Una Madre como tú no se cansa:
De esperar al que se aleja
De abrazar al que llora
De acariciar al que está herido
De consolar al que es débil
De sonreír al triste
De fortalecer al que es tentado

No te canses Madre mía, no te canses
Que en mí hay un niño que te necesita

No te canses, Madre santa
Que en mí hay un peregrino que sigue tus pasos

No te canses, Madre Pura
Que en mí hay un corazón inquieto por amar

No te canses, Madre fiel
Que en mí hay un discípulo que quiere aprender

Una petición, una sola, no te canses:

María vela mis pasos con paciencia
Entre tantas espinas que encuentro en mi camino
Si te miro, brotan con tus lágrimas de Madre
Rosas bellas que adornan tu corazón

Gracias Madre por enseñarme que el dolor con amor
es perfume que se eleva a Dios.

Oración a Nuestra Señora de la Sonrisa.
Tierna Madre, sonríe en nuestros corazones y sánanos!
Tu sonrisa nos sana porque es un reflejo de tu amor inmaculado y materno.
Sonríe Madre, para que conozcamos el amor, para recibir el amor,para experimentar el amor.

Ella sonríe a lo más profundo de nuestros corazones, a las profundidades de nuestras heridas...a las carencias y sufrimientos más ocultos.
Ella nos sonríe , y conocemos su amor por nosotros!
Ella sonríe y todo se transforma en paz, en calma en el océano de nuestras almas...
Ella sonríe y el amor florece en todo nuestro ser.
Ella sonríe y el vacío de nuestras vidas repentinamente es llenado...
Ella sonríe y la senda de la Gracia se abre en nuestros corazones con una nueva libertad.

Ella sonríe y sabemos que somos amados , profundamente amados por el amor de una Madre!
Ella sonríe y nuestros miedos se disipan.
Ella sonríe y las dudas son iluminadas con su bondad...

Ella sonríe y nuestros corazones saben que hay mucho más...
mucho más... 
Hay dulzura , hay valentía,
hay libertad, hay fecundidad,
hay comunión...
Hay vida, hay amor... Y el amor nos hace fuertes, libres,alegres y gozosos.
Ella sonríe y somos sanados...
sanados en lo más profundo de nuestros corazones!

Sonríe , Santísima Madre...
Sonríenos y sonríe por nosotros.
Una sola sonrisa de tu Corazón materno sanará nuestros corazones !!!

Querida Madre y Reina: Vengo a tu Santuario a buscar el silencio que afuera en el mundo lleno de ruidos , no es facil encontrar. 

En mi ambiente muchas veces se vive la intranquilidad y en mi familia no siempre se vive la alegría, por eso a veces la vida se me hace dificil. 

Hoy junto a Ti, quiero encontrar la paz; quisiera silenciar mi corazón ya que muchas veces no puedo rezar porque mi alma no puede descansar en Ti. 

Ahora no sé que decirte pues mi corazón está lleno de tantas cosas...deseo renovarme interiormente en tu presencia, aquí ante tu trono, ante tu Hijo vivo y presente en el Sagrario. Con mucha esperanza he venido a tu Santuario, quisiera quedarme aquí espiritualmente para siempre y recibir con el corazón abierto todo lo que tú me tienes preparado.

 

Madre, al mirar tu imagen, descubro que tu me miras como si hubieras estado esperándome. Yo sé que quieres ser mi madre; Cristo tu Hijo te dio esta gran misión desde la cruz cuando dijo a Juan: "He aquí a tu Madre". Y Tú me aceptas tal cual soy; con todo lo que me preocupa y alegra, con mis deseos y necesidades, con mis talentos y miserias y en tu corazón encuentro hogar, seguridad y paz.

 

Allí me siento cobijado. Madre, escribe mi nombre en tu corazón y no lo borres jamás; desde allí enséñame el arte de descubrir el amor Misericordioso del Padre en todas las circunstancias de mi vida. Edúcame para que siempre pueda dar un sí dispuesto a la voluntad de Dios. Transforma mi pequeño corazón, dame la fortaleza en el dolor, paciencia y valor en las adversidades de la vida y dame la gracia que me impulse a colaborar en la construcción del Reino de Dios en mi ambiente.

