellas tinieblas y purificar aquellos espíritus, hasta borrar toda mancha y satisfacer la deuda de sus pasados defectos.

Pidamos por tanto al Señor y a la Santísima Virgen, que concedan tanta eficacia a nuestras oraciones, que puedan hacerlas perfectamente dignas de los ojos de Dios

 

4. Consideremos en éste cuarto Misterio el inmenso regocijo de que fueron poseídas las Almas del Purgatorio cuando fueron libertadas por el Divino Redentor, de aquél abismo de dolores y llevadas gloriosamente al reino bienaventurado.

Y pensemos que también nosotros podemos librarlas de aquella horrenda prisión y hacerlas felices para siempre en la Gloria celestial.

Roguemos por tanto al Señor y a la Santísima Virgen que concedan tanta eficacia a nuestras oraciones, que puedan abrir las puertas del Purgatorio e introducirlas en el suspiradísimo gozo del Paraíso.

 

5. ¡Oh Jesús!, ¡oh María!, Esperanza, Salud y Felicidad de todos los fieles; desde el profundo abismo de sus miserias, a Vosotros se vuelven las Benditas Almas del Purgatorio e imploran el beneficio de Vuestra Sangre ¡oh Jesús!, y el fruto de Vuestros Dolores ¡oh María!

Esta Sangre, éstos Dolores, que fueron de tanta eficacia la primera vez en el Calvario; que libraron a todo el mundo de toda iniquidad, libren de sus penas a las Almas del Purgatorio.

Y por los Méritos de Sangre tan Preciosa y de Dolores tan acerbos, sean conducidas salvas al cielo aquellas Prisioneras infelices (y en particular el alma de N…Npor las cuales os pedimos con todo el fervor de nuestro espíritu.

SUPLICAS A LA SANTISIMA VIRGEN EN ALIVIO DE 
LAS BENDITAS ALMAS MAS ABANDONADAS DEL PURGATORIO
¡Oh Madre de misericordia! tan grande es vuestra bondad, que no podéis descubrir miserias sin compadecemos. Mirad, os suplicamos, con caritativos ojos las afligidas almas que sufren en el Purgatorio, sin poderse procurar alivio alguno en sus tremendas penas, y moveros a compasión. Por vuestra piedad y por el amor que tenéis a Jesús, os pedimos mitiguéis sus sufrimientos, y les procuréis eterno descanso. Pero ¡ah! cuán doloroso debe ser para vuestro maternal corazón, la conducta de innumerables cristianos, que dejan en el olvido las pobres almas del Purgatorio! ¡Esperan nuestros sufragios, y apenas hay quien se acuerde de ellas! ¡Oh María! dignaos inspirar a todos los fieles una tierna y viva compasión por nuestros hermanos difuntos: comunicadles un ardiente deseo de ofrecer por ellas obras satisfactorias, y ganar, en su favor, cuantas indulgencias les sean aplicables a fin de que pronto vayáis a gozar de Dios. Oíd ahora las súplicas que por ellas os hacemos.

Después de cada súplica decir:
“Imploramos tu socorro ¡oh! Madre de Bondad”.
Para que salgan de aquella tenebrosa cárcel,
Para que Dios les perdone la pena de sus pecados,
Para que se abrevie el tiempo de sus sufrimientos,
Para que se apaguen sus llamas abrasadoras,
Para que un rayo de luz celestial ilumine sus horrendas tinieblas,
Para que sean consoladas en su triste abandono,
Para que alcancen alivio en sus penas y amargas angustias,
Para que la tristeza se cambie en perpetua alegría,
Para que mitiguen la ardiente sed de los bienes eternos,
Para que se llenen pronto sus deseos vivísimos de entrar en la gloria,
Por las almas de nuestros padres e hijos,

Por las almas de nuestros hermanos,

Por las almas de nuestros parientes,

Por las almas de nuestros amigos,

Por las almas de nuestros bienhechores,

Por las almas que sufren en aquellas llamas por culpa nuestra,

Por las almas de aquellos que en su vida nos hicieron sufrir,

Por las almas más desamparadas,

Por las almas que sufren mayores tormentos,

Por las almas que están más cerca de entrar en el cielo,

Por las almas que durante su vida te han amado más a ti y a tu divino Hijo,

Por las almas de aquellos que sufren hace más tiempo,
Por todas las benditos almas del Purgatorio,
Por tu inefable misericordia,
Por tu inmenso poder,
Por tu maternal bondad,
Por tu incomparable maternidad,
Por tus preciosas lágrimas,
Por tus acerbos dolores;
Por tu santa muerte,
Por las cinco llagas de tu amado hijo,
Por su sangre divina derramada por nosotros,
Por su dolorosísima muerte en el árbol de la Cruz,
Para que se apliquen con abundancia a los difuntos las súplicas de los vivos,
Para que la gloriosa legión de los santos las socorra sin cesar,
Para que los nueve coros de los ángeles las reciban con regocijo,
Para que tus ojos maternales les echen una mirada de compasión,
Para que las haga felices la vista de tu divino Hijo,
Para que por la contemplación de la Santísima Trinidad sean bienaventuradas,
Para que se haga cada día más fervorosa nuestra devoción a las almas,
Para que se ofrezcan siempre más oraciones, indulgencias Y obras satisfactorias por ellas,
Para que las almas, que hayamos librado del purgatorio, hagan un día lo mismo con nosotros.

 

ORACIÓN POR LAS BENDITAS ALMAS DEl PURGATORIO
Dígnate, adorable Salvador mío, por tu preciosa Sangre, por tu dolorosa Pasión y cruelísima muerte; por los tormentos que tu augusta Madre sufrió al pie de la cruz cuando te vio exhalar el último aliento; dígnate dirigir una mirada de piedad al seno profundo del Purgatorio y sacar de allí las almas que gimen privadas temporalmente de tu vista, y que suspiran por el instante de reunirse contigo en el paraíso celestial. Principalmente te pido por el alma de N.., y de aquellos por quienes más particularmente debo pedir. No desoigas, Señor mis ruegos, que uno a los que por todos los fieles difuntos te dirige nuestra santa madre la Iglesia Católica, a fin de que tu misericordia las lleve allá donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

Intenciones Rosario por los niños del mundo

PETICIONES DE AMOR

Abrimos nuestro corazón pidiendo el más alto bien a todos nuestros hermanos.

Te pedimos Señor, por todos los niños del mundo, que sean tratados con amor, educados con amor, y que sus Ángeles guardianes los protejan contra todo mal.

Te pedimos Señor, por todos los jóvenes del mundo, para que te conozcan y se acerquen cada día más a ti.

