Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, porque os amo y estimo sobre todas las cosas. A mí me pesa, Señor, pésame en el alma de haberos ofendido y no haberos amado; propongo, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad, piedad y misericordia infinitas, que me los perdonaréis y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Oración inicial para todos los días

Dios y Señor mío que enriquecisteis con tantas y con tan abundantes virtudes a la Bienaventurada Virgen Santa Marta, la que conociendo a vuestro hijo Jesús como el Mesías verdadero abrazando gustosamente su doctrina y practicando con fidelidad tus celestiales lecciones, llegó en poco tiempo a la santidad más elevada, os suplico Señor que por los merecimientos del mismo Jesús , nuestro Redentor y por la intercesión de la gloriosa Santa, nos concedáis los auxilios que necesitamos para acertar en agradaros en todas las acciones de esta vida y gozar después eternamente vuestra presencia en la gloria mereciendo ahora alcanzar la gracia que solicitamos en esta novena. Amén.

Día primero

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que oyendo los elogios que hacía el Señor de la virginidad y practicando esta admirable virtud, determinaste no admitir otro esposo que el esposo de la Vírgenes y renunciando a las vanidades del mundo, te dedicaste a la soledad del retiro, con lo que llegaste en muy breve a la perfección evangélica; te suplico Santa admirable, que por los auxilios de tu meditación vivamos todos con pureza y castidad en el alma y el cuerpo, aborreciendo las vanidades y riquezas de este mundo materialista, para que así, nos hagamos dignos de la eterna bienaventuranza. 

También imploro Santa mía, vuestra intercesión, para que la majestad Divina me conceda el favor particular que ahora solicito, si conviene para el bien y provecho de mi alma, y si no, vos como abogada mía, enderezad y rectificad mis pensamientos a mayor servicio de Dios. Alcanzadme una meritoria conformidad y resignación en su Santísima Voluntad. Amén. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA PRIMERO

Santa Marta gloriosa, que, llena de humildad, hiciste saber a Jesús, en unión con tu santa hermana María Magdalena la enfermedad de Lázaro vuestro hermano, con este mensaje: “Señor, mira que aquel que tu amas esta enfermo”; infunde en mi alma sentimientos de humildad y de filial confianza en la Providencia de Dios, para que merezca como tu la gracia que por tu mediación solicito.

Jaculatoria: Señor, por el amoroso hospedaje que siempre hallaste en Betania, en casa de los santos hermanos Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo oyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.

Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día segundo 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que al mismo tiempo que hacías pública profesión de la más ajustada y ejemplar virtud, padecía tu corazón las mayores aflicciones y penas al ver que tu hermana María Magdalena entre perfumes, galas y joyas, se hacía llevar de su inclinación a los abismos del orgullo y vanidad mundana, se había hecho escándalo público de toda la provincia sin que hubiera bastado tu anhelante esmero, lecciones y ejemplos para inspirarle temor de Dios, que por fin oyendo benignamente al Hijo de Dios, los clamores y ruegos que con Lázaro dirigías incesantemente a su piedad por la salvación de una hermana de vida tan licenciosa y perdida, movió el corazón de aquella insigne pecadora y con perfecta conversión y maravillosa mudanza de vida, llenó el tuyo de inexplicable gozo y alegría. 

Comunicad piadosa Santa, nuestros ruegos al Señor a favor de todos los infelices pecadores, para que ayudados con sus Divinos Auxilios imitemos a la Magdalena en la enmienda, aborrecimiento, dolor y penitencia de nuestros pecados, también imploro santa mía, vuestra intercesión, para que la majestad Divina me conceda el favor particular que solicito si conviene para el bien de mi alma, y si no vos, como abogada mía enderezad mis peticiones al mayor servicio de Dios alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. Amén. 

(Rezar Padrenuestros, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA SEGUNDO

Santa Marta gloriosa, que con tus palabras llenas de fe y esperanza en el poder de Jesús, ausente en la muerte de tu hermano Lázaro: “Señor, si hubieses estado aquí no hubiera muerto mi hermano”, conmoviste el corazón del divino Maestro, y oíste de sus labios aquella promesa: “Tu hermano resucitará”, obtén para mi esta fe ciega en el poder de Dios y esta confianza en su bondad infinita, que me hagan merecedor de la gracia que por tus ruegos solicito.

Jaculatoria: Señor, por la gratitud de tu Corazón divino a los caritativos moradores de la casa de Betania, Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo óyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.

Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día tercero 

Rezar el acto de contrición y la oración inicial para todos los días. 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que habiendo enfermado, y muerto tu hermano Lázaro y habiendo Jesús llegado a tu casa después de cuatro días de sepultado, apenas le viste cuando bañada en llanto y llena de fe más viva, le dijiste: “Señor, si hubieses estado aquí no hubiera muerto mi hermano, pero no desconfío de verlo resucitado porque sé que Dios no te puede negar lo que le pides”. Y en efecto, movido el Señor de tus lágrimas y las de María Magdalena, premió tu amorosa confianza restituyendo la vida a tu hermano. Te ruego pues dichosa Santa que amoldes y dispongas nuestros corazones de manera que recurriendo a ejemplo tuyo en todas nuestras penalidades y trabajos a Jesús, con la fe, confianza y pureza necesarias, merezcamos sus Divinos Socorros y consuelos para que remedien nuestras necesidades y miserias.

 

También imploro Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que ahora solicito, si conviene para el bien de mi alma, y si no, vos como abogada mía, enderezad mis peticiones al mayor servicio de Dios, alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. Amén. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA TERCERO

Santa Marta gloriosa, que oíste de labios de Jesús aquellas palabras: “Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí, aunque hubiere muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mi no morirá para siempre. ¿Crees tu esto?”, y tu llena de fe y perseverando en tu petición, le respondiste: “Oh, Señor, si que lo creo, y que tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo que has venido a este mundo”; alcánzame del divino Maestro fervor y constancia en mi oración, para así merecer la gracia que solicito.

Jaculatoria: Señor, por tus lagrimas de compasión derramadas en Betania ante el sepulcro de Lázaro y por el milagro de su resurrección, obrado por ti como respuesta a las súplicas de sus santas hermanas Marta y María Magdalena, concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo, óyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.

Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día cuarto 

Rezar el acto de contrición y la oración inicial para todos los días. 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que siguiendo constantemente los pasos de tu Divino Maestro, no lo quisiste perder de vista, sobre todo durante el tiempo de su pasión, sintiendo y llorando amargamente todos los tormentos y afrentas hasta verlo morir clavado con ignominia en la cruz. Te suplico, ¡oh dulce Santa!, que por tu intermedio logremos las gracias celestiales que necesitamos obtener para seguir con confianza los caminos de Jesús y para fijar nuestro espíritu en la contemplación de su pasión dolorosa, para que de este modo consigamos algún día celebrar los triunfos de su gloria en el cielo. 

También imploro, Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que solicito si conviene para el bien de mi alma, y si no, vos como abogada mía, enderezad mis peticiones al mayor servicio de Dios alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA CUARTO

Oración. Ruega por nosotros, Patrona nuestra, que Dios ilumine nuestro entendimiento, y nos conserve de las falsas doctrinas que el mundo propaga contra la Santa Iglesia de Dios. Queremos las enseñanzas de Jesucristo, las mismas que seguisteis y os empeñasteis a que otros las conozcan, tras grandes sacrificios, para que seamos dignos merecedores de la gloria eterna en el cielo. Amén.

 

Jaculatoria: Señor, por el amoroso hospedaje que siempre hallaste en Betania, en casa de los santos hermanos Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo oyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.

Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día quinto  

Rezar el acto de contrición y la oración inicial para todos los días. 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que luego que los piadosos varones bajaron de la cruz al adorable cuerpo del Salvador, y después de haber presenciado y acompañado con tus tristes lamentos y abundantes lágrimas el insondable dolor de María Santísima al ver a su Divino Hijo muerto, ensangrentado, y desfigurado en sus amorosos brazos, concurriste con María Magdalena y otras piadosas personas, a rendir a aquel sagrado cadáver los últimos honores, dándole decente sepultura, con la mayor veneración te suplico poderosa Santa, nos alcances del Señor la gracia de que penetrados de un verdadero dolor y arrepentimiento de nuestros pecados, aceptemos acompañar a Jesús y María digna y espiritualmente en sus dolores, para alabar y bendecir después sus misericordias en la patria celestial. 

También imploro, Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que solicito si conviene para el bien de mi alma y si no, vos como abogada mía, enderezad mis peticiones al mayor servicio de Dios, alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA QUINTO

Oración. Amable Patrona nuestra y obediente discípula de Cristo, durante su vida mortal practicasteis esta hermosa virtud de caridad, rogad por nosotros a nuestro Divino Maestro que nos conceda la gracia de ser caritativos para con los indigentes, máxime para los que con la pobreza peligran caerse en pecados graves perdiendo el Alma por toda la eternidad. Amén.

