1» DÍA PRIMERO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Santa Filomena, cuantas cosas tu y yo tenemos en común y a la vez que diferentes somos.

 

Ambos fuimos creados por el mismo Dios, ambos nacimos de una madre, ambos tuvimos un padre y como seres humanos ambos estuvimos expuestos a los placeres que ofrece el mundo.

 

Tu; sin embargo, y a pesar de tu corta edad, siendo aún niña, estuviste siempre orientada hacia Dios, yo fácilmente estoy siguiendo la corriente del mundo, sus leyes, sus impureza y sus costumbres encaminadas al pecado.

 

Santa Filomena, por tu ejemplo, hago el firme propósito de renunciar a todos los placeres del mundo que son un peligro para la salvación de mi alma y me esforzare en orar más y privarme de algún placer licito para encontrar gracia ante ti. 

 

Oh! Santa Filomena, que indescriptible alegría saber que tus ojos ven el Rostro de Dios Trino y Uno, el Rostro de María Santísima, el de los Ángeles y Santos, ruega por mí, por los de mi casa y por la necesidad que te he pedido.

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,  lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas  de Tu Divina Misericordia”

PRIMER DIA – Meditación

Santa Filomena, como laica vivió en el mundo. Yo también. ¡Ah! ¡Pero que diferencia entre su
vida y la mía! Ella estuvo enteramente orientada hacia Dios; yo fácilmente estoy siguiendo la corriente del mundo, sus leyes, su impureza y sus costumbres. Me preocupo de estar en la onda moderna, para no recibir críticas. Esta actitud no me ayuda a seguir a Cristo… me empeñaré por lo tanto, a renunciar a todos los placeres que son un peligro para mi alma, y me esforzaré en orar más y privarme de algún placer lícito.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

2» DÍA SEGUNDO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

La Santa Iglesia me ofrece todos los medios para practicar las virtudes y santificarme; sin embargo, a menudo soy infiel en las pequeñas cosas, mientras que tú, Santa Filomena fuiste siempre fiel y fiel hasta la muerte.

 

 Santa Filomena, ruega para que Dios me perdone por haber malgastado las innumerables gracias que me ha regalado durante mi vida, por haberme revelado contra su Voluntad, por haber dudado de su Providencia y de su Amor por mí.

 

Señor, por intercesión de Santa Filomena te imploro que incrementes mi fe y mi confianza en Ti, dame todas la gracias que necesito para resistir las tentaciones y así evitar  ofenderte con mis pecados.

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas de Tu Divina Misericordia”

SEGUNDO DIA – Meditación

La Iglesia me ofrece todos los medios para practicar las virtudes y santificarme. Sin embargo, a menudo soy infiel en las pequeñas cosas, mientras Filomena fue fiel en todo hasta la muerte. ¡Que Dios me perdone por haber abusado de las innumerables gracias que me regaló durante mi vida! ¡Por haberme rebelado contra su voluntad!. ¡Por haber dudado de su Providencia y de su amor por mí! ¡Que débil es mi fe, que poca mi confianza en mi Padre Celestial! ¡Que desagradecido he sido para corresponder sus bendiciones y favores! Santa Filomena, obtenme la gracia de tener la plena confianza en Dios, y ayúdame a darle gracias por sus favores y su protección.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

3» DÍA TERCERO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

3» DÍA TERCERO

b» Tercer Día Novena

Santa Filomena se ofreció a Jesús en cuerpo y alma, haciendo voto de virginidad.

Renuncio a los placeres de la carne y a los honores que halagan.

Para escudar su pureza, rechazo ser emperatriz, grande fue el precio que su cuerpo virginal tuvo que pagar, pero al final, su valor y confianza en su amado Jesús, le alcanzó la corona de los Santos.

¡Oh! Santa Filomena, que generosidad de tu Alma, que nobleza de tu Espíritu, ayúdame a obtener, comprender y mantener, el  valioso tesoro de la pureza del alma, pues muchos son los dardos del demonio que pretenden arrebatármela.

¡Oh! Nina Santa, intercede por mí y los míos para ser fiel al Santo Magisterio, frecuentar los Sacramentos de la Penitencia y Eucaristía que son medios eficaces para mi santificación.

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las Almas y socorre a las más necesitadas de Tu Divina Misericordia”

TERCER DIA – Meditación

Santa Filomena se entregó a Jesús, haciendo voto de virginidad. Renunció a los placeres de la carne y a las esperanzas que halagan. Despreció los honores pasajeros que hubiera podido tener al ser

emperatriz, y prefirió la corona de gloria que no se marchita… y pensó que pertenecer a Dios era la mayor de las riquezas. ¡Qué generosidad, qué sacrificio, qué nobleza de sentimiento! ¡Ayúdame, oh Santa Filomena, a comprender cuán valioso es el tesoro de la pureza, pues son tantos los enemigos de la virtud, visibles e invisibles, que buscan ensuciarme el alma.

¿Me he construido un escudo para proteger mi pureza con la oración, el pudor, la humildad, frecuentando los Sacramentos de la Confesión y Comunión? Redoblaré mi vigilancia para proteger esta virtud con modestia en el vestir, para no perturbar a otra persona, y evitaré mirar espectáculos y programas de televisión, que puedan perturbar esta virtud por la que Filomena dio su vida. Al salir de mi casa, rezaré tres Ave María, pidiendo a la Virgen María que me guarde puro de cuerpo, corazón y alma.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

4» DÍA CUARTO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

4» DÍA CUARTO

b» Cuarto Día Novena

¡Oh! Santa Filomena, como es posible que a los 11 años de edad comprendiste el valor de un voto, que te movió a consagrar tu virginidad a Dios y proclamarte esposa de tu Divino Jesús?