Te pedimos Señor, por los países en guerra y por todos los hombres que sienten odio, ayúdalos Señor abrir su corazón.

Te pedimos Señor, por todos los enfermos, para que abran su mente y su corazón a la verdad y tengan así la sanación que necesitan.

Te pedimos Señor, por todas aquellas personas que fueron privadas de sus hogares o corren algún peligro, ayúdalos señor a regresar con bien a casa.

Te pedimos Señor, por todas las personas que están sufriendo por las catástrofes naturales, que nuestra amada Gaia se regenere, purifique y sane de una manera pasiva.

Te pedimos Señor, por todas aquellas personas que no tienen trabajo, casa o alimento, concédeles señor la voluntad y la abundancia de todo bien.

Te pedimos Señor por todos los trabajadores de la luz, para que su luz brille siempre llena de esperanza, fe y amor.

Te pedimos Señor, que brillen los corazones de todos los hombres, para que todos tengamos un despertar de consciencia y nos convirtamos así en Seres de luz y Seres de amor.

Dios mío, en este día no puedo dejar de pensar en los niños, que son la semilla del mañana, la esperanza de un mundo mejor, un hermoso don dado por Ti.

Te pido por aquellos que están por nacer y están siendo abortados.

Te pido por los que son víctimas de los problemas familiares, peleas, violencia y maltratos, faltos de amor.

Por los niños que sufren el terror de la guerra, el miedo a perder a sus familias, las persecuciones, que viven llenos de dolor, miedo, angustia y desesperación. Dales paz Señor.

Por los que son abandonados, rechazados, despreciados, humillados y no tienen una familia donde crecer con alegría.

Por los que no reciben educación porque tienen que trabajar desde pequeños y muchos son explotados y esclavizados.

Por los que no tienen comida, no tienen un techo y deambulan por las calles, suplicando caridad, defiéndelos del maligno.

Por los que teniendo todo materialmente, son abandonados frente a un televisor, computadoras y juegos, en vez de estar acompañados por la familia.

Por los niños que son atacados sexualmente.

Por los que reciben enseñanzas tergiversadas sobre la sexualidad y los confunden en su naturaleza humana diseñada por Ti, Señor.

Por los que crecen educados en la ausencia de Dios.

Por aquellos niños que han quedado huérfanos, carentes del amor de sus padres.

Por todos te pido, que los protejas, les des amor, que cambies los corazones de todos los que podemos cambiar la situación de ellos, ten Misericordia y piedad.

Que ninguno de estos pequeñitos se pierda, y siempre lleguen a Ti Amén.

Padre bueno,en este día tan feliz

para mí y para muchos,

no quiero olvidarme de todos los niños

que sufren en el mundo.

Por los niños enfermos,

por los niños de la guerra,

por los niños de la calle,

por los niños abandonados,

por los niños sin familia,

por los niños que no pueden ir a la escuela,

por los niños que no tienen para comer,

por los niños que deben trabajar,

por todos ellos Señor,

te quiero pedir en este día.

Ayúdame a vivir solidario

con todos ellos.

 

 

Te rogamos Señor, Dios nuestro...

  • Por todas las personas que de una u otra forma colaboran en esta lucha por la defensa de la vida desde el momento de la concepción hasta su muerte natural. Dales la gracia, el valor y la fortaleza necesaria para vivir y trabajar diariamente según tu Santa Voluntad.
  • Por el Papa, defensor incansable de la vida y la dignidad de la persona humana. Por los obispos, Sacerdotes y Diáconos y por todos aquellos que tienen una responsabilidad en la comunidad cristiana.
  • Por las familias que sufren conflictos graves que ponen en peligro su estabilidad y el bienestar de sus miembros, en especial de los más pequeñitos. Que Tu sabiduría los ilumine para que puedan encontrar en el AMOR la solución a sus problemas
  • Para que el actual desarrollo científico-biológico no atente contra la dignidad de la persona humana, sino que por el contrario lleve a la humanidad a tu encuentro.
  • Por todos los bebés que ahora corren peligro de ser abortados. Para que sus madres, iluminadas por la luz de tu Santo Espíritu, reconozcan en ellos la maravilla de Tu creación y cobijadas bajo el manto amoroso y maternal de María, encuentren el mejor camino para salir adelante de sus dificultades.
  • Por todas las personas que se dedican a practicar y promover el aborto. Que a través de Ti, logren conocer la verdad y comprendan que en cada pequeño ser que eliminan, está presente la maravilla de Tu creación. Ilumínalos para que comprendan el valor infinito de cada vida humana y, conscientes de su grandeza, aprendan a amarla y respetarla.

Inspíranos Padre, para que recordemos que sin Ti nada podemos y que todo nuestro esfuerzo, vaya siempre encaminado a ser testimonio vivo del gran Amor de Dios hacia los hombres.
Danos la fuerza y el valor que necesitaremos para continuar siempre fieles a tu palabra. Amén

Intenciones Rosario de adviento

Movido por su infinito amor, nuestro Padre del cielo envió a su Hijo al mundo para colmar todas nuestras esperanzas, y para ofrecernos un futuro mejor y eterno. Digámosle en oración: R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.

  • Por la comunidad de la Iglesia y por todos nosotros, sus miembros, para que, por nuestro compromiso por la justicia y el amor, hagamos creíble el evangelio, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.
  • Por la gente sin coraje y sin esperanza, por los que sufren por el hambre o la guerra, para que nosotros intentemos reavivar su esperanza, trabajando con ellos para construir un mundo mejor, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.
  • Por los cristianos en cualquier parte del mundo, para que no se avergüencen del Evangelio, sino que proclamen abiertamente su mensaje de esperanza con el ejemplo de sus propias vidas, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.
  • Por todos nosotros aquí reunidos, para que no seamos auto-complacientes y nos quedemos pasivos y satisfechos, sino que permanezcamos vigilantes para dejarnos renovar por Dios en Cristo. Que nos otorgue la gracia de comprometernos seriamente y vivir para los demás, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.

Señor Dios nuestro, tú nos amas y por eso esperas que hagamos visibles a todos tu bondad y justicia. Esperamos que tu Hijo permanezca con nosotros para que tus expectativas y las nuestras se hagan realidad, ahora y por los siglos de los siglos.

Esperando en Tensión
    “Estén erguidos, mantengan alta su cabeza”. Éste es el mensaje que el Señor nos comunica en este Primer Domingo de Adviento. Hay hoy guerras civiles terroríficas, hambre en muchas partes del mundo, y hay millones de refugiados que buscan seguridad. Y sin embargo el Señor nos tranquiliza diciendo que deberíamos mantener bien altas nuestras expectativas y nuestra esperanza., porque él está todavía con nosotros y cerca de nosotros.  –   Estemos atentos a su presencia no sólo aquí en la eucaristía,  sino también en la vida de cada día.