 

Por eso hoy me entrego a Ti:

 

Oh Señora mía. Oh Madre mía, yo me ofrezco todo a Ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser; ya que soy todo tuyo oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.

A mi señora de los imposibles.

La más amable, tierna y cuidadora; nuestra piadosa madre espiritual, Virgencita Santa a ti asisto con toda mi confianza para pedir tu milagrosa ayuda; pues tú eres el sendero seguro entre mi corazón y tu hijo Jesús y estás presurosa a consolar a quien te implora.

Tus brazos en todo momento están abiertos para dar firmeza, ofrecen descanso y reparación cuando todo aparenta que está perdido; Santa María colmada de amor, Virgen vigorosa te reverenciamos con el prometedor título de Nuestra Señora de lo imposible.

Porque eres la divina Cima, madre de Dios te dedicamos esta Oración a la virgen de los imposibles.

Santa María de muy pura fecundación; designación que no se han otorgado a ninguna otra criatura, solo a ti.
Hoy me presento a tus pies, solicitando tu resguardo divino; ya que no soy nadie sin el soporte de Dios y el tuyo, mi tierna y prociosa Señora que con tu resplandor resplandeces en lo alto.

Cuídame fortaléceme, tú que calmas y alivias a las almas que padecen; apiádate de mí y dame tu auxilio; recurro a tu gran y buen corazón materno; para que pidas por mi, a tu piadoso hijo Jesús.

Mujer Virgen venerada, genuina y bendita, por el poder infinito que Dios le entregó le suplico con humildad, me otorgue su ayuda e intercesión en este favor que con toda confianza y modestia entrego en tus apacibles y benditas manos.

Madre consagra mi vida; no dejes de guiarme por los senderos de la fe y haz que con sencillez y entrega total sepa ser digno de Dios; así sea amén.

MARÍA AGRADECIDA 
La virtud de la gratitud en María está transversalizada por otra virtud: la humildad. 
María ha aprendido a agradecer en todo momento y aquí viene la lección más importante de la Madre: las veces que más profundamente agradece son aquellas en que la prueba y la adversidad le crucifican el Corazón. 
Agradecer cuando todo sale bien es muy natural, es muy fácil, pero elevar un cántico de agradecimiento en la noche del dolor, es realmente el acto heroico de la virtud. Agradecer en lugar de renegar, bendecir a Dios porque Él sabe lo que hace y cómo lo hace. 
“La gratitud es la memoria del corazón” y María tiene muy buena memoria de todo lo que el Padre ha hecho en ella… y aquí hay otro detalle importante, María no peca porque no olvida. El pecado es consecuencia del olvido de Dios, es perder la memoria de su Amor. 
Agradecer nos hará leer nuestra historia desde la fe para reconocer todo lo que Dios ha hecho a favor nuestro, agradecer nos hará recordar cuánto nos ha amado para no querer entristecerle ni ofenderle. 
Madre de Corazón agradecido, ayúdanos a vivir siempre esta virtud, que nunca olvidemos o pasemos por alto lo que el Señor con tanta generosidad nos da. 
Recemos con el Salmo de la gratitud, Salmo 103: “Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su Santo Nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios…” Pronuncia despacio cada palabra, con conciencia y desde el corazón

1. El más excelso de los ángeles fue enviado desde el Cielo para 
decir «Ave» a la Madre de Dios. Al transmitir su incorpóreo saludo, 
viéndote hecho hombre en Ella, Señor, extasiado el ángel, de este 
modo a la Madre aclamó:

Ave, por ti resplandecen los gozos, 
Ave, por ti se disuelve el dolor, 
Ave, rescate del llanto de Eva, 
Ave, salud de Adán que cayó.

Ave, Tú cima sublime a humano intelecto, 
Ave, Tú abismo insondable a mirada de ángel, 
Ave, Tú llevas a Aquél que todo sostiene, 
Ave, Tú eres la sede del trono real.

Ave, oh estrella que al Astro precedes, 
Ave, morada del Dios que se encarna, 
Ave, por ti se renueva el creado, 
Ave, por ti se hace niño el Señor.