 

¿Cómo es que a los 13 años, cuando llevada por tus padres a Roma despreciaste bienes materiales y hasta título de emperatriz, cuando Diocleciano quiso convertirte en su esposa?

¿Cómo es que aun ante la súplica de tus padres y anteponiendo el bienestar de Grecia, tu patria, tu promesa a Jesús no se doblego?

¿Cómo es que tu cuerpo santo y virginal resistió el martirio de la flagelación, como es posible que a pesar de todo esto fuiste fiel a tu amado Jesús?

¿Será acaso que aun siendo una niña comprendiste a lo que Jesucristo se refirió cuando al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte y empezó a hablarles de las Bienaventuranzas?

Mi mente es muy corta para comprenderlo todo, mi fe es muy pequeña, y mi confianza es tan poca que lastima a nuestro Buen Jesús.

Ayúdame ¡Oh! Santa Filomena a comprender mi pequeñez, a rechazar lo vano del mundo y poner toda mi confianza en Dios para que mi alma se salve y un día yo también goce contigo en la patria Celestial.

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,  lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas  de Tu Divina Misericordia”

CUARTO DIA – Meditación

Santa Filomena renunció a las ventajas más atractivas de este mundo: Comprendió perfectamente las palabras de la Biblia que dice: ´Vanidad de vanidades´. No le bastó comprenderlas, sino que las puso en práctica en el momento más difícil, pero más glorioso de su vida. Al sacrificarlo todo, Filomena obtuvo todo. Qué miserable soy, pues, al perseguir lo que es vanidad, me he privado de las cosas buenas que sólo merecen ser estimadas. He creído que el mundo podía darme paz y felicidad, con las riquezas y la comodidad. He creído que el satisfacer mis sentidos podría traerme la plenitud. Al pensar así, estoy en un gran error, porque la Biblia dice que los amigos del mundo son los enemigos de Dios.

Es tiempo de cambiar mi manera equivocada de ver, y no dejarme influenciar por lo que me propone el mundo; es tiempo de juzgarlo por lo que es. ¡Perdóname, oh Dios mío, mi locura pasada! Ayúdame, Santa Filomena a rectificar mi juicio, a todo, si Dios me lo pide.

Hoy trataré de practicar la paciencia, aceptando serenamente los contratiempos.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

5» DÍA QUINTO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

5» DÍA QUINTO

b» Quinto Día Novena

Santa Filomena sufrió crueles tormentos por su filial amor a Dios.

Para preservar su vida y ser protegida  de la ira de Diocleciano, solo bastaba ocultar su religión y romper su voto de virginidad, hecho en su niñez a Dios; con esta condición su vida, la de sus padres y su país, hubieran sido liberados.

¿Tengo yo el heroísmo de Santa Filomena?

¿Sería yo también capaz de permanecer fiel a mi religión Católica aun a costa de mi vida?

Santa Filomena, intercede por mí para que todo lo que haga lo haga con amor y por tu intercesión, todo se convierta en una oración agradable a Dios Trino y Uno.

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,  lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas  de Tu Divina Misericordia”

QUINTO DIA – Meditación

Santa Filomena sufrió crueles tormentos por amor a Dios. Ella era joven, delicada, hermosa, de sangre real y exenta de cualquier sufrimiento. Para preservar su vida y ser protegida de la ira de Dioclesiano, sólo bastaba ocultar su religión y romper el voto de virginidad, hecho en su niñez; con esta condición su vida, la de sus padres y de su país, hubieran sido librados. ¿Tengo yo un poco de este heroísmo en el corazón? Quizá ahora, soy obediente a Dios, porque me cuesta poco… Pero en el momento de la dificultad y de la tentación ¿seré capaz de permanecer fiel? Si no me preparo con la oración, las buenas lecturas, al menos la Misa del domingo, la frecuentación asidua a los Sacramentos, la prudencia… Será imposible.

Aceptaré sufrir si así Dios lo permite, cumpliré mis deberes diarios sin importar si son desagradables, pisotearé las consideraciones humanas; mostraré ser siempre y en todo lugar, un generoso y fiel hijo de María. No me avergonzaré haciendo abiertamente la señal de la cruz al pasar ante una iglesia o bien, antes de comer, cuando estoy invitado. Concédeme, oh Dios mío, te lo suplico por los méritos de Santa Filomena, la gracia de cumplir mi resolución.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

6» DÍA SEXTO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

6» DÍA SEXTO

b» Sexto Día Novena

Santa Filomena permaneció firme y no titubeo cuando sufrió las más horribles torturas, siguió fiel hasta el final.

Hizo suyo el Fiat de María donde también ella aceptó la voluntad de Dios, hizó también suyas las palabras que Cristo pronuncio en el Huerto de los Olivos, y así como su Amado Jesús, Santa Filomena también acepta la Voluntad de Dios.

Es cuando nos abandonamos, cuando dejamos todo en  las manos del Divino Alfarero cuando nuestro Señor toma control y nos concede lo que necesitamos y es bueno para la salvación de nuestras alamas.

¡Oh! Santa Filomena,  ruega por el género humano para que tu Amado Esposo tenga a bien darnos un corazón agradable a Dios y en el último momento de nuestras vidas nos conceda la gracia del arrepentimiento de nuestros pecados.

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,  lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas  de Tu Divina Misericordia”

SEXTO DIA – Meditación

Santa Filomena permaneció inalterada bajo las más feroces torturas. Siguió fiel hasta el final, no se quejó, sino que dijo ´hágase en mí según la voluntad de Dios´, como la Santísima Virgen en la Anunciación y Jesús en el Huerto de los Olivos. Al pronunciar su ´Fiat´, recibió del Señor la gracia de la fortaleza para cumplir su vocación.

