FLOR: Geranio VIRTUD: Esperanza INTENCIÓN: Pedir para que siempre brille en nuestros corazones el faro de la esperanza.

Día 16: María, Madre, tú eras audaz, emprendedora, confiada plenamente en el Espíritu que te acompañó a lo largo de tu vida: enséñame a desconfiar de mí mismo y a poner mi esperanza en el Poderoso que quiere hacer obras grandes en mí.
Te ofrezco: encomendarme al Señor antes de cada actividad que haga hoy.

Flor del 16 de mayo: María peregrina

Meditación: María inició su camino desde Nazaret a Jerusalén, visitó Ein Karem, viajó a Belén y huyó a Egipto siguiendo con sus pasos un camino escarpado, un camino difícil pero siempre cumpliendo la misión que el Padre le había encomendado. Hoy María sigue caminando: Lourdes, Fátima, San Nicolás, Medjugorje, Corea y tantos otros sitios Santos. Va de casa en casa llamando a las almas. Caminemos con Ella y tengámosla como maestra; Ella no se fatiga, camina de prisa y mendiga una caricia de amor a cada corazón que se aferra al mundo, habiendo olvidado lo dicho por Su Hijo Santo…”estad en el mundo sin ser del mundo”. Vivamos librados de esta tierra que no es la verdadera, pongamos nuestros ojos en el Cielo para que un día sea nuestro.

Oración: ¡Oh María peregrina, oh María Purísima!. Haz que te imitemos llevando la luz de Dios a cada corazón, y siendo como vos, testimonio de evangelización. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Caminar es evangelizar: llevemos nuestra fe cristiana a alguien cercano al que nunca dimos testimonio del amor por Cristo y Su Madre.

Jacinto

Mes de mayo

Día 16

Deberíamos adquirir la costumbre de pedir cada día a nuestra Madre la Virgen la virtud de la santa perseverancia.

Tanto en lo que se refiere a nuestra vida temporal como a la vida sobrenatural, uno de nuestros mayores enemigos es la falta de constancia.

Si hacemos examen de conciencia nos sorprendemos de cuántas torres comenzamos a edificar y a levantar a lo largo de nuestra vida y se han quedado a medio hacer. Comenzamos a construir y no concluimos la obra proyectada, con el consiguiente desperdicio de energías, tiempo e ilusiones.

Uno de nuestros mayores fracasos es la falta de constancia, la falta de perseverancia en el bien obrar.

Es cuestión de exigencia personal, de autodominio, de falta de orden y previsión, también de no dejarse llevar por la inmediatez ni dejarse dominar por los estados de ánimo.

Para adquirir una virtud es necesario la repetición constante de actos referidos a esa virtud. De esa forma, la constancia en la repetición de dichos actos va creando en nosotros hábitos y actitudes que se van enraizando en nuestra voluntad haciéndola cada día más fuerte.

La vida espiritual no se edifica sobre el aire sino sobre nuestra personalidad, sobre nuestra humanidad.

Para crecer en la vida espiritual es del todo indispensable la perseverancia.

Dios pide nuestra colaboración con la gracia que Él nos otorga gratuitamente. Y nuestra forma de colaborar es perseverando en el bien obrar.

El Señor nos llama a la santidad, a sabiendas de que es una montaña de altura desproporcionada para nuestras flacas fuerzas, pero Él nos asiste con su gracia y con su auxilio, porque sin Él no podemos hacer nada. Es por ello que debemos conservar el espíritu de infancia espiritual ante Dios, confiando en Él, confiando en su perdón y en su misericordia, levantándonos siempre que caigamos y yendo a echarnos rápidamente sobre sus brazos paternales.

La santidad no se adquiere en un día al igual que la perfección. De lo que se trata es de no abandonar, de no tirar la toalla, de ponerse en pie cada día y caminar, siempre caminar hacia Él.

Tengamos siempre presente que "el que persevere hasta el fin, ese se salvará" (Mt 10, 22)

Madre, concédenos el don de la santa perseverancia hasta el último momento de nuestra vida. Perseverantes en la fe, perseverantes en la esperanza y en el amor a Dios y al prójimo.

Fortalécenos para que perseveremos contigo cada día en la oración, y así nuestro corazón esté abierto para recibir los dones y las gracias del Altísimo.

Que no desfallezcamos ante las dificultades, y sobre todo que nunca abandonemos el seguimiento de Cristo.

