Día 23

Dia 23 de Noviembre

 

ORACIÓN 

 

¡Oh! María, durante los bellos meses que te están consagrados, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.

Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Éstas son las que esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.

 

Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos pues, durante el curso de estos meses consagrados a tu gloria, ¡oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin mancha, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas, aún la sombra misma del mal.

La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal. En estos meses benditos procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida y, con tu auxilio, llegaremos a ser puros humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.

 

¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes. Que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más santa y de la mejor de las madres.Amén 

TEXTO BÍBLICO: 

 

" Apareció del cielo una señal grandiosa: una Mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas "  (Apocalipsis 12, 1)

 

Palabra de Dios/ Te alabamos, Señor. 

 

  

 

MEDITACIÓN : 

 

""María ha conocido también el martirio de la cruz: el martirio de su corazón, el martirio del alma. Ha sufrido mucho en su corazón, mientras Jesús sufría en la cruz. 

Ha vivido la pasión del Hijo hasta el fondo del alma. Ha estado completamente unida a Él en la muerte y por eso ha recibido el don de la resurrección. Cristo es la primicia de los resucitados, y María es la primicia de los redimidos, la primera de 'aquellos que son de Cristo'. Es nuestra Madre, pero también podemos decir que es nuestra representante; es nuestra hermana, nuestra primera hermana, es la primera de los redimidos que ha llegado al cielo. 

S.S. Francisco (15 de agosto de 2013), Homilía, Castelgandolfo, Italia

 

 

PETICIÓN: 

 

Pidámosle aa Marí, nuestra madre mediadora, que nos ayude a llevar con fe nuestras cruces, para que por medio de ellas podamos santificarnos y llegar al Padre. 

 

Con María, roguemos al Señor. / Escúchanos, Señor, te rogamos.

 

 

"" Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios"

S.S Francisco.

ORACIÓN 

 

¡Oh! María, Madre de Jesús nuestro Salvador y nuestra buena Madre! Nosotros venimos a ofrecer con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de agradecerte y solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.

 

Dígnate presentarnos a tu Divino Hijo que, en vista de sus méritos y a nombre su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud, que haga lucir con nuestro esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error, que vuelvan hacia Él y cambien tantos corazones rebeldes cuya penitencia regocijará en su corazón y el tuyo.  

 

Que convierta a los enemigos de tu Iglesia, y que, en fin, encienda por todas partes el fuego de tu ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulación de esta vida y de esperanza para el porvenir. Amén. 

“HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA”

Oración inicial para todos los días del mes

¡Oh María!, durante el bello mes a Ti consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo, y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.

Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Éstas son las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.

Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin manchas, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas aun la sombra misma del mal.

La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal. En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.

¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más Santa y la mejor de las Madres, Amén.

 

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 2, 5-7. 11 “Dice su madre a los sirvientes: ‘Haced lo que Él les diga’. Había allí seis tinajas de piedra puestas para las purificaciones de los judíos. [...] Les dice Jesús: ‘Llenen las tinajas de agua’. Y las llenaron hasta arriba. [...] Tal fue el comienzo de los signos que hizo Jesús en Caná de Galilea”. Palabra de Dios / Te alabamos, Señor

 

MEDITACIÓN “María está atenta a todo lo que pasa a su alrededor y, como buena Madre, no se queda quieta y así logra darse cuenta de que en la fiesta, en la alegría compartida, algo estaba pasando: había algo que estaba por «aguar» la fiesta. Y acercándose a su Hijo, las únicas palabras que le escuchamos decir son: “no tienen vino”7. [...] Y luego no se queda callada, se acerca a los que servían en la fiesta y les dice: ‘Hagan todo lo que Él les diga’. María, mujer de pocas palabras, pero bien concretas, también se acerca a cada uno de nosotros a decirnos tan sólo: ‘Hagan lo que Él les diga’8. Y de este modo se desata el primer milagro de Jesús. [...] Que María siga susurrando al oído de su Hijo Jesús: ‘no tienen vino’, y en nosotros sigan haciéndose carne sus palabras: ‘hagan todo lo que Él les diga’”.

 

S.S. Francisco (18 de enero de 2018), Homilía, Iquique. 7Jn 2,3 8Jn 2,5

 

PETICIÓN Madre nuestra, te pedimos por los obispos, sacerdotes, diáconos y personas consagradas a quienes se les ha confiado el pueblo de Dios, para que acojan cada día las inspiraciones del Espíritu Santo y caminen en la alegría del Evangelio.

 

Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos.

 

“¿Qué dice la Virgen? ‘Hagan lo que Él diga’. Escuchar a Jesús y hacer lo que Él dice: éste es el camino seguro”.

 

S.S. Francisco (25 de febrero de 2018), Homilía, Roma

 

Oración final para todos los días del mes

¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena Madre! Nosotros venimos a ofrecerte, con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de serte agradable, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.

Dígnate a presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error. Que vuelvan hacia Él, y cambien tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia y que en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y dé esperanzas para el porvenir. Amén.