2.    Vigilantes, Pero no con Miedo
    Mucha gente en el mundo está sentada en la oscuridad del hambre, del sufrimiento, de la violencia. Y a pesar de ello, si somos Pueblo de Dios,  mantenemos indestructible la esperanza de que la verdad, la bondad y la justicia prevalecerán un día, porque creemos que Cristo nuestro Señor ha venido y vive entre nosotros. Luchamos, sabemos que el camino es escabroso, pero el Señor viene con nosotros y nos dice: Ven conmigo, sirve conmigo, ama conmigo, comparte y date a ti mismo conmigo,  y así tú serás mejor, y  la Iglesia y el mundo serán también mejores. 

AYÚDANOS A ACOGER A CRISTO

Hoy comenzamos un nuevo año litúrgico, con la esperanza de crecer en los misterios de Dios a lo largo de este tiempo, pidamos al Padre que nos ayude a preparar nuestro corazón para recibir a Cristo diciendo:

R.- AYÚDANOS A ACOGER A CRISTO

1. – Te pedimos por la Iglesia, para que sea fiel a Cristo en el anuncio de la Palabra y la acogida de los hombres necesitados de Él.

OREMOS

2. – Te pedimos por los pueblos de misión para que la Palabra sea acogida en los corazones de los hombres que buscan la salvación.

OREMOS

3. – Te pedimos por los que sufren: los enfermos, los pobres, los marginados, los inmigrantes y todos aquellos necesitados de este mundo para que encuentren una mano generosa que los atienda y les ayude a salir de su situación.

OREMOS

4.- Te pedimos por aquellos que aún no han descubierto a Cristo, para que, en este momento de esperanza, Cristo se haga presente en sus corazones.

OREMOS

5. – Por los matrimonios cristianos, para que sean acogedores y generosos en el amor, entre ellos y hacia los demás.

OREMOS

6. – Por todos nosotros, para que este camino de Adviento que hoy empezamos nos conduzca a encontrarnos con Cristo en el pesebre de nuestro corazón.

OREMOS

Padre, tu pueblo está expectante ante la llegada de tu Hijo, ayúdanos a prepararnos para que el encuentro con Él sea gozoso y pleno.

 

Te lo pedimos por Él que contigo vive y reina por los siglos de los siglos  Amén

AYÚDANOS A ESTAR VIGILANTES

Elevamos nuestras oraciones al Señor, que por medio de Jesucristo nos llama a participar de la vida, y le decimos:

R.- AYÚDANOS A ESTAR VIGILANTES

1 - Por el Papa Francisco, que con su fe y su sabiduría, está demostrando la pujanza universal de la Iglesia

OREMOS

2. - Por los obispos, los sacerdotes, diáconos, ministros y todos aquellos que trabajan en la Iglesia por el bien de sus hermanos.

OREMOS

3. – Por los gobernantes, los políticos, los profesores, los periodistas y los artistas para que su trabajo coincida con la esperanza que trae el Adviento.

OREMOS

4. - Por los pobres, los marginados, los tristes, los que están solos, para que todo el pueblo de Dios los tenga en cuenta en estos días que, jubilosos, esperamos al Señor.

OREMOS

5.- Por todos aquellos que son prisioneros del consumismo, de la adoración al dinero, del egoísmo y de la insolidaridad hacia los hermanos, para que el Niño que esperamos les traiga pobreza en el espíritu

OREMOS

5. - Por los organismos internacionales y sus dirigentes, para que luchen sin descanso en pro de la paz, el amor y la libertad para todos los pueblos de la tierra.

OREMOS

7.- Por los que hemos venido a esta Eucaristía y así festejar el Primer Domingo de Adviento y por aquellos que no pudieron y no quisieron venir, para que la esperanza inunde los corazones de todos.

OREMOS

Acepta Padre nuestras súplicas humildes y confiadas que te dirigimos hoy al iniciarse el tiempo de Adviento

 

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Acto Penitencial
Estamos habitualmente ocupados en nuestros propios asuntos y afanes egoístas, y hemos olvidado los asuntos del Señor y las necesidades de nuestros hermanos. Pidámosle al Señor que nos perdone.
        (Pausa)
Señor, haz que nos percatemos de que tú estás cerca de nosotros
en la gente que padece hambre y necesidad.
Líbranos  con tu amor de nuestra inconsciencia o indiferencia..
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, haz que te descubramos en los que buscan la paz, para ellos mismos y para su país. Otórgales tu paz duradera.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, revélate a nosotros en los hermanos que andan malamente a tientas en su vida, en la noche de su sufrimiento. Que tu luz  brille sobre ellos y sobre nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Quédate cercano e íntimo a nosotros con tu perdón, Señor;  
mantennos atentos a tu constante venida y llévanos a la vida eterna. Amén.

Intenciones por las familias

1.Oremos para que el Espíritu Santo renueve a las familias, según el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret.

 

2.Oremos para que María y José, mediante su intercesión, nos obtengan la gracia de amar y adorar a Jesús sobre todas las cosas.

 

3.Oremos, confiando a la Sagrada Familia, a la Iglesia y a todas las familias humanas.

 

4.Oremos para que nuestra adhesión al evangelio sea total y fielmente activa.

 

5.Oremos y pidamos la luz y la ayuda de Dios para crear en familia el mismo clima espiritual de la casa de Nazaret.

Intenciones Rosario provida

Intercesiones del Rosario pro Vida

 

LOS MISTERIOS GOZOSOS

La Anunciación: Por los padres que se enfrentan a un embarazo inesperado, que acepten amorosamente la vida preciosa que Dios les ha confiado a su cuidado.

La Visitación: Que la familia y los amigos de padres que esperan un bebé pueden acercarse a ellos y apoyarlos en la preparación antes de ver a su hijo por primera vez.

La Natividad: Que el amor de la Santísima Madre y el Niño Jesús puedan ser fuente de fuerza para cada madre embarazada, especialmente las que viven en la pobreza, y que ambos estén rodeados por la alegría y el amor.

La Presentación: Que los padres de niños pequeños sigan el ejemplo de San José en la devota práctica de su fe, para que con sus palabras y modelo guíen a sus hijos hacia Dios.

El encuentro de Jesús en el Templo: Por todos los niños que se han perdido y han sido olvidados, que puedan ser guiados a un sitio donde sean atesorados, protegidos y amados. 

 

LOS MISTERIOS LUMINOS

El Bautismo de Jesús en el río Jordán: Que todos los bautizados se abran al Espíritu Santo y den testimonio de la santidad de la vida.