Que seamos constantes en todo lo bueno que comencemos para que nuestro espíritu se vaya fortaleciendo cada vez más.

Que tus hijos no seamos como la hoja movida por el viento, a merced de nuestras pasiones desordenadas, de nuestros gustos y caprichos, de las modas pasajeras, de las ideologías ni de las provocaciones del Maligno.

Haznos fuertes como árboles bien plantados al lado de las corrientes de agua para que demos los frutos que Jesús espera de nosotros.

Sosténnos para que perseveremos hasta el fin.

Frutos: la constancia y la santa perseverancia

16 de Mayo

Acoge hoy nuestras fervientes oraciones en favor de los esposos recién casados, que, postrándose a tus pies te dicen: “Madre nuestra, tú y tu esposo José, saben lo que es la inseguridad ante el futuro, y las necesidades propias de los recién casados. No en vano hemos de poner en ti nuestra esperanza, y concédenos a los jóvenes esposos, los dones  necesarios para un presente y futuro digno. Sobre todo, Madre, concédenos el don de la vida, y, más que todo, la constante presencia de Jesús en nuestro hogar”.

 

Obsequio: Preocuparnos y ayudar a los esposos más cercanos para que encuentren los medios necesa-rios para abrirse paso hacia su destino temporal y eterno.   

Día dieciséis

I. Boca de lobo y némoras, y...

 

1. Estas flores no tienen olor, pero embellecen el jardín, y juntas a las odoríferas, suplen lo que a éstas falta, y por lo mismo que no reúnen en sí todas las perfecciones de una flor, no sirven más que para adorno en nuestros ramilletes y jardines .

 

II. La veracidad, la amistad o afabilidad y la liberalidad

 

2. La veracidad es una virtud que consiste en presentarse delante de los hombres en dichos y hechos tal como uno es en sí. Se le opone la mentira y la hipocresía.

La afabilidad es una virtud por la que el hombre se conduce de un modo digno y decoroso con los demás en su trato y comunicación. La amistad es otra virtud de la justicia, por la que un amigo guarda para con el otro los secretos y las confidencias, lealtad y fidelidad. La liberalidad es una cualidad buena que mueve a guardar un justo medio entre la disipación de los bienes y su retención y acumulación.

 

III. Estas virtudes en María

 

3. 1ª. Fue veraz, simple, sin ficción ni hipocresía: dijo siempre verdad, no dijo jamás mentira, ni negó la verdad. 2ª. Fue dulce, tratable, amabilísima, afable, fiel, leal, y en las comunicaciones con sus vecinos guardó siempre decoro y dignidad.

 

IV. Presentación a María de estas flores

 

4. Todas las virtudes son necesarias y se han de practicar cuando llegue la ocasión. ¿Eres veraz? En el trato con los demás hombres ¿eres blando, dulce y afable? o bien ¿eres feroz, bárbaro, cruel, de mala gracia, iracundo, embustero, hipócrita, infiel, traidor? ¿guardas con los amigos fidelidad? o bien ¿abusas de sus secretas confidencias? En la administración de los bienes de fortuna ¿eres avaro o pródigo? Piénsalo bien, medítalo bien. María te pide hoy estas flores; cógelas, y al entregarlas dile: Presentación de las flores

 

ORACIÓN. Recibid, Señora, estas flores como una muestra de mi veracidad, de mi afabilidad y de mi liberalidad. Yo os prometo ser en adelante veraz, afable, tratable y liberal. Aceptad, Señora, estos mis votos, y haced que se cumplan en mí y por mí.

DÍA 16

¡Oh, Sagrada Familia de Nazareth!, comunidad de amor entre Jesús, María y José, modelo e ideal de toda familia cristiana, a Ti confiamos nuestras familias.

Abre el corazón de cada hogar a la fe, a la acogida de la palabra de Dios, al testimonio cristiano, para que llegue a ser manantial de nuevas y santas vocaciones.

Dispón el corazón de los padres para que, con caridad solícita, atención prudente y piedad amorosa, sean para sus hijos guías seguros hacia los bienes espirituales y eternos. Amén.


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«Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa »


Lecturas del Miércoles de la 16ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (16,1-5.9-15)

 

Salmo

Sal 77,18-19.23-24.25-26.27-28

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,1-9)

Desde 16 oct 2011

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