¿Y yo soy del número de los que viven una hora por Dios y un día para el mundo? Si no persevero, mis combates terminarán en derrota. Mil veces he comenzado con el espíritu, y otras tantas he terminado con la carne. ¡Inconsistencia deplorable!. Santa Filomena, obtenme la perseverancia en el bien.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

7» DÍA SEPTIMO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

7» DÍA SÉPTIMO

b» Séptimo Día Novena

Santa Filomena fue poderosamente auxiliada por Dios en su combate contra las fuerzas del mal, personificadas por Diocleciano y sus secuaces.

Su heróica vida y ejemplo de Fe, confianza y abandono en la Voluntad de Dios, es ejemplo a seguir.

¡Oh! Gloriosa Santa Filomena, amada del Padre, auxiliada por el Hijo y fortalecida por el Espíritu Santo en tu efímera vida terrenal, alcánzanos la Fe, la Esperanza y la Caridad mientras permanecemos en esta vida.

Camina con nosotros en nuestro peregrinaje por este mundo, fortalécenos en nuestras debilidades,  guíanos por el camino del bien y sé tu nuestra luz en los momentos de obscuridad.

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,  lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas  de Tu Divina Misericordia”

SEPTIMO DIA – Meditación

Santa Filomena fue poderosamente auxiliada por Dios en sus combates. Nuestro Padre del cielo nos ayudará en nuestras tentaciones y dificultades si se lo pedimos. Nos enviará su ayuda del Cielo. Aunque me vea rodeado de dificultades no perderé la confianza filial. Santa Filomena soportó los tormentos y la muerte con valor intrépido. ¿No soy hijo de Dios? ¿No hará Dios por mí lo que hizo por Santa Filomena? ¡Ay! ¿porqué tengo tales dudas? ¿Porqué temo ser abandonado? ¿No ha dicho Jesús: ´Pidan y recibirán´? En mis tribulaciones, llamaré a Dios con confianza inalterable. ¡Oh, Santa Filomena, protectora mía, fortaléceme en estos sentimientos. Pide a Dios por mí, todas las gracias que necesito para obtener mi salvación eterna y estar en paz!

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

8» DÍA OCTAVO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

8» DÍA OCTAVO

b» Octavo Día Novena

¡Oh! Santa Filomena Virgen y Mártir llena de heroísmo tú fuiste conducida por la ira del tirano al suplicio de los dardos encendidos en vivo fuego que habrían de acabar con tu vida terrena.

Mas por el poder de Dios, los flecheros quedaron impotentes sin poderte dañar con sus dardos encendidos.

Santa Filomena, obtenme de Dios la gracia de poder despreciar las incitaciones de los enemigos de mi alma que son el mundo, el demonio y la carne.

Que sepa huir de las malas lecturas, de las conversaciones peligrosas, de las malas compañías, y de todas aquellas ocasiones en que mi alma pueda encenderse en el vivo fuego del pecado, para que permaneciendo siempre fiel como tú, a mi Divino Salvador, pueda gozarle en la Vida Eterna en compañía de los Ángeles y de los Santos en el cielo.

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,  lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas  de Tu Divina Misericordia”

OCTAVO DIA – Meditación

Santa Filomena resistió los ataques dirigidos contra ella, avanzó hacia la santidad, porque emprendió la batalla contra ella misma; no temió la vergüenza y los sufrimientos que hubieran podido abatirla.

La gloria la cubre ahora como un vestido; murió y ahora vive; fue aplastada y ahora triunfa; fue arrastrada al cadalso y ahora es glorificada en el Cielo. La humillación es la precursora de la gloria; la cruz es nuestra promesa de felicidad eterna. Santa Filomena, haz que comprenda con la sabiduría de Dios, que la vida es sólo un tiempo de luchas, en las que tengo que resistir a las maniobras del diablo, después recibiré la corona de los vencedores en una eternidad de gloria.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

9» DÍA NOVENO

a» Oración para todos los días

Santa Filomena, Virgen y Mártir, obradora de maravillas de nuestra era, le doy gracias a Dios por los dones milagrosos otorgados a Ti. 

 

Niña Santa, te suplico me des una porción de las gracias y bendiciones de las cuales tu has sido el medio para tantas almas.

 

Por la heroica fortaleza con la cual confrontaste la furia de Diocleciano, emperador Romano y de sus secuaces antes que desviar tu alianza con el Rey del Cielo, obtén para mí pureza de cuerpo y alma, pureza de corazón y deseo, pureza de pensamiento y acción.

 

Por tu paciencia y abnegación en el sufrimiento, obtén para mí aceptación sumisa de todas las aflicciones que pueda Dios enviarme y como tu escapaste milagrosamente ilesa de las aguas del Tíber, en el que fuiste arrojada por orden de tu perseguidor, así también yo pueda pasar a través de las aguas de tribulación sin detrimento a mi alma.

Además de estos favores, obtened para mí, Oh esposa fiel de Jesús, la necesidad particular que te pido en este momento… (Hacer en este momento la petición).

Virgen pura y Santa Mártir, dígnate dirigir una mirada de piedad desde el Cielo sobre mi persona y sobre mi casa, consuélame en mi aflicción, asísteteme en el peligro, sobre todo ven en mi auxilio a la hora de mi muerte.

 

Protege la Santa Iglesia, ruega por su exaltación y prosperidad, la extensión de la Fe, por el Soberano Pontífice, por el clero, por la perseverancia del justo, la conversión de los pecadores, y el sufragio de las almas del Purgatorio, especialmente mis seres queridos.