Jaculatoria: Señor, por el amoroso hospedaje que siempre hallaste en Betania, en casa de los santos hermanos Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo oyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.

Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día sexto  

Rezar el acto de contrición y la oración inicial para todos los días. 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra que después de sepultado Nuestro Divino Redentor no te apartaste de su afligida Madre, sino que acompañándola en su soledad y aliviando cuanto era posible su tristeza y amargura, te mostraste cada vez más fervorosa amante de esta Señora. Te suplico Santa amable que por estar tan cercana de esta Divina Reina, inclines su maternal corazón a nuestro favor, excitando en nuestros corazones las más fervorosa devoción a sus dolores para que amparados en su soberana protección, lleguemos felizmente a la gloria del cielo.  

También imploro Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que solicito si conviene para el bien de mi alma y si no, vos como abogada mía, enderezad mis peticiones al mayor servicio de Dios, alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. Amén. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA SEXTO

Oración. Gloriosa Patrona, por la humildad que llevasteis hasta llegar a tan alta perfección, rogad a nuestro Señor Jesucristo que nos conceda la misma virtud de la cual mucho necesitamos en esta vida cotidiana en este valle de lágrimas. Esperamos de vuestro valimiento esta gracia para que un día podamos gozar con vos la eterna bienaventuranza. Amen.

Jaculatoria: Señor, por el amoroso hospedaje que siempre hallaste en Betania, en casa de los santos hermanos Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo oyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.

Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día séptimo  

Rezar el acto de contrición y la oración inicial para todos los días. 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que mereciste la gran dicha y gozaste de la dulce alegría de estar entre las primeras personas que vieron al Señor después de su triunfante resurrección, asistiendo a sus instrucciones y recibiendo cada día nuevas gracias y favores y luego que subió a los cielos no te apartaste del lado de la Santísima Virgen hasta la venida del Espíritu Santo, cuyos dones recibiste en el Cenáculo. Te suplico amada Santa, que por tu mediación nos hagamos dignos de la consoladora presencia de Jesús en nuestras almas para que inundadas de sus gracias merezcamos alabarlo por toda la eternidad en el cielo. 

También imploro, Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que solicito si conviene para el bien de mi alma y si no, vos como abogada mía, enderezad mis peticiones al mayor servicio de Dios, alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. Amén. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA SÉPTIMO

Oración. Ayudadnos, Santa Marta, contra las asechanzas del mundo y de la carne, y alcánzanos de Dios la gracia de ser santos y puros. Socorrednos y ayudadnos; con vos queremos reinar en el reino de vuestro esposo, Cristo Jesús. Amén.

Jaculatoria: Señor, por el amoroso hospedaje que siempre hallaste en Betania, en casa de los santos hermanos Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo oyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.

Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día octavo  

Rezar el acto de contrición y la oración inicial para todos los días. 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que fuiste perseguida por los judíos y desterrada con tus hermanos, metida en un navío sin mástiles, timón ni aparejo alguno y expuestos al arbitrio y furia de los vientos y las olas del mar, pareciéndoles el mejor medio de deshacerse de una familia cuya presencia no podían sufrir, porque Lázaro era un milagro visible y un testimonio elocuente de la Divinidad de Aquel a quien ellos habían muerto ignominiosamente; pero que salvándoos la Divina Providencia, llegasteis al puerto de Marsella, donde anunciaste la fe de Jesucristo, convirtiendo a muchos y obrando grande maravillas.

 

Te suplico poderosa Santa nos alcances del Señor la constancia y la firmeza que necesitamos para sufrir por Jesucristo todas las persecuciones, burlas y desprecios que se nos susciten, sin que jamás dejemos de alabar, confesar y bendecir el santo nombre de Jesús. 

También imploro, Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que solicito si conviene para el bien de mi alma y si no, vos como abogada mía enderezad mis peticiones al mayor servicio de Dios, alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA OCTAVO

Oración. Amabilísima Patrona nuestra, Santa Marta, con mucha devoción servisteis a Jesús y a María, y ahora que estáis gloriosa en el cielo y vuestro valimiento para con Jesús y su Santísima Madre es muy grande, pedidles que se dignen concedernos la gracia de la perseverancia final; y pedidles también que antes que demos los últimos sollozos de la vida tengamos un dolor perfecto de nuestros pecados y un ardentísimo amor a Dios y conformidad a su santa Voluntad. Amén.