¡Ave, Virgen y Esposa!

2. Bien sabía María que era Virgen sagrada, y por eso respondió 
a Gabriel: «Tu singular mensaje se muestra incomprensible a mi 
alma, pues anuncias un parto de virginal seno, exclamando: 
¡Aleluya!»

Aleluya, aleluya, aleluya!

3. Ansiaba la Virgen comprender el misterio, y preguntaba al 
Mensajero divino: «¿Podrá mi seno virginal dar a luz un hijo? 
¡Dímelo!». Y aquél, reverente, aclamándola, así respondió:

Ave, presagio de excelsos designios, 
Ave, Tú prueba de arcano misterio, 
Ave, prodigio primero de Cristo, 
Ave, compendio de toda verdad.

Ave, oh escala celeste que baja el Eterno,
Ave, oh puente que llevas los hombres al Cielo,
Ave, de coros celestes cantado portento,
Ave, oh azote que ahuyenta a la horda infernal.

Ave, la Luz inefable has portado,
Ave, Tú el «modo» a nadie has contado,
Ave, la ciencia de sabios trasciendes,
Ave, Tú enciendes al fiel corazón.

¡Ave, Virgen y esposa!

4. La Virtud del Altísimo cubrió con su sombra e hizo Madre a la 
Virgen que no conocía varón: aquel seno, hecho fecundo desde lo 
Alto, se convirtió en campo ubérrimo para todos los que quieren 
alcanzar la salvación, cantando de esta manera: ¡Aleluya!

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

5. Con el Señor en su seno, presurosa, María subió a la 
montaña y habló con Isabel. El pequeño Juan, en el vientre de su 
madre, oyó el virginal saludo y exultó; saltando de gozo, cantaba a 
la Madre de Dios:

Ave, sarmiento del más santo Brote, 
Ave, renuevo de un Fruto sin mancha, 
Ave, das vida al Autor de la vida, 
Ave, cultivas a tu Agricultor.

Ave, Tú campo que muestras las más ricas gracias, 
Ave, Tú mesa que ofreces los dones mejores, 
Ave, un pronto refugio a los fieles preparas, 
Ave, un pasto agradable Tú haces brotar.

Ave, Tú incienso agradable de súplicas,
Ave, del mundo suave perdón, 
Ave, clemencia de Dios con el hombre,
Ave, confianza del hombre con Dios.

¡Ave, Virgen y Esposa!

6. Con el corazón turbado y encontrados pensamientos, el sabio 
José se agitaba en la duda; admirándote intacta, sospecha 
esponsales secretos, oh Inmaculada! Y cuando te supo Madre por 
obra de Espíritu Santo, exclamó: ¡Aleluya!

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

7. Los pastores oyeron los coros de los ángeles que cantaban a 
Cristo, bajado entre nosotros. Corriendo a ver al Pastor, lo 
contemplan como cordero inocente, que se nutre al pecho de la 
Virgen, y cantan así:

Ave, Tú Madre del Pastor-Cordero, 
Ave, recinto del rebaño fiel, 
Ave, defensa de fieras malignas, 
Ave, guardiana de la eternidad.

Ave, por ti con la tierra exultan los cielos, 
Ave, por ti con los cielos se goza la tierra, 
Ave, voz eres perenne de Apóstoles santos, 
Ave, de Mártires fuertes invicto valor.

Ave, potente sustento de fe, 
Ave, de gracia esplendente pendón, 
Ave, por ti fue expoliado el infierno, 
Ave, por ti nos vestimos de honor.

¡Ave, Virgen y Esposa!

8. Observando la estrella que guiaba al Eterno, los Magos 
siguieron su fulgor. Fue luminaria segura para ir en busca del 
Poderoso, del Señor. Y alcanzando al Dios inalcanzable, lo 
aclaman felices: ¡Aleluya!