 

Oh Niña Santa, cuyo triunfo celebramos en la tierra, intercede por mí, para que un día pueda contemplar la corona de gloria otorgada a ti en el Cielo, Amén.

 

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

9» DÍA NOVENO

b» Noveno Día Novena

Santa Filomena, Gloriosa Virgen y Mártir que terminaste tus combates por la fe con un ilustre martirio.

Desesperado Diocleciano por no conseguir sus deseos, mandó al verdugo que te decapitara, y tu alma voló luminosa con la corona de las vírgenes y la palma de los mártires, hacia el seno del Esposo de las vírgenes, quién te recibió triunfante y te colocó en el coro de los escogidos.

¡Oh! Santa Filomena preciosa Mártir, dígnate coronar el final de esta novena alcanzándome de Dios, que nada te rehúsa, el favor que te he pedido y la gracias de amar con todo mi corazón a Jesucristo y a su Santísima Madre, la siempre Virgen María, que te consoló en la prisión y confortó tu espíritu para sufrir valerosamente el martirio.

Que ellos me amparen con su protección, caminen a mi lado en las penas de este valle de lágrimas, me defienda en la hora de mi muerte para que en tu compañía, gozar de su presencia por los siglos de los siglos, ¡Amén!

 

Oración final

 

“Oh Jesús Mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,  lleva al Cielo a todas las Almas  y socorre a las más necesitadas  de Tu Divina Misericordia”

NOVENO DIA – Meditación

Santa Filomena es una nueva luz, escondida durante los siglos, que surgió en nuestros tiempos, para la Iglesia militante. Ella ejerce hoy un glorioso apostolado. Las obras de los justos no perecen, son semillas que permanecen enterradas por un tiempo. ¿Qué ha hecho Filomena para adquirir esta gloria? Ha amado la justicia y aborrecido la iniquidad. Su corazón lleno de amor a Dios, fue alimentado por El día y noche. Todo lo que ha emprendido fue coronado con el éxito.

Santa Filomena, ayúdame a fortalecer mi corazón con actos de virtudes. Mientras más abundante sea la semilla, más grande será la cosecha. Me esforzaré para aumentar en mí los tesoros de piedad, paciencia, caridad, humildad, obediencia y todas las virtudes cristianas. No perderé ningún momento, pues el tiempo es oro en la vida. Asísteme, sé para mí una ancla de esperanza. Tú que recibiste del Papa Pío IX el título de PATRONA DE LOS HIJOS DE MARIA, obtenme una tierna devoción al Corazón Inmaculado de María, Reina del Santo Rosario.

ORACION:

Te saludo, oh Santa Filomena, a quien Dios glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha nombrado protectora del Rosario Viviente y de los Hijos de María, te pedimos manifestar desde lo alto del Cielo, que una voz santa como la tuya, no puede ser desoída.
Danos la esperanza de contar con tu auxilio. Obtennos la gracia de permanecer fieles a Jesucristo, como tú, hasta la muerte. Amén.

Una decena del Rosario / Gloria / Oh Señor mío Jesucristo

» LETANIAS

Compuestas por el Santo Cura de Ars

Señor - Ten misericordia de nosotros,

Cristo - ten misericordia de nosotros,

Señor - Ten misericordia de nosotros,

Cristo óyenos

Cristo escúchanos

Dios Padre Celestial - Ten Misericordia de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo - Ten misericordia de nosotros

Dios Espíritu Santo - Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios - Ten misericordia de nosotros

Santa María, Reina de las Vírgenes - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, llena de abundantes gracias desde la cuna - Ruega por nosotros

Santa Filomena, fiel imitadora de María - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, modelo de virginidad - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, templo de la más perfecta humildad - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, inflamada en ardor por la Gloria de Dios - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, víctima del amor de Jesús - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, ejemplo de fortaleza y de perseverancia - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, campeona invencible de la castidad - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, espejo de las más heroicas virtudes - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, firme e intrépida ante los tormentos - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, flagelada igual que tu Divino Esposo - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, saeteada por una lluvia de flechas - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, encadenada y consolada por la Madre de Dios – Ruega por nosotros.

Santa Filomena, milagrosamente sanada en la prisión - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, confortada por los ángeles en tus tormentos - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, que preferiste humillación y la muerte antes que recibir un trono - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, que te convertiste en testigo de tu martirio - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, que agotaste la furia de tus ejecutores - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, protectora de los inocentes - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, patrona de la juventud - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, refugio de los desvalidos - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, salud de los enfermos y debilitados - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, nueva luz de la Iglesia militante – Ruega por nosotros.

Santa Filomena, que confundes la impiedad del mundo - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, que estimulas la fe y el coraje de los creyentes - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, cuyo nombre es glorioso en el Cielo y temido en el infierno - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, hecha ilustre por los más espléndidos milagros - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, poderosa junto a Dios - Ruega por nosotros.

Santa Filomena, que reinas en la gloria - Ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo – Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo - Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo - Ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Filomena

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo, Amen.

 

Oración.

 

Te suplicamos, Señor, que por la intercesión de Santa Filomena, Virgen y Mártir, agradable a tus ojos por su elevada pureza y el ejercicio de todas las virtudes, nos concedas el perdón de los pecados y la gracia que necesitamos (repetir aquí la gracia que se desea obtener) Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Santa Filomena
Fiesta 11 de Agosto
Patrona de bebés, esterilidad, niños, causas desesperadas, causas olvidadas, causas imposibles, infertilidad, causas perdidas, Rosario Viviente, recién nacidos, pobres, curas, enfermos, esterilidad, niños que aprenden a caminar, jóvenes.