Jaculatoria: Señor, por el amoroso hospedaje que siempre hallaste en Betania, en casa de los santos hermanos Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo oyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.

Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Día noveno 

Rezar el acto de contrición y la oración inicial para todos los días. 

Favorecida discípula de Jesucristo Santa Marta, virgen gloriosa, patrona y protectora nuestra, que movida de las lágrimas de los vecinos de Tarascón y de los pueblos comarcanos, los librasteis del monstruoso dragón que todo lo devoraba, atravesaste el río Duraza, armada con la Santa Cruz y agua bendita, arrastraste el dragón con el ceñidor trayéndole a la ciudad donde le dieron muerte. Después retirándote a un desierto con muchas doncellas que habías convertido y edificado un monasterio vivías en él, como ángeles y castas esposas del salvador, el cual queriendo premiar tus virtudes te reveló el día de tu dichosa muerte como también el que tu hermana Magdalena gozaba ya en el cielo de su gloria; y después de una calentura lenta, que aumentó tus merecimientos, sabiendo que era llegada la hora de juntarte con tu Divino esposo, mandaste que te echasen sobre las cenizas en presencia de tus afligidas compañeras y exhortándolas a las perseverancia final, pasaste tranquilamente al descanso del Señor. 

Te suplico preciosa Santa, nos facilites los medios que necesitamos, para que llevemos una vida espiritualmente retirada de los bullicios del mundo y sea feliz nuestra muerte. 

También imploro, Santa mía, vuestra poderosa intercesión para que la majestad Divina me conceda el favor que solicito si conviene para el bien de mi alma y si no, vos como abogada mía, enderezad mis peticiones, al mayor servicio de Dios, alcanzándome una meritoria conformidad con su Santísima Voluntad. 

(Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria para alcanzar la gracia deseada, por intercesión de Santa Marta y concluir con la petición final)

DÍA NOVENO

Oración. Santa Marta, ya que estáis en el cielo y conocéis el poder de San José, suplicad a tan bondadoso Patriarca que nos alcance de su Divino Hijo la gracia de vivir cristianamente, imitándole en la pobreza, en el cumplimiento de los mandatos de Dios y de nuestras propias obligaciones y mediante esto obtener la vida eterna en el cielo. Amén.

Jaculatoria: Señor, por el amoroso hospedaje que siempre hallaste en Betania, en casa de los santos hermanos Lázaro, Marta y María Magdalena, oye mi petición y concédeme la gracia que te pido. ¡Jesús dulcísimo oyeme!

Tres Avemarías al Inmaculado Corazón de María intercaladas con la jaculatoria:
V./ Dulce Corazón de María.
R./ Sed mi salvación.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Fervorosa discípula de Jesús, amable Santa Marta, cuya afanosa solicitud en el servicio del Maestro Divino fue motivo para que oyeras de sus labios aquellas memorables palabras: “Marta, Marta, tu te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas, y a la verdad que una sola cosa es necesaria, que es la salvación eterna”; haz, dulce protectora mía, que al buscar el remedio de mis necesidades temporales y al atender al cumplimiento de las obligaciones de mi estado, jamás me olvide que soy un viajero de paso por la tierra y en camino hacia la eternidad, y que por tanto una sola cosa me es absolutamente necesaria, el obtener mi eterna salvación.

Oh dichosos hermanos, Lázaro, Marta y María Magdalena, rogad por nosotros y haced que los que os invocamos y nuestras familias tengamos la dicha de reunirnos en el cielo como vosotros para gozar para siempre de la gloria de Dios.Oh Santa Marta, por la señal de la Cruz que sostienes con tu diestra y por cuya virtud venciste al dragón infernal que tienes humillado a tus pies, ayúdanos a vencer las tentaciones y dificultades en esta vida, llevando con fidelidad la cruz de nuestro estado, hasta conseguir como tu la victoria final sobre el enemigo de nuestras almas. Así sea.

Petición final para todos los días concluida la novena 

Purísima virgen, modelo de castidad y paciencia, ejemplo vivo de todas las virtudes cristianas, testigo presencial de las divinas palabras, milagros, pasión, muerte y resurrección de nuestro redentor Jesús; humildemente nos acogemos a vuestro patrocinio y amparo y os rogamos encarecidamente con toda la sinceridad del alma, con la fe viva y ferviente que despierta y fomenta en el corazón la sabia y vivificante doctrina de nuestro Salvador, nos alcances de Él la tranquilidad de conciencia, ocasionada por el cumplimiento de mis obligaciones morales y religiosas así como la dicha y prosperidad en nuestro hogar.