Las bodas de Caná: Por todos los maridos y las esposas, que atesoren el regalo inapreciable del amor conyugal aceptando generosamente a los hijos por vía de la procreación y la adopción.

La proclamación del Reino de Dios: Que aquellos que rezan y trabajan para que haya más respeto por la vida humana se guíen por las Bienaventuranzas y revelen la cara de Cristo a otros.

La Transfiguración: Que nuestro mundo sea transfigurado por el testimonio de cristianos fieles de modo que todos puedan entender el valor inapreciable de cada ser humano.

La Institución de la Eucaristía: Que a través de nuestra digna recepción de la Eucaristía y frecuente Adoración Eucarística, Jesús nos enseñe a sacrificarnos para amar a los más pequeños y necesitados entre nosotros. 

 

LOS MISTERIOS DOLOROSOS

La Agonía en el huerto: Por todos aquellos que sufren abandono o indiferencia, que personas compasivas les ofrezcan consuelo y ayuda.

La flagelación del Señor: Que las víctimas de violencia, tortura y esclavitud sean liberadas de su sufrimiento, encuentren sanación y sepan que Dios está cercano a ellos.

La coronación de espinas: Que la persecución de los cristianos acabe en una era nueva de tolerancia y respeto por la libertad religiosa y los derechos de conciencia de todos.

Jesús con la cruz a cuestas: Por todos aquellos que trabajan bajo cargas que parecen demasiado pesadas –a causa de enfermedad, edad, pobreza, crueldad o injusticia– que nuestras oraciones y ayuda aligeren sus cruces.

La Crucifixión: Por el fin a la pena capital y por la liberación de todos los prisioneros de conciencia y de los que han sido condenados injustamente. 

 

LOS MISTERIOS GLORIOSOS

La Resurrección: Por todos aquellos que han perdido seres queridos, y especialmente por los padres de niños que se perdieron a causa de un aborto natural o forzado, o que nacieron muertos, que encuentren la paz en la promesa de la Resurrección.

La Ascensión: Para todos los que luchan con adicciones, que por medio del triunfo y el ascenso de Cristo a la gloria, pueden triunfar sobre sus tentaciones y reciban fuerza y paz.

La venida del Espíritu Santo: Que el Espíritu Santo abra la mente y el corazón de quienes ahora niegan el Evangelio de la Vida y les permita convencerse de la verdad y bondad de todo lo que la Iglesia profesa respecto a la vida humana.

La Asunción de María: Por las madres que han muerto a manos de los que practican el aborto, que puedan experimentar la reconciliación y junto con sus hijos conozcan la paz de Dios.

La Coronación de María: Por todas las madres, para que conozcan la maravilla de su vocación. 

 

Primero Misterio: La Anunciación – Encarnación

«Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre, llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo…vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús”… Dijo María: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”». (Lc 1,26-38).

El hágase de María, nos muestra, no solo la gran docilidad de nuestra Madre al Plan de Dios, sino la acogida amorosa del don de la maternidad, con la que ha sido bendecida. El mismo Dios nos recuerda, que ha sido Él quien desde la eternidad nos ha llamado a nuestra vocación personal y al igual que nuestra madre María, a responder con un hágase a asumirla con amor.

Segundo Misterio: La visitación

«En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María…quedó llena del Espíritu Santo». (Lc 1, 39-41).

La alegría de llevar consigo al reconciliador, lleva a nuestra madre Santa María a salir presurosa al encuentro de su prima Isabel, así también nosotros, que hemos experimentado la alegría de anunciar a Jesús, reconozcamos en ello una gran bendición de Dios, puesto que El en su inmenso amor por la humanidad nos ha elegido para ser sus apóstoles.

Tercer Misterio: El Nacimiento del niño Jesús

«José y María salieron de Nazaret hacia Belén y, “mientras ellos estaban allí se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre”». (Lc 2, 6-7).

La alegría de María se hace más plena con el nacimiento de su hijo, el Señor Jesús, y todos estos momentos los guarda en su corazón. Haciendo suya la experiencia universal del género humano, Ella es ahora, modelo y guía de madre, enraizada en su maternidad divina, contribución suprema al bien del género humano.

Cuarto Misterio: Presentación del niño Jesús en el templo

«Cuando, según la ley de Moisés, se cumplieron los días de la purificación, subieron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está prescrito en la Ley del Señor: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor””… Y Simeón los bendijo y dijo a María su madre: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel y para señal que será contradicha, 35 para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones. Y una espada traspasará tu misma alma». (Lc 2, 22-35).

La vida de María como madre estuvo llena de momentos de alegría dolor, por eso nadie más que ella comprende lo que significa asumir el dolor y ser fiel aún sabiendo que una espada traspasará su alma. Por ello, hoy María nos invita a acogerla en los momentos gratos y dolorosos de la vida, para cada día aprender, de su mano, a esforzarnos por ser fieles siempre al Plan de Dios.

Quinto Misterio: Jesús, perdido y hallado en el Templo

«El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres… Aconteció que después de tres días, le encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas. Cuando le vieron, se maravillaron, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar? Pero ellos no entendieron el dicho que les habló. Descendió con ellos y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres». (Lc 2,43-52).

Es fácil imaginar la preocupación, angustia e inquietud, de María frente a este acontecimiento. Verdaderamente, vemos en ello que los caminos de Dios son a veces muy difíciles de comprender, incluso para personas tan llenas del Espíritu Santo y tan dóciles a Él, como María y José. Sin embargo, María conserva en su corazón docilidad al Plan de Dios, pues sabe que todo proviene de Él. Así, nosotros, con un corazón dócil entreguémonos con confianza a los planes de Dios, encaminándonos a la búsqueda y encuentro de quién es El Camino, La Verdad y La Vida.

Misterios GloriososMiércoles y Domingo
Primer Misterio: La Resurrección del Hijo de Dios
Oremos, por intercesión de María, para que podamos recorrer con la gracia de Dios el camino que conduce a la plenitud de la vida en el hogar del cielo.
Segundo Misterio: La Ascensión del Señor al cielo
Oremos, por intercesión de María, para que todos seamos testigos del Evangelio de la vida.
Tercer Misterio: La venida del Espíritu Santo
Oremos, por intercesión de María, para que el Espíritu Santo ilumine e impulse a los gobernantes a defender la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural.
Cuarto Misterio: La Asunción de María al cielo
Oremos, por intercesión de María, Inmaculada para que los esposos vivan la pureza de su amor conyugal y este sea fuente de vida.
Quinto Misterio: La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado
Oremos, por intercesión de María, Reina de la familia, para que proteja a las familias que están sufriendo cualquier tipo de necesidad.
 