Se sabe muy poco de la historia de Santa Filomena. Su historia real comienza cuando sus santos restos mortales fueron encontrados en la oscuridad de las Catacumbas de Santa Priscila en las que descansaron hace unos mil setecientos años.

Pero Dios es maravilloso en sus santos, y Santa Filomena de modo impresionante ejemplifica esta frecuente y repetida verdad. Después de permitir que su nombre y su memoria fueran sepultados por siglos junto a sus restos mortales, Él atrajo la atención de la Humanidad hacia esta pequeña doncella mártir, y ahora obra asombrosos prodigios en nombre de ella, como si deseara mostrar de esta manera, que Él quiere recompensar el largo tiempo que permitió que ella permaneciera en la oscuridad.

Las reliquias de Santa Filomena fueron desenterradas a principios de siglo XIX, el 24 de Mayo de 1802. El emblema del lirio y la palma estaba grabado en el sepulcro de la santa para indicar su virginidad y su martirio. También había un ancla, un látigo, y tres flechas, dos apuntando en dirección opuesta, y una con la línea curvada en ella, significando fuego e intentando simbolizar los diferentes tormentos que la mártir sufrió en testimonio de su fe y amor a Jesucristo.

Santa Filomena fue formalmente elevada a los altares por Su Santidad el Papa Gregorio XVI en una infalible declaración hecha pública en nombre de la Santa Madre Iglesia para edificación de todos los fieles y para Gloria de Dios en el tiempo y en la Eternidad.

El mismo Papa fue testigo de la curación milagrosa de Pauline Jaricot, fundadora del Rosario Viviente, en el Santuario de Santa Filomena en Mugnano, Italia.

La historia de esta santa está considerada  una leyenda, debido a que los datos disponibles para verificar su existencia histórica se resumen a una tumba que contenían los restos de una joven adolescente, de unos doce o treces años, encontrada en el año de 1802, mientras se efectuaban unas excavaciones en Roma, y a las revelaciones, que caen en los supuestos, dadas por Santa Filomena a tres personas, que no se conocían, aunque vivían en la Italia del siglo XIX.

Las revelaciones sobre la historia de Santa Filomena, nos llegan de tres fuentes confiables, tres personas que vivieron entre finales del siglo XVIII y mediados del siglo XIX, ellos son; un artesano de Nápoles, un hombre que fue conocido como devoto de Dios y de limpia conciencia, un sacerdote versado en oratorias eclesiásticas solemnes, que llegó a ser canónigo, y a una monja que residía en la ciudad de Nápoles, y estaba consagrada en alma y virginidad a la obra de Dios.

Las fuentes biográficas de Santa Filomena provienen de los diversos documentos que se imprimieron luego de descubrir, en 1802, sus restos en una catatumba ubicada en  la ciudad de Roma, y de las revelaciones que dicha santa le hiciese a tres personas italianas, que vivieron durante los inicios del siglo XIX, principalmente de las revelaciones hechas a una monja, a quien le reveló, en detalle, su vida y martirio

Santa Filomena era una joven muy devota de Dios y practicante del temprano cristianismo, vivió en tiempos de la terrible persecución a los devotos de Jesucristo, que efectuaba el emperador romano  Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto, 244-311, conocido como Diocleciano, en el siglo IV, D.C., era hija única de unos príncipes griegos. Los  padres de Santa Filomena le ofrecían homenajes a los dioses falsos, al dios júpiter

Santa Filomena fue educada en conocimiento de las enseñanzas cristianas, gracias al médico romano de nombre Publio, a quien Dios tiene en su paraíso por su fiel devoción a Jesucristo. Refiere Santa Filomena que sus padres la amaban mucho, ella era hija única, fruto de su reciente fe en Dios, y causa de la luz que iluminó su vida, al poder conocer el verdadero sendero que conlleva a la felicidad eterna, y porque gracias a ella su ceguera espiritual desapareció.

Pero sucedió que la tragedia se ensañó con aquel principado; los padres de Santa Filomena eran unos príncipes griegos, pero dependían de la ciudad imperial de Roma, para ese entonces considerada la capital del mundo. La desdicha del hogar de Santa Filomena comenzó a causa de una guerra injusta  con que eran amenazados, los que los motivó a viajar a Roma, para solicitar apoyo del cruel emperador Diocleciano.

El  autócrata Diocleciano, asumió su título de emperador el año 284, cargo que afianzó como consecuencia de la batalla del Margus, la cual le ganó al también emperador romano Carino, quien fue depuesto, luego de esta batalla, por el ejército imperial. Diocleciano gobernó entre el año 284 al año 311, bajo la forma de gobierno de la  tetrarquía, y se asume que es en esos tiempos en que se desarrollaron los sucesos acaecidos a la joven Santa Filomena.

Los padres de Santa Filomena, de los cuales se sabe, por revelaciones de la misma santa, que eran unos príncipes griegos, pero sus nombres no fueron revelados, lo que sí reveló fueron los trágicos eventos que le sucedieron luego de que se reunieran con el déspota emperador. Diocleciano consintió en prestar la ayuda militar que el padre de Santa Filomena le requería, además el emperador le aseguró que viviría tranquilo y  feliz.

Santa Filomena, criada en conocimiento del Dios único y verdadero,  a la edad de 11 años se consagró a Jesucristo, haciendo el voto personal de virginidad, como Santa Isabel de la Trinidad lo haría 1500 años después, su amor por el nuevo evangelio de Jesús, sembrarían en ella su disposición a defender su fe, aún a costa de desobedecer los mandatos y costumbres de su época,  tiempos en los cuales las jóvenes vírgenes eran dadas en matrimonio sin su consentimiento.