 

Interceded casta esposa del Señor, por la dicha y prosperidad de todos los seres que amamos; alcanzadnos la paz y concordia que la sociedad reclama para su bienestar y que fieles a los preceptos divinos que por medio de Moisés fueron revelados al pueblo escogido para nuestro bien, consigamos la gloria eterna reservada a los mansos y humildes de corazón. Amén.

 

Oración para los que mantienen casas de huéspedes

 

Amable protectora mía, Santa Marta, que tuviste la inefable dicha de hospedar a Jesús en tu casa. Dichosa tu mansión de Betania , bendecida tantas veces con la presencia del Huésped Divino, y cuyos moradores, tú misma y tus santos hermanos Lázaro y María Magdalena, fuisteis tantas veces honrados con las visitas de Jesús, de su Madre Santísima y de los Apóstoles. No permitas, Santa mía, que entre los que se hospedan en mi casa haya ninguno que hospede en su corazón al demonio, sea motivo de escándalo, o atraiga con su mala conducta las iras de Dios sobre mí y mi familia.

 

Santa bendita, que viviste en compañía de santos, bendice mi casa, bendice a mis huéspedes, para que en todos reinen la concordia y el amor de Dios. Ayúdame en el cumplimiento exacto de mis deberes y en la administración de mis bienes y negocios, para que aún, cuando, por mi condición y estado de vida, tenga que ocuparme de las cosas de la tierra, jamás me olvide que mi patria verdadera y mi último destino es el cielo. Así sea.

 

Devoción de los veintinueve de cada mes a Santa Marta  

Oh Santa Marta milagrosa, me acojo a tu amparo y protección entregándome a ti, para que me ayudes en mi tribulación, y en prueba de mi afecto y agradecimiento, te ofrezco propagar tu devoción. Consuélame en mis penas y aflicciones, te lo suplico por la inmensa dicha que alegró tu corazón al hospedar en tu casa de Betania al Salvador del mundo; intercede por mí y por toda mi familia para que conservemos siempre en nuestros corazones a nuestro Dios viviendo en su gracia y detestando toda ofensa contra Él; para que sean remediadas nuestras necesidades y en especial esta que ahora me aflige (hágase la petición). Te suplico me ayudes a vencer las dificultades con la fortaleza con que venciste, por el poder de la Cruz, al dragón que tienes rendido a tus pies. Así sea. 

Rezar tres veces el Padrenuestro. Avemaría y Gloria. 

Para aquellos que hacen los veintinueve de cada mes, se recomienda confesarse y comulgar cada martes, visitar el altar de la Santa y dar en su honor una limosna a los pobres.

Gozos a Santa Marta. Patrona de los casos imposibles.

Santa Marta, que a través de tu vida pudimos comprobar el inmenso Amor de nuestro Señor, el premio que aguarda a los que tienen fe en sus promesas, y la corrección amorosa, intercede por nosotros ante el Divino Maestro; tú que eres la patrona de los casos imposibles, acerca nuestra petición a nuestro siempre amoroso Señor Jesucristo. Acepta, oh dulce y leal virgen Santa Marta, estos gozos que con humildad te ofrecemos como agradecimiento por la inmensa devoción y fe que demostraste al Salvador. Le damos gracias al Padre Eterno por tu vida ejemplar y te decimos llenos de cariño las siguientes palabras, esperando siempre agradar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo:

De prosapia esclarecida y ricos padres naciste, a Jesucristo serviste como su esclava rendida; este es el noble esplendor que más te ilustra y agrada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Fuiste azucena tan pura que desde la edad temprana pisaste la pompa vana del mundo con su locura, así víctima del amor a Dios quedas consagrada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

En esta inocente vida maestra de perfección, te entregaste a la oración, con voluntad muy rendida, admira tanto fervor en niña tan delicada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Ciego de saña inhumana el judaísmo procura pervertir alma tan pura al saber que eras cristiana, confundiste con valor tu terquedad obstinada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Tu corazón con anhelo es reloj de sol divino que a todas horas muy fino se sigue con propio celo; de aquella fragua y ardor sales más acrisolada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