 
Misterios Gozosos: Lunes y Sábado
Primer Misterio: La Encarnación del Hijo de Dios
Oremos, por intercesión de María, para que el Espíritu Santo nos enseñe el valor sagrado de la vida humana desde el instante de su concepción.
Segundo Misterio: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Isabel
Oremos, por intercesión de María, para que nos enseñe a acoger y acompañar a las mujeres embarazadas, especialmente a las que atraviesan graves dificultades.
Tercer Misterio: El Nacimiento del Hijo de Dios
Oremos, por intercesión de María, para que las familias sean el santuario de la vida y que toda mujer tenga la dicha de ver nacer a sus hijos.
Cuarto Misterio: La Presentación del Niño Jesús en el Templo
Oremos, por intercesión de María, para que reconozcamos que cada niño es un don de Dios.
Quinto Misterio: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Oremos, por intercesión de María, para que todos los matrimonios que, respondiendo a su vocación, buscan un hijo, puedan concebirlo o adoptarlo.
Misterios Dolorosos: Martes y Viernes
Primer Misterio: La Agonía de Jesús en el Huerto
Oremos, por intercesión de María, por los enfermos más graves, para que no pierdan la esperanza y confíen en el amor de Dios Padre.
Segundo Misterio: La Flagelación de Jesús
Oremos, por intercesión de María, por los que provocan el sufrimiento que produce el aborto y la eutanasia.
Tercer Misterio: La Coronación de Espinas
Oremos, por intercesión de María, para que Jesús, Rey de la Paz, detenga las guerras, el terrorismo y todo atentado a la dignidad de la persona humana.
Cuarto Misterio: Jesús con la Cruz a cuestas
Oremos, por intercesión de María, para que sepamos acompañar la cruz de las madres y de los padres que no encuentran ayuda para que nazcan sus hijos.
Quinto Misterio: La Crucifixión y Muerte de Jesús
Oremos, por intercesión de María, para que todas las personas respetemos la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural.
 
Misterios Luminosos: Jueves
Primer Misterio: El Bautismo de Jesús en el Jordán
Oremos, por intercesión de María, para que los padres tengan la dicha de ver nacer a sus hijos a la vida nueva del Bautismo.
Segundo Misterio: Las bodas de Caná
Oremos, por intercesión de María, para que Jesucristo, Esposo de la Iglesia, santifique con su presencia a todas las familias cristianas.
Tercer Misterio: El anuncio del Reino de Dios y la llamada a la conversión
Oremos, por intercesión de María, por la conversión de todas las personas que colaboran en la construcción de una cultura de la muerte.
Cuarto Misterio: La Transfiguración
Oremos, por intercesión de María, para que sepamos descubrir la belleza y dignidad de todos los niños que sufren limitaciones físicas o psíquicas.
Quinto Misterio: La institución de la Eucaristía

 

Oremos, por intercesión de María, para que aprendamos a amar como Cristo en la Eucaristía y entreguemos nuestra vida a los demás.

Via Crucis con las familias

ORACIÓN INICIAL

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R. Amen.
El Vía-crucis es un ejercicio piadoso y comprometido. Queremos seguir a Jesucristo en su camino del Calvario. Queremos comulgar con sus padecimientos para conocerlo mejor y para participar en su resurrección. Queremos a su vez comprometernos con todos aquellos que hoy continúan soportando cruces o siguen clavados en la cruz. Cristo aún camina con la cruz a cuestas entre nosotros. No es que la cruz de Cristo sea muy grande, es que Cristo está en todas las cruces. Hay caminos de cruz en Jerusalén, en Roma, en todas las ciudades y pueblos, en todas las familias y comunidades de la sociedad.
El camino de la cruz es tan grande que nunca le agotaremos, y es tan piadoso que nunca nos cansaremos; comprendemos y no acabamos de comprender. El misterio no está en la cruz, sino en el que está crucificado en ella. La cruz sola es maldición, la cruz con Cristo es fuente de bendición.

I ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte

I ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte

I ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte
– Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El matrimonio condenado
Cristo fue condenado. Porque quiso y porque nos quiso. Fue condenado con falsas acusaciones. Le condenaron porque no respetaba las tradiciones, Él que había dicho que no había venido a destruir, sino a perfeccionar. Le condenaron porque se oponía al Cesar, Él que había dicho que había que dar al Cesar lo que era del Cesar. No importaba, le condenaron a muerte.
Hoy la institución matrimonial también es condenada. Se le califica y se le condena como una realidad del pasado. Algo que ya no sirve para hoy. No son pocos los que dicen que el matrimonio no es válido para hoy y se unen libremente, dispuestos a separarse cuando surja la primera dificultad. Se condena al matrimonio porque, dicen, impone una convivencia diaria que quita la libertad al individuo. Se condena al matrimonio, porque no quieren comprometerse “para siempre”. Se condena al matrimonio porque se considera a los hijos como a una carga y no como un gozo.
¿Por qué suceden estas cosas? ¿No será porque los cristianos no hemos sabido presentar una imagen atractiva de nuestros matrimonios?

Oración: Señor Jesús, que pasaste treinta años de tu vida en familia. Ayúdanos a imitar en nuestros hogares las virtudes de la familia de Nazaret y saber presentar a los hombres la auténtica imagen de la familia cristiana. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

II ESTACIÓN: Jesús con la cruz a cuestas

II ESTACIÓN: Jesús con la cruz a cuestas

II ESTACIÓN: Jesús con la cruz a cuestas

-Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El matrimonio tiene que tomar la cruz de la convivencia diaria.

Cristo Jesús, después de ser brutalmente azotado y coronado de espinas, tiene que cargar con su cruz, es decir, con nuestras cruces. Con pocas fuerzas, pero con mucho amor.
El matrimonio es una comunidad de vida y amor. En él todo ha de ser compartido: lo que tenemos, lo que hacemos y lo que somos. Y compartirlo con gozo. Pero con el tiempo aparecen los defectos disimulados, ocultos, “perdonados en el noviazgo”. Estar juntos día y noche, un día y otro día, un año y otro año puede ser para algunos una pesada cruz. Es la cruz de la convivencia diaria, de la pesada rutina. Una cruz que en algunos casos se hace dura y difícil. Pero esa cruz también redime y salva.

Oración: Ayúdanos, Señor, a cargar con la cruz de cada día, a saber descubrir la grandeza de las cosas pequeñas, a no olvidar que “quien es fiel en lo poco, lo será también en lo mucho”. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

III ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez

III ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez

III ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez
– Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Primera caída de los matrimonios: las sospechas, los celos.