El Emperador Diocleciano le  puso, como condición, de su apoyo militar, al padre de Santa Filomena, el permitirle casarse con ella, ya que durante la entrevista quedó sumamente impresionado por la  joven, sobre la que no cesaba de posar su mirada. Para ese entonces, Santa Filomena, contaba con apenas trece años de edad, según no los refiere la propia santa, y como su vocación era servir a Dios, se negó a ser dada en matrimonio al emperador.

El padre de Santa Filomena que consentía en dar  a su única hija  en matrimonio con el viudo Diocleciano, ya que además de recibir la ayuda militar que su región requería, lo situaría también en una posición social privilegiada, puesto que su hija se convertiría en emperatriz del imperio romano. Los padres de Santa Filomena necesitaban el apoyo militar del imperio y consentían en dar en casamiento a su hija.

El grave error, de los progenitores de Santa Filomena, fue no tomar en cuenta, quizá por desconocimiento del suceso, que la anterior emperatriz fue asesinada, junto con su hija, por  ser cristiana. Era, ya para esos siglos de ascenso del cristianismo, una práctica casi habitual, y que constituía una prerrogativa imperial, que los altos funcionarios romanos repudiasen a sus esposas o concubinas si estas eran practicantes del cristianismo.

Siendo los padres de Santa Filomena conversos a la fe en Jesucristo y por quien dejaron sus ritos paganos, resulta inverosímil que accedieran a entregar a su única hija, siendo aún una niña, tenía apenas trece años, a un gobernador tirano que promovía el exterminio de los cristianos y de los maniqueos,  seguidores del Dios verdadero, y que además fue autor de la muerte de sus dos anteriores esposas, Prisca y Santa Serena, junto con sus dos hijas.

Según relatos, que en hoy en día son tomados por muchos estudiosos bíblicos como narraciones basadas en leyendas sin fundamentos, que como tal deben ser sacadas de los martirologios, promueven desterrar a la martirizada emperatriz Serena como santa, ya que consideran que tal figura legendaria no existió, y que su culto se basa en posicionar el auge del cristianismo en la corte imperial de aquellos años.

También se cree que Santa Serena y Santa Alejandra son el culto a una misma figura de santidad, surgida de la trágica muerte de la esposa del emperador Diocleciano, llamada Prisca, que tuvo que huir  al ser descubierta dando su apoyo a los predicadores de Jesucristo, sería un desdoblamiento de culto algo similar a lo que sucede con Santa Eulalia de Barcelona, en España,.

Solo el desconocimiento de la muerte de las anteriores  esposas, del emperador Diocleciano, justificaría su consentimiento en comprometer en matrimonio a Santa Filomena con dicho gobernante. Su padre trató de persuadirla  con innumerables ruegos, muestras de amor, le señaló que lo hiciera por ellos, sus padres, por su país, por sus súbditos, se cansaron de implorarle, pero ella aferrada a su fe en Dios, se negó a sus suplica

Santa Filomena, relata, que sus respuestas fueron negativas a tal petición de contraer nupcias con el emperador, porque ella estaba consagrada a Jesucristo y su virginidad pertenecía a su devoción cristiana, que estaba dispuesta a defender su pureza antes que a ellos, sus padres, su patria, ante todo, y que su aspiración era el reino de los cielos. Sus padres, por sus reiteradas negativas a casarse, la llevaron ante el emperador Diocleciano.

Diocleciano trata de persuadirla a sus deseos matrimoniales, primero con halagos y promesas seductoras, lo que le resultó infructuoso, y pasa luego a amenazarla, pero Santa Filomena fiel a  Jesucristo, no le hace caso a sus peticiones, por lo que el emperador se enfurece, cual demonio, y manda a que sea encadena y encarcelada. Santa Filomena revela que cuando estuvo encerrada y atada a rudas cadenas, por alimento solo le proporcionaban pan y agua.

Ella ya presentía que aquella prisión era el preámbulo de peores situaciones, porque estando encarcelada su virginidad se vio seriamente amenazada, pero, que gracias a Dios, no pudieron hacerle daño a su integridad. Santa Filomena buscó consuelo en la oración y elevó sus plegarias a la Virgen María, a Jesús y a Dios, y a las cinco semanas de estar en prisión, se la apareció la Santísima Virgen María, anunciándole que sus suplicios durarían otros cuarenta días.

Nos relata Santa Filomena que la Virgen María cuando se le manifestó, en resplandeciente luz celestial, le dijo que vendrían tormentosos momentos, peores que los que ya había soportado, pero que era un combate que no la debía desanimar, porque ella había sido escogida como su hija predilecta, y que en esos acontecimientos por venir  el Arcángel San Gabriel estaría a su lado, para socorrerla con su gran fuerza, porque él es el ángel de ambas.La Santísima Virgen le recordó a Santa Filomena que su nombre significa luz, como es su hijo, Jesucristo,  que al igual que ella, la Santa Virgen, son como el sol y la luna llena que siempre resplandecen en medio de la oscuridad, cuando la visión de la Santa Virgen desapareció la celda donde estaba recluida se inundó de un celestial olor, y ella Santa Filomena, recobró el valor aunque presentía que su futuro inmediato no sería nada agradable.

El emperador Diocleciano se cansó de tratar de convencerla de contraer matrimonio con él, con lo que se comenzó a verificar lo que le había anunciado la Santa Virgen María los días anteriores, su combate consistiría en resistir, con su fe,  al martirio al que sería sometida públicamente, por el terrible emperador romano, por negarse a cumplir sus infames deseos.