En expresión amorosa del que en la verdad constante fue María muy amante y Marta muy oficiosa cuando el mismo Salvador hospedó en tu morada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Lloró el Redentor Sagrado al oír tu amargo llanto y de tu hermano el quebranto ya Lázaro sepultado, fineza de superior compasión extremada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

A su voz imperiosa de la muerte bendecida vuelve Lázaro a la vida con novedad asombrosa, no pudo con más primor quedar tu fe así premiada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Son desvelos finos fruto y prueba nada escasa esta Iglesia y esta casa hospital de peregrinos, seguro tiene el fervor el que en ella halla posada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Desde aquí a toda dolencia, flujo de sangre, dolores, y a los tristes pecadores se difunde tu asistencia, cesa en fin todo temor luego que eres invocada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Si la intempestiva guerra a nuestra patria devora por tan grande intercesora logra la paz esta tierra, pues tú eres la que destierra la discordia y el furor.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Al que en lance apretado de la agonía por ti implora, amante protectora, oye con propicio agrado, libra a todos del horror de una muerte desgraciada.

R/. Alcánzanos abogada, la pureza y santo amor.

Escúchame, favorable, Señor Dios nuestro, para que, así como nos alegramos de la festividad de tu bienaventurada Virgen Santa Marta, así también por su amor seamos instruidos de su piadosa devoción, enséñanos a través de su ejemplo a vencer los afanes de esta vida que intentan someternos en la infelicidad, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Santa Marta de Betania recibió al Señor Jesús con un gran banquete y una gran atención. Su fe causó que Jesús proclamara: Yo soy la Resurrección y la Vida

  

Santa Marta de Betania era la hermana de Lázaro y discípula de Jesús, vivía en el pueblo de Betania. Ella, su hermana María y su hermano Lázaro eran amigos muy cercanos de Jesús, a quien hospedaban en su casa durante su tiempo de predicación en Judea. Marta se presenta como ama de casa, centrada y ocupada en las labores del hogar para darle una bienvenida digna al Rey de reyes. Ella, volvería a aparecer en el Evangelio durante el trágico evento de la muerte y resurrección de Lázaro donde, arraigada en sus creencias antiguas, creía que su hermano Lázaro resucitaría el último día, mientras que Jesús le dice que Él es la resurrección y la vida, y ella responde con una declaración de fe hermosa muy semejante a la de San Pedro: "Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo". Santa Marta es la patrona de los cocineros, mayordomos, sirvientes, amas de casa, empleados domésticos, lavanderos, posaderos y hostales

 

Fiesta: 29 de Julio

Martirologio romano: Memoria de Santa Marta, que en Betania, cerca de Jerusalén, le dio una digna bienvenida al Señor Jesús y que luego, en la muerte de su hermano, daría su declaración de fe al Señor: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo."

Biografía de Santa Marta

María, Marta y Lázaro están representados por el Evangelista San Juan como una familia muy piadosa que vivía en la ciudad de Betania, pero San Lucas, da a entender que ellos vivían en Galilea; no menciona el nombre de la ciudad, pero que pudo haber sido Magdala, es por ellos que muchos concuerdan que María de Betania, la hermana de Marta, es la misma María Magdalena

Marta era la hermana de María de Betania. Sabemos muy poco de ella, sólo lo que está escrito en los evangelios de Lucas y Juan.

Jesús amaba a Marta, María y Lázaro. Esta es una declaración única que se describe en el evangelio de San Juan, en la que el mismo nos habla de la especial relación que Jesús tenía con Marta, su hermana y su hermano (Cfr Juan 11,5)

Declaración de fe de Santa Marta

Uno de los episodios evangélicos donde vemos a Marta, es ante la tumba de su hermano Lázaro, quien, al enterarse que Jesús venía en camino, no espero que llegara, sino que alió a su encuentro, mientras que su hermana María permanecía en la casa (Cfr Jn 11,20)

En este encuentro, se efectúa un diálogo hermoso entre Jesús y Marta, lo que da como resultado que ella efectuara una declaración de fe muy parecida a la de San Pedro

"Jesús le dijo a Marta: "Tu hermano resucitará". Marta le respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día". Jesús le dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?" Ella le respondió: "Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo" (Juan 11,23-27)

La profesión de fe de Marta reviste gran importancia para los cristianos, ya que revive la esperanza y ofrece consuelo para todos nosotros en nuestro propio camino de fe y en las ocasiones en que nos enfrentamos a la muerte de nuestros seres queridos.