Todavía no habían salido de Jerusalén y Cristo ya no puede con el madero de la cruz. Y cae en tierra. Cae en el suelo con la cruz encima. Sobre su figura derrumbada la mirada amenazadora e indiferente de los verdugos.
Inevitablemente pasan los primeros años del matrimonio. Con el paso del tiempo se pagan las primeras ilusiones. Se ven las cosas con menos pasión y con menos ilusión. El color rosa de los primeros momentos da paso al color gris-morado de la realidad monótona de cada día. En muchos casos el amor se enfría y se debilita. Aparecen la soledad, las lágrimas silenciosas, las caras largas. Es el momento del amor herido. Y surgen inevitablemente las sospechas, los celos que tanto hacen sufrir.
Esta suele ser la primera caída de muchos esposos, que un día de prometieron felicidad y fidelidad eterna, y ahora parece que aquellas promesas no se ven cumplidas.
Oración: Señor, danos tu gracia y tu ayuda para que en nuestros hogares mantengamos siempre firme la ilusión de los primeros días y para que el amor de los esposos sea cada día más firma y estable. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

IV ESTACIÓN: Jesús se encuentra con su Madre

IV ESTACIÓN: Jesús se encuentra con su Madre

IV ESTACIÓN: Jesús se encuentra con su Madre
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El dolor de la madre ante los hijos.
María estaba preparada para el dolor. Cuando presentó a su hijo en el Templo de Jerusalén a los pocos días de nacer le dijeron que “una espada le atravesaría el alma”. María había sufrido en Belén, en Egipto, en Nazaret, en la pobreza, en tantas ocasiones.
Pero ver a hijo cargado con la cruz, coronado de espinas, ensangrentado era distinto. Era el dolor de una madre por sus hijos que había sido prendido en la oscuridad de una noche, juzgado sin garantías legales, condenado a muerte como un vulgar malhechor, y que iba camino del patíbulo cargado con una cruz de madera. Era ciertamente un dolor profundo como ningún otro.
Hoy son muchas las madres que sufren por sus hijos: es el dolor de una madre ante su hijo deficiente físico o psíquico, ante el hijo que prometía mucho y se vuelve un calavera, ante el hijo que no encuentra trabajo, ante el hijo que se encamina por los senderos de la droga o de la delincuencia. Siempre será la madre la que más sufra y la sufra en silencio.
Oración: Señor Jesús, que tuviste a tu lado a tu Madre en el momento supremo del camino al Calvario, ayuda a cuantas madres sufren en silencio por sus hijos, dales fortaleza y valentía para sobrellevar su dolor y hazlas el valor del sufrimiento. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

V ESTACIÓN: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

V ESTACIÓN: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

V ESTACIÓN: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Los esposos tienen que ser mutuamente cirineos.
Los verdugos no tenían compasión. Querían que Jesús no se les muriera por el camino y llegara vivo al calvario. Querían clavarlo en la cruz y que muriera crucificado. Querían completar su obra. Por eso, y para que no se les muriera por el camino -no por compasión- buscan un hombre para que lo ayudara a llevar la cruz. Y encontraron a Simón de Cierne. Él no sabía quien era el hombre de la cruz. De haberlo sabido lo hubiera hecho encantado.
Nadie en la vida está libre de una cruz. Cada cual lleva la suya, aunque no lo parezca. Aunque traten de escaparse de ella. También la hay en los esposos. Cada familia lleva su propia cruz. Será diferente, pero será cruz. Para unos la cruz es el agobio económico, para otros el paro. Para unos la cruz serán los hijos, para otros la enfermedad. Lo cierto es que no hay familia sin cruz.
Pero en el matrimonio todo es común, todo debe ser compartido por los esposos. Para los dos maderos a veces pesados de la cruz matrimonial – la que sea- debe haber cuatro hombros dispuestos a compartir el peso de la cruz. Los esposos deben ser cirineos el uno para el otro. Sólo así serán de verdad comunidad matrimonial.
Oración: Señor Jesús, que en el camino del Calvario tuviste en Simón de Cirene una ayuda para llevar la cruz, haz que los esposos sean cirineos el uno para el otro; que ambos esposos sepan ayudarse a llevar la cruz de cada día. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

VI ESTACIÓN: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

VI ESTACIÓN: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

VI ESTACIÓN: La Verónica enjuga el rostro de Jesús
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
La madre limpia la cara de todos los suyos.
Cristo cargado con la cruz, sigue su camino hacia la cumbre del Calvario. Su cara está manchada de sangre y de polvo. Su cabeza coronada de espinas. Apenas puede ver. Ha perdido la belleza. A ambos lados del camino el gentío mira. Una mujer valiente, desafiando el “qué dirán” sale de las filas, atraviesa la calle, se acerca a Jesús y le limpia con un paño el rostro desfigurado. Le alivia por unos momentos el dolor. Dice la tradición que en el paño de aquella mujer quedó marcada para siempre la imagen de Jesús.
¡Cuantas veces en la vida de familia hay caras marcadas por las arrugas, por el cansancio, por el duro trabajo, por la enfermedad, por las contradicciones y problemas, por el dolor!
Es el momento en que haya alguien dispuesto a limpiar, a ayudar, a compartir, a entregarse. Unas veces -las más- será la madre. Otras tendrá que serlo el marido. Pero siempre será necesario que alguien, como la Verónica, esté dispuesto a limpiar el dolor ajeno. Alguien dispuesto a sacrificarse para que los demás puedan aliviar su dolor.

Oración: Señor Jesús, que camino del Calvario tuviste el consuelo de que una mujer te limpiara el rostro; ayuda a los esposos para que estén siempre atentos al dolor que pueda haber en su hogar para ayudar y compartir, para aliviar y consolar. Por Cristo Señor Nuestro. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

 

VII ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

VII ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

VII ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Segunda caída de los esposos: el problema de los hijos.
Jesús, ya a las afuera de Jerusalén, vuelve a caer. La ayuda del cirineo no era suficiente. Le faltaban las fuerzas y cae de nuevo en tierra aplastado por el madero de la cruz.
Los hijos son muchas veces, más que una alegría, un problema serio. Hoy más que nunca. Para muchos padres son una pesada carga, que les lleva a volver a caer en el desánimo y en el desaliento.
Unas veces es una enfermedad del hijo lo que preocupa y angustia. Otras, las más, son los malos pasos que dan, su rebeldía, el paro. Incluso, la delincuencia y la droga.
¡Cuántos disgustos nos dan a veces!
Hay momentos en los que incluso parece que nos arrepentimos de haberlos traído al mundo. Nos pesan, como a Jesús le pesaba la cruz. Nos hacen sufrir, nos hacen caer en el desconsuelo y la desesperación.