Diocleciano le advirtió que ella, Santa Filomena, sería castigada con los mismos sufrimientos a que fue sometido Jesucristo, y procedió a mandarla azotar despojándola de sus prendas de vestir, ante los cortesanos del palacio real y atada a una columna, luego cuando se curó, fue llevada al río Tíber y atada a un ancla se le intentó ahogar, pero por un milagro, de los ángeles, la soga del áncora se rompió siendo salvada.

Otro de los martirios que tuvo que padecer fue cuando la hicieron arrastrar por las calles de Roma en medio de un centenar de flechas, casi moribunda es traslada de nueva a su celda, donde por gracia de la Divina Providencia, y al Arcángel Gabriel, amanece curada, pero  Diocleciano seguía ciego a los prodigios de Dios, milagros que eran observados por los demás ciudadanos romanos y por lo cual en muchos de ellos se iluminó su corazón, al poner su mente en el Dios verdadero.

Gran cantidad de personas que presenciaban aquellos bárbaros actos, que muchos repudiaban, se empezaron convertir en cristianos, luz de Dios que alumbra los corazones, y  quienes, unos años después, impondrían, al catolicismo como religión  oficial de aquel decadente imperio, por ser un Dios vivo que ejecuta grandes proezas en su fieles, sin embargo el cruel emperador seguía ciego a los milagros de Dios, hechos en la persona de Santa Filomena.

Como no veía forma de matar a Santa Filomena, y que aún esta  joven, no se sometía a sus insanas peticiones, sino que con cada suplicio su fe se hacía más grande, y además, por sus curaciones, creyó que ella era una maga, por lo que  dispuso que muriese  por medio de dardos calientes, que sus flecheros disiparían en contra de ella, pero una vez más su intento de asesinato falla, al dar las flechas candentes en dirección contraria y matar a unos seis flecheros.

La multitud que presenció esas atrocidades contra una joven cristiana, comenzó a aclamar públicamente al Dios, en que aquella doncella había puesto su fe, y a quien los ángeles protegían curando las heridas de su martirio, el emperador Diocleciano, aun ciego ante Dios, o quizá ya poseído por Satanás, quien era contra quien realmente combatía Santa Filomena, y en previsión de que el pueblo se la alzase, mandó a que la decapitaran.

Era un día viernes, mismo día y misma hora, en que se ejecutó la orden dada por el tenebroso tirano, el emperador Diocleciano, para que Santa Filomena fuese ejecutada cortándole la cabeza, porque  ella insistía en negarse a sus pretensiones matrimoniales, y en aras de calmar los inminentes desordenes públicos, por el apoyo que estaba recibiendo la doctrina cristiana, en virtud de los prodigios efectuados en Santa Filomena

Santa Filomena nos refiere que su alma llegó al cielo eterno, al lado de su Esposo celestial, Jesucristo, que al ganar aquel sangriento combate, contra la impiedad humana y la influencia satánica,  recibió la palma del martirio y está feliz ante la Divina presencia de Dios, entre los escogidos para vivir la eternidad.Su corta vida fue un testimonio del gran poder de Dios ante las atrocidades del ser humano, ante las maldades que el demonio inspira.

Santa Filomena es el fiel reflejo del gran poder del Espíritu Santo, que obra en nosotros  si amamos verdaderamente a Dios y ponemos nuestra fe en él antes que todas las cosas y personas de este transitorio mundo, es el ejemplo de cómo la Santísima Virgen es un presencia viva, que nos socorre en las más duras pruebas, de cómo Jesucristo  y sus ángeles obran milagros en las personas, es una muestra del socorro que nos provee  la Divina Providencia. 

La devoción que se tiene por Santa Filomena comienza a inicios del siglo IV, D.C., cuando el imperio romano extendía su soberanía en gran parte de Europa y era un gobierno, que por sus prácticas paganas, perseguía y martirizaba a los primeros cristianos. Santa Filomena sufrió el cruel martirio en defensa de fe en Dios, y en tales eventos ocurrieron prodigios, dados por la Divina Providencia, que afianzaron la luz de Jesucristo en quienes los presenciaron.

Luego de su sanguinario asesinato, sus restos fueron llevados al cementerio romano, hoy en día convertido en una antigüedad, donde se siguen descubriendo lo quedó de los primeros mártires del cristianismo. 1500 años, aproximadamente, después, en 1802,  es descubierto su sepulcro, el cual contenía, además de su despojos, inscripciones de frases, signos, objetos y dibujos que indicaban que su tumba pertenecía a una muy joven mártir.

La monja, madre superiora de aquella localidad italiana, y virgen consagrada al servicio de Jesucristo, mediante las manifestaciones, que posiblemente se sucedieron entre 1805 y 1825, años anteriores en que aparecieron las primeras impresiones sobre la historia de Santa Filomena, y que la hacían entrar en trances místicos, le informaron sobre el origen, la corta vida y el cómo y el por qué fue martirizada a tan temprana edad.

Estas revelaciones fueron igualmente dadas, por Santa Filomena, a otras dos personas, un humilde artesano y a un sacerdote jesuita, y luego fueron contrastadas, hallándose que las tres concordaban en sus detalles, sin embargo las descripciones otorgadas  a la superiora eran más extensas, por lo que se tomaron como la verdadera historia de esta joven del siglo III, y como los tres relatos concuerdan entre si, se toma como cierta su existencia.

La historia y milagros de Santa Filomena, en concordancia con las revelaciones a la monja superiora del siglo XIX, y los elementos hallados en su tumba nos relatan que nació a finales del siglo III  o principios del siglo IV, D.C., en tiempos del emperador Diocleciano. Sus padres eran unos nobles, unos príncipes griegos, que impedidos de concebir hijos se convirtieron al cristianismo a instancias del médico principal de su palacio.