En este mismo hecho evangélico, también observamos que la relación de Jesús con esta familia se revela de una manera muy conmovedora e íntima.

«María llegó a donde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto". Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, preguntó: "¿Dónde lo pusieron?" Le respondieron: "Ven, Señor, y lo verás". Y Jesús lloró" (Juan 11,32-35)

Podía notarse el gran amor que Jesús tenía por esta familia porque esta es una de las pocas ocasiones que Jesús llora ante algo que le duele mucho

El banquete preparado por Marta

Sabemos también sobre ella, en otro episodio evangélico, en donde, poco tiempo después de la resurrección de Lázaro, Jesús y sus discípulos visitaría a esta familia de Betania.

Al saber que Jesús iba a visitarles, Marta centró su atención en las labores de su casa y se ocupó en darle una merecida bienvenida a Rey de reyes, en prepararles comidas y que todo en su casa estuviese en orden.

Cuando llegaron a la casa de Marta, Jesús y sus discípulos fueron recibidos con gran hospitalidad. A partir de este episodio, en la que Marta era la que estaba encargada de servir la mesa y atender a los huéspedes, ella es elegida como patrona de posaderos y hostales.

De las dos narraciones evangélicas sobre la vida de Marta, la que más se recuerda comúnmente es la del Evangelio de Lucas, donde Marta y Jesús cruzan algunas palabras, debido a que ella, notaba que su hermana María, no le estaba ayudando con los quehaceres del casa y estaba y por el contrario, estaba sentada cómodamente a los pies del Señor. Marta dijo a Jesús

"Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude" (Lucas 10,40)

Fue en ese momento que Jesús le recordó a Marta, que María había escogido "la mejor parte", la de escuchar su Palabra con atención.

A través del tiempo, las imágenes que comenzaron a representar a Santa Marta, fueron de fuerza, sentido común, y en todas predominaba la preocupación por los demás Luego, ella se representaría como se muestra en algunas estatuas de la actualidad, erguida y llevando un cántaro de aceite, símbolo del servicio, de la hospitalidad y de la bendición.

La historia de Santa Marta nos inspira a todos por su relación amorosa con Jesús, su espíritu de acogedora hospitalidad, su coraje en medio de las dificultades y su presencia compasiva al servicio de todos.

Que podamos seguir su ejemplo de acoger al Señor que viene, y servirle con devoción y amoroso celo.

 

Oración a Santa Marta

Bendita Santa Marta, recurro a tu protección y ayuda.

Consuélame en todas mis dificultades y hazme estar siempre presto al servicio. Interceda por mi familia para que siempre podamos tener a Dios en nuestros corazones, y para que en nuestra casa siempre habite el amor y el deseo de ayudar a otros, para que siempre Jesús sea bienvenido en ella.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen  

Algo de historia y tradición sobre la virgen Santa Marta 

La iglesia Católica celebra el día 29 de Julio la fiesta de Santa Marta.

 

Santa Marta por su solicitud y actividad en el servicio de Jesucristo Nuestro Señor, es invocada como protectora especial de cosas urgentes y difíciles. Es considerada la Patrona de cocineras, sirvientas, amas de casa, hoteleros, casas de huéspedes, administradores de hospitales, escultores, pintores, lavanderas, de las Hermanas de la Caridad y los moribundos.

 

Marta significa: “Señora; jefe de hogar”.

 

Entre las santas mujeres que seguían a Jesucristo, y hacían manifiesta profesión de ser discípulas suyas mientras estuvo en esta vida mortal, Marta, fue una de las más distinguidas, no sólo por su caridad y por la posición de que gozaba entre los judíos, sino particularmente por haber abrazado el estado de virginidad en el que perseveró constante toda su vida.

 

Tenía como hermanos a María Magdalena y Lázaro, quien había sido resucitado por Jesús. Habían heredado grandes bienes de sus padres, tocándole a Marta unas propiedades vecinas de Jerusalén, y entre ellas la casa ó castillo de Betania. El Evangelio la nombra siempre primero que María Magdalena, y por eso se cree que era la hermana mayor de la familia; por lo menos era la que llevaba el principal peso de administración y de gobierno. Era su carácter dulce y amigo de hacer el bien; un juicio maduro y ejemplar, y con una modestia que la hacía ser amada y respetada por todos.