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

9. Los Magos contemplaron en los brazos maternos al Sumo 
Hacedor del hombre. Sabiendo que era el Señor, aunque bajo la 
apariencia de siervo, premurosos le ofrecieron sus dones, diciendo 
a la Madre bienaventurada:

Ave, oh Madre del Astro perenne,
Ave, aurora del místico día,
Ave, las fraguas de errores Tú apagas,
Ave, conduces con tu brillo a Dios.

Ave, al odioso tirano arrojaste del trono, 
Ave, Tú a Cristo nos das, clemente Señor, 
Ave, rescate Tú eres de ritos nefandos, 
Ave, Tú eres quien salvas del cieno opresor.

Ave, Tú el culto del fuego destruyes, 
Ave, Tú extingues la llama del vicio, 
Ave, Tú enseñas la ciencia al creyente, 
Ave, Tú gozo de todas las gentes.

¡Ave, Virgen y Esposa!

10. Pregoneros de Dios fueron los Magos en el camino de 
vuelta. Cumplieron tu vaticinio y te predicaban, oh Cristo, a todos, 
sin preocuparse de Herodes, el necio, que era incapaz de cantar: 
¡Aleluya!

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

11. Iluminando Egipto con el esplendor de la verdad, arrojaste 
las tinieblas del error, porque los ídolos de entonces, Señor, 
debilitados por la fuerza divina, cayeron. Y los hombres, salvados, 
aclamaban a la Madre de Dios:

Ave, desquite del género humano, 
Ave, derrota del reino infernal, 
Ave, Tú aplastas mentiras y errores, 
Ave, Tú muestras la gran falsedad.

Ave, Tú mar que devoras al gran Faraón, 
Ave, Tú roca que manas el Agua de Vida, 
Ave, columna de fuego que guías de noche, 
Ave, refugio del mundo cual nube sin par.

Ave, dadora del maná celeste, 
Ave, nodriza de los gozos santos, 
Ave, Tú místico hogar prometido, 
Ave, de leche y de miel manantial.

¡Ave, Virgen y Esposa!

12. El viejo e inspirado Simeón estaba a punto de dejar este 
mundo engañoso. Fuiste dado a él como párvulo, pero en ti 
reconoció al perfecto Señor; y estupefacto, admirando la divina 
Sabiduría, exclamó: ¡Aleluya!

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Oh Rosario tu eres un libro,breve si, pero que enseña lo más Santo y lo más sagrado de nuestra religión, tu eres un arca que ocultas un tesoro riquísimo digno de que todos los hombres lo busquen con gran ansia,tu eres un regalo del cielo que nos descubre los elementos de la religión, los principios, los motivos, y la práctica de todas las virtudes, tu nos enciendes en Caridad y amor hacia aquel Dios que tanto se digno hacer y padecer por nosotros
tu despiertas a los somnolientos, caldeas a los tibios, empujas a los perezosos, sostienes a los justos conviertes a los pecadores, reduces o confundes a los herejes, espantas al demonio, haces templar al infierno o por decirlo mejor eres una devoción que incluyes y contienes todas las demás devociones.Amen

Alegría de María
Porque necesitamos de una razón para estar alegres:
QUE SEAS TU, MARIA, NUESTRA SONRISA
Porque queremos vivir con más ilusión:
QUE SEAS TU, MARIA, LA RAZÓN DE NUESTRO JUBILO
Porque queremos amar con más tesón:
QUE SEAS TU, MARIA, EL MODELO DE LA ENTREGA
Porque anhelamos buscar a Dios:
QUE SEAS TU, MARIA, UNA 
PISTA PARA LLEGAR A EL
Porque aspiramos a la auténtica alegría:
QUE NOS LA TRAIGAS TU , MARIA, DESDE EL CIELO
Porque ambicionamos lo que no es importante:
QUE SEAS TU, MARIA, EL SENTIDO COMÚN
DE NUESTROS DESEOS
Porque el desconsuelo nos visita con frecuencia:
QUE SEAS TU, MARIA, VIENTO QUE LO ALEJE
Porque constantemente caemos abatidos:
QUE SEAS TU, MARIA, ALIENTO PARA LEVANTARNOS
Porque no manifestamos el estar contentos con nuestra fe:
INYÉCTANOS VITAMINAS DE ENTUSIASMO

Dios te Salve María ....