Este médico les prometió que rezaría porque ellos, tuvieran un hijo. Al sucederse el milagroso embarazo, estos se convencieron del gran poder de Dios sobre sus seguidores y consintieron en ser bautizados como cristianos, abandonado sus  cultos paganos que predominaba en aquellos tiempos, y en honor a su nueva fe, le colocaron a su hija Filomena, que alude a ser  hija de la luz, iluminación que disipó las sombras del paganismo en ellos.

A los trece años acompañó a sus padres ante una audiencia que les fue concedida por el emperador Diocleciano, a la  que iban en procura de solicitar la ayuda del ejército imperial, debido a que su principado, estaba bajo amenaza de guerra, en la entrevista, el emperador  posó su mirada en la joven Santa Filomena, y le prometió al padre de esta, todo su apoyo militar, pero le puso como condición ineludible, que su hija contrajera nupcias con él.

Los padres de Santa Filomena accedieron a la petición del rey, sin embargo no tomaron en cuenta que, dos años antes Santa Filomena,  había hecho los votos de virginidad en concordancia a su creciente amor hacia Jesucristo, en virtud de la educación cristiana recibida desde su nacimiento, y que estaba volcada a practicar el cristianismo ayudando a las personas pobres, por esos motivos, y ya fuera del palacio imperial, se negó a ser dada en casamiento.

Su padre trató de convencerla, de diversas formas, que incluyeron severas amenazas, peticiones de que lo hiciera por salvar a su patria, a sus vasallos y a sus progenitores, su madre intervino tratando de convencerle de igual modo, pero sus intentos fueron  vanos, ya que Santa Filomena les dijo que su virginidad y su alma le pertenecían a Jesucristo, por voluntad propia, y que prefería el santo cielo antes que todo y todos.

Su padre ante la negativa de Santa Filomena de casarse con el monarca, la condujo al palacio imperial, Diocleciano trató de que accediera a sus peticiones, la trató de convencer  seduciéndola con halagos y regalos, pero la joven doncella seguía negándose  a tal boda, por lo que el emperador enfureció, ya que él se consideraba igual al dios júpiter, deidad superior de sus creencias, y no consentía que lo despreciaran, y entonces optó por encarcelarla.

Antes de ser encerrada Santa Filomena fue sometida a fuertes latigazos, desnuda y atada a una columna de la corte real, enfrente de los cortesanos. En su celda se entregó a las oraciones. Luego se le manifestó la Santísima Virgen María, sanando sus heridas y diciéndole que su cautiverio duraría otros 40 días, luego de los cuales libraría un duro combate, pero que el Espíritu Santo, ella y  San Gabriel Arcángel, estarían de su lado.

Diocleciano, que era un cruel perseguidor de los cristianos, ante la reiterada negativa de Santa Filomena de contraer matrimonio con él, decide someterla al suplicio del martirio, porque estaba convencido de la devoción que la joven cautiva tenia por Jesucristo. Es llevada arrastrada por las calles de Roma mientras le disparaban flechas, moribunda, es llevada de nuevo a su calabozo, y pero San Gabriel Arcángel y otros ángeles sanan su heridas.

Posteriormente, viéndola curada, se dispuso dar fin a su vida disparándole flechas con dardos calientes, sin embargo estas saetas no lograron dar en su humanidad, sino que se devolvieron hacia los flecheros matando a seis de ellos. Es trasladada a las orillas del rio Tíber, donde es atada a una áncora y lanzada a las aguas, pero los ángeles, comandados por San Gabriel Arcángel, rompen la soga que sostenía el ancla a la cual estaba atada Santa Filomena.

El emperador Diocleciano al ver que no había forma de liquidar a Santa Filomena, y temiendo que el pueblo la reconociera a ella como ejemplo del poder de  Dios, ordena que sea decapitada, orden que se ejecutó un día viernes 10 de agosto, a las tres de la tarde, igual hora en murió Jesucristo en la cruz. En sus revelaciones Santa Filomena refiere que habita en el cielo celestial junto  a los escogidos por Dios.

Los milagros atribuidos a Santa Filomena comienza con su milagroso nacimiento, su devoción hacia Jesucristo, los prodigios que obtuvo de la Virgen María, Jesucristo, el Espíritu Santo y el Arcángel San Gabriel, durante su encarcelamiento y martirio, y la conversión al cristianismo, que produjo su inquebrantable fe en Dios, en las gentes que presenciaron los actos atroces que le infligieron Diocleciano y sus soldados romanos.

Desde  principios del siglo XIX sus manifestaciones milagrosas se han extendido desde Nápoles por toda Europa, llegando, mayormente, a los continentes americanos y asiáticos, donde Santa Filomena es considerada la santa taumaturga del siglo XIX, por los diversos milagros que les confiere a quienes les rezan devotamente.

Sus milagros consisten en sanar heridas, librar a las personas de situaciones difíciles, cuidar de niño y jóvenes, fortalecer la fe, dar aliento a quienes están desesperados, alejar enfermedades, procurar la concepción de bebés. Su llegada al pueblo de Mugnano, Italia, fue acompañada de una copiosa lluvia, que acabó con casi un año de sequía que amenazaba con una hambruna a aquella villa, por falta de cosechas.

El aceite de la lámpara donde se sitúa su figura es considerado milagroso, ya que desde que fue traslada al pueblo de Mugnano en 1805, ese aceite ha curado todo tipo de enfermedades, incluso en sus primeros años empezó a ser muy solicitado, porque habían testimonios que indicaban que era capaz de curar hasta la ceguera, y otros males que se consideran incurables.




«Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa »


Lecturas del San Bartolomé, apóstol

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (21,9b-14)

 

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.17-18

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51)

Desde 16 oct 2011

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