Oración: Señor Jesús que caíste en tierra por segunda vez aplastado por el peso del madero de la cruz, ayuda a los padres que sufren el dolor y el desconsuelo que les producen muchas veces sus propios hijos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

VIII ESTACIÓN: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén

VIII ESTACIÓN: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén

VIII ESTACIÓN: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El llanto por los hijos.
En el camino del Calvario que recorrió Jesús, no todo fueron ofensas para Él. Sabemos que un pequeño grupo de mujeres, viendo cuanto sufría y viendo el dolor de su madre, lloraban por Él. Fue como una lejana caricia. Jesús se paró ante ellas y con voz casi sin fuerzas, les dijo: “No lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”.
Junto a los días de afecto y cariño, junto a los días apacibles y buenos, junto a las alegrías que muchas veces proporcionan los hijos, existen también otros días de sufrimiento y dolor. Son los momentos en que hay que tragarse las lágrimas de la soledad, son los momentos en los que el llanto brota espontáneo. Son los momentos del dolor por los hijos que traen suspensos en sus estudios, del dolor por el hijo al que despiden del trabajo, el dolor por el hijo que con frecuencia llega a casa bebido y encamina su vida por los senderos del alcohol. ¡Hay veces en que hacen sufrir tanto que se llora por ellos!
El camino de las lágrimas es un camino muy recorrido por las madres. ¿Qué madre no ha llorado alguna vez por su hijo?

Oración: Señor Jesús, que camino del Calvario consolaste a unas mujeres que lloraban por ti; consuela hoy a las madres que lloran por sus hijos. Dales ánimo y valor. Por Cristo nuestro Señor. Amén
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

IX ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez

IX ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez

IX ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Tercera caída en el matrimonio: la enfermedad.
Ya faltaba poco para llegar a la cumbre del Calvario. Apenas unos metros. Pero Jesús no podía más. Estaba desangrado. Había llegado al límite de sus fuerzas, no podía más y cae al suelo bajo el madero de la cruz por tercera vez.
En la vida de las familias no hay problemas insolubles, cuando hay salud y fuerzas para afrontarlos. “Mientras haya salud…”, solemos decir. Pero, cuando menos lo esperamos, surge la enfermedad, la operación difícil, el accidente laboral o de tráfico, el tumor que tanto nos asusta. Y todo se nos derrumba a nuestro alrededor. Nos faltan las fuerzas. Nos dan ganas de revelarnos. “¿Por qué a mí, Señor? ¿Por que nos tenía que tocar a nosotros?”.
La cruz se hace demasiado pesada para nuestros hombros. Y caemos bajo el peso del dolor. Surge la desesperación, se reniega de todo y de todos. También se reniega de Dios que nos permite tales desgracias. Esta caída, la de renegar de Dios, es una caía de muchas familias.

Oración: Señor Jesús, que caíste en tierra por tercera vez bajo el peso de la cruz. Ayuda a los matrimonios que sufren la cruz de la enfermedad, ayúdales a comprender que el dolor es el camino y el medio de la redención. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

X ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras

X ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras

X ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Los padres tienen que despojarse de su autoritarismo y su paternalismo.
Por fin llegan al Calvario. Jesús consigue llegar con vida a la cumbre del pequeño monte. Pero aún quedaba algo. La pasión de Cristo fue total. No quedó en su cuerpo ni en su espíritu un solo rincón sin dolor. Allí lo desnudan y se ve envuelto en la burla y en el desprecio de las gentes.
Mientras los hijos son pequeños, sus padres les arropan y protegen constantemente. Se les protege quizás demasiado. Se les mima.
Pero pasan los años y los hijos crecen, se hacen mayores. Quieren independizarse de sus padres, se alejan del hogar. Incluso, a veces, se revelan contra la autoridad y la protección de sus padres. Y entonces surge el drama en muchas familias.
Olvidan muchas veces los padres que sus hijos ya son mayores, que pueden volar por sí mismos, que tienen derecho a una cierta independencia y autonomía. Los padres no saben desprenderse del paternalismo y autoritarismo. Olvidan que su autoridad debe tener ya unos límites. Y sufren.
Oración: Señor Jesús que fuiste desnudado en el monte del Calvario; ayuda a los padres en la difícil tarea de despojarse de su autoritarismo y paternalismo con que anulan, sin desearlo, la personalidad de sus hijos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

XI ESTACIÓN: Jesús clavado en la cruz

XI ESTACIÓN: Jesús clavado en la cruz

XI ESTACIÓN: Jesús clavado en la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

La cruz de la ancianidad.
Y cuando llegaron a la cima del monte, después de desnudarlo, le clavaron en la cruz. Las manos y los pies. Dolor sobre dolor. Después lo levantaron y quedó colgado, suspendido entre el cielo y la tierra. Allí sirviendo de diversión para unos, de llanto para otros y de salvación para todos.
Al llegar a la cima de los años, al subir la cuesta de los muchos días, desnudándonos de agilidad y fortaleza, nos vamos haciendo viejos. Para suavizar la realidad decimos que nos hacemos mayores. Pero los años pesan. Es la pesada cruz de la edad, de la ancianidad.
Unos la sobrellevan con cierta dignidad, otros con aceptación cristiana. Muchos reniegan por haber llegado tan pronto a la cumbre de la vida.
Pidamos a Cristo clavado en la cruz por todos los que cargan con la pesada cruz de los muchos años, para que no pierdan nunca la esperanza.

Oración: Señor Jesús, que fuiste clavado de manos y pies en una cruz; te pedimos por todos aquellos ancianos que cargan con la pesada cruz de los años. Ayúdales a sobrellevar las incomodidades de la edad y a que mantengan siempre firme la esperanza. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

XII ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz

XII ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz

XII ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
La viudez: la muerte de uno de los esposos.
Ha llegado el temido final. Cristo está clavado en la cruz y desde ella entrega su vida y la entrega por amor. Perdona a sus verdugos, nos entrega a su Madre, pide agua, dice que su obra está consumada. Y muere. Las sombras y las tinieblas cubren el Calvario. Hay gente que comienza a crecer. El centurión romano dice que ese hombre era Dios. Se cumple la profecía de Jesús: “Cuando sea elevado, atraeré a todos a mí”. Todo, por lejano que nos parezca, llega en la vida. Unas cosas antes, otras después. Pero al final siempre está la muerte cierta, segura, cruel. Y tarde o temprano siempre acaba haciendo acto de presencia. Cuando muere alguien en una familia, muere algo para todos. Pero cuando muere uno de los esposos, es el otro quien más muere con él. Entonces aparecen como únicos compañeros de la viudez la sombra, el vacío, el desamparo, la soledad. Y eso nadie podrá volver a llenarlo del todo. Después sólo quedan los recuerdos, las lágrimas y las oraciones.
Pidamos a Cristo muerto en la cruz por tantos viudos, para que sean atendidos y no se encuentren solos.

Oración: Señor Jesús que moriste en la cruz y dejaste a tu Madre triste y sola; te pedimos por todos los viudos y viudas que perdieron al compañero de su vida. Hazte presente en sus vidas para que nunca se encuentren solos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

XIII ESTACIÓN: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre

XIII ESTACIÓN: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre

XIII ESTACIÓN: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Cuando los hijos se mueren
La escena tenía que hacer llora hasta las piedras. María, traspasada de dolor, recoge durante unos instantes en su regazo el cadáver de su hijo. Aquel cuerpo destrozado, aunque no lo pareciera, era el de su hijo. Aquel hijo que ella había cobijado tantas veces de niño. Aquel hijo que ella había visto crecer. Aquel que “todo lo había hecho bien”, estaba ahora muerto en sus brazos.
Algunos padres viven la terrible experiencia de ver morir a un hijo. Los accidentes, la enfermedad incurable, el tumor maligno, el infarto. Cerrar los ojos a un hijo es una de las experiencias más duras y crueles de la vida. Algo que sólo puede entender quien ha tenido la desgracia de vivirla en su propia carne.
Algunos padres han bebido este amargo trago. Estos son los únicos que están en condiciones de saber cómo fue el dolor de María al tener en su regazo el cuerpo muerto de su Hijo.

Oración: Virgen María que viste morir a tu hijo en una cruz y lo recogiste después en tus brazos; ayuda a las familias que pasan por el amargo trance de perder un hijo. Dales fortaleza y esperanza. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

XIV ESTACIÓN: Jesús es puesto en el sepulcro

XIV ESTACIÓN: Jesús es puesto en el sepulcro

XIV ESTACIÓN: Jesús es puesto en el sepulcro
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. – Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
La muerte del que queda
El cuerpo de Jesús fue colocado en un sepulcro nuevo, excavado en la piedra, pero prestado. El que era dueño de cielos y tierra, muere más pobre que nadie. No tuvo ni tierra para su sepultura. Para descansar el sueño de la muerte le tuvieron que prestar un sepulcro. ¡Hasta ese despojo y entrega llegó Jesús!
La muerte, tarde o temprano, ya lo sabemos, nos llegará a todos. Aquí no valen resistencias, ni grandezas humanas. Cada uno deberá asumir su propia muerte.
Pero para un cristiano no hay lugar para la desesperanza. La esperanza cristiana borra toda sombra de duda, anula el impulso de la desesperación. Cristo nos dijo que si el “grano de trigo no muere, quedará infecundo”, y que “quien crea en Él, aunque muera, vivirá para siempre”.
Pidamos desde lo hondo de nuestro corazón al Señor que nos infunda fe en sus palabras y la esperanza en una vida eterna, a la que todos estamos llamados.
Oración: Señor Jesús que dijiste: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque haya muerto, vivirá para siempre”. Infunde en nuestros corazones la firme esperanza de la vida eterna. Ayúdanos a comprender que, aunque caminamos hacia una muerte segura, ese es el paso que nos conduce a una vida que no tendrá fin. Por Cristo nuestro Señor.
Padre nuestro. – Señor, pequé. – Tened piedad y misericordia de mí.

REFLEXIÓN FINAL

El Vía Crucis termina con la muerte y sepultura de Jesús. Pero esa muerte no fue sino el paso para la resurrección. Él dijo: “Si el grano de trigo no muere, no producirá fruto”. La muerte de Cristo produjo fruto abundante, el fruto del amor y del perdón. Un perdón que nos viene a todos los hombres gracias a esta muerte.
Hemos intentado con este sencillo Vía Crucis descubrir los vía-crucis que existen en tantos hogares de nuestro tiempo. En ellos sigue sufriendo y muriendo el Señor. Pidámosle que también para estas familias que llegue pronto el Domingo de Resurrección

ROSARIO EN REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

MISTERIOS GOZOSOS
1.- La encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María.
“«La grandeza de María proviene justamente de su humildad. Y era humilde porque pertenecía a Dios por completo, estaba en disponibilidad para lo que Él quisiera pedirle. Ella, que estaba colmada de gracias, siguió siendo la esclava del Señor. Se mantuvo con firmeza junto a la cruz de su Hijo, y ni siquiera viéndolo morir dejó de confiar en Dios. Pidámosle a la Virgen que nos ayude a ser como ella, a realizar con humildad y sin vanagloria el trabajo que se nos ha asignado, y que llevemos a los demás a Jesús con el mismo espíritu con que ella lo llevó en su seno.”
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten contra la Inmaculada Concepción de María.
2.-La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
“Hay una tremenda felicidad al hacer a otros felices, a pesar de  nuestros propios problemas. Compartir las penas es dividir el  sufrimiento, pero compartir la felicidad es duplicarla. Si quieres  sentirte afortunado simplemente cuenta todas las cosas que  tienes y que el dinero no puede comprar..”
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten con la Virginidad perpetua de la Nuestra Señora.
3.-El nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén
OFREZCAMOS este misterio en reparación por las blasfemias y ultrajes que se comenten contra la maternidad divina de María, rechazando al mismo tiempo recibirla como madre de los hombres.
4.-La purificación de Nuestra Señora y presentación del Niño Jesús en el templo
"Seré santo" quiere decir: me despojaré de todo cuanto no es Dios. Despojaré mi corazón y lo vaciaré de toda cosa creada; viviré en la pobreza y en el desprendimiento. Renunciaré a mi voluntad, a mis inclinaciones, a mis sueños y a mis fantasías y me convertiré en un esclavo voluntario de Dios."
OFREZCAMOS este misterio en reparación por aquellos que infunden en los niños y en los jóvenes el desprecio hacia la Virgen Inmaculada.
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo
“Una palabra cualquiera puede ocasionar una discordia;
Una palabra cruel puede destruir una vida;
Una palabra amarga puede crear odio;
Una palabra brutal puede golpear y herir;
En cambio, una palabra amable puede suavizar el camino;
Una palabra a tiempo puede ahorrar un esfuerzo;
Una palabra alegre puede iluminar un día;
Una palabra con amor y cariño puede curar y bendecir;
Una palabra buena es siempre bienvenida;  
Entonces...  ¡Ofrécela siempre que te sea posible!.”
OFREZCAMOS este misterio en reparación por aquellos ultrajan, desprecian y maltratan las imágenes y representaciones de la Virgen Santísima.



«Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa »


Lecturas del San Bartolomé, apóstol

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (21,9b-14)

 

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.17-18

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51)

Desde 16 oct 2011

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