Era considerada como una doncella de gran mérito, y así en Jerusalén como en Betania se tenía general veneración a su virtud. Estando su alma tan bien dispuesta, sin dificultad reconoció a Jesucristo por el Mesías verdadero, y gustó de su doctrina. Apenas le oyó, cuando hizo profesión de ser una de sus más fieles discípulas.

 

Oyendo los elogios que de cuando en cuando hacía el Señor de la virginidad, y viendo lo mucho que le agradaba esta admirable virtud, muy presto se determinó a no admitir jamás otro esposo que al Esposo de las vírgenes; y como era tan constante en oír sus divinas instrucciones, practicó muy en breve lo más elevado y lo más perfecto del Evangelio. Se dedicó, pues, a la soledad y al retiro, renunciando a las vanidades del mundo; y como su hermano Lázaro era ya uno de los discípulos del Salvador, y la conversión de su hermana Magdalena, había sido de tanta edificación a todos, el castillo de Betania se convirtió, por decirlo así, como en un pequeño monasterio. Se ocupaba el tiempo en oración, en estudio, en la labor y en las obras de caridad, por lo cual la casa de Betania era el hospedaje del Salvador en sus viajes apostólicos. 

Llegó en una ocasión a Betania el Hijo de Dios, volviendo de sus tareas evangélicas: tuvo Marta la noticia de su venida; y saliéndole al camino, le suplicó con instancias que se dignase no admitir otro hospedaje que el de su casa. Aceptó el convite el Salvador, como quien tenía tan conocida la virtud de aquellas dos fervorosas discípulas. No es fácil explicar el gozo de toda aquella afortunada familia. Marta, que gobernaba la casa, tomó a su cargo la disposición de todo, y por sus mismas manos quiso preparar y guisar la comida a su amado Maestro; el soberano Huésped no dejó de reconocer la gran caridad y el fervoroso amor de las dos hermanas, recompensándolas generosamente con su conversación, y con las abundantes gracias que derramó en el corazón de aquellas dos santas almas. 

Al ser crucificado Jesucristo y dispersarse sus discípulos, Marta, se embarcó junto a sus hermanos y un grupo de fieles, en un navío desprovisto de remos, velas y timón, y de cualquier instrumento que pudiera servir para gobernarlo.

 

Sin embargo, conducido milagrosamente por Dios, arribaron a las costas de Marsella en Francia, donde desembarcaron. Luego se trasladaron a Aix y convirtieron mediante la predicación a los pobladores de la región.

 

Cuenta la tradición hagiográfica, que en un bosque, situado entre Arles Avignon , había por aquel tiempo un dragón. Esta fiera a veces salía del bosque, se sumergía en el río, volcaba las embarcaciones y mataba a cuantos navegaban en ellas.

 

Marta, atendió los ruegos de la gente de la comarca, y dispuesta a liberarla definitivamente, se fue al bosque a buscar a la fiera; la halló devorándose a un campesino. Marta se acercó sin temor, la roció con agua bendita y le mostró una cruz. La bestia, al ver la cruz y sentir el contacto con el agua bendita, se tornó mansa como una oveja. Marta se acercó nuevamente a ella, la amarró por el cuello con el cordón de su túnica, la sacó a un claro, y allí los hombres de la comarca le dieron muerte. Desde entonces, el lugar comenzó a llamarse Tarascón que era el nombre del Dragón.

 

Una vez que terminó con la fiera que era el azote de la comarca, Marta, decidió dedicarse al ayuno y la oración en aquel bosque y pronto se le unieron varias mujeres. Edificó entonces una basílica dedicada a la Virgen María, y un convento anexo en el que todas ellas organizaron su vida en comunidad a base de penitencia y oración.

 

En una oportunidad que Marta se hallaba predicando en Avignon ocurrió que se encontraban a la orilla de un río. En la orilla opuesta había un joven que desde su lugar no escuchaba bien la prédica; como no disponía de bote, se decidió a cruzar el río a nado, pero a poco de iniciar la travesía, fue arrastrado por la corriente y murió ahogado. Dos días después de su muerte, lograron encontrar su cuerpo y sacarlo fuera del río. Tan pronto como lo extrajeron, lo llevaron junto a la santa, lo dejaron tendido a sus pies y le pidieron que lo resucitara. Marta se postró en tierra con los brazos en cruz, y pidió a Jesús que así como había resucitado a Lázaro, también resucitara al joven, para que así movidos por el milagro se convirtieran a la fe los que allí se encontraban. Terminada la oración, tomó al joven de las manos y lo alzó del suelo, resucitado. El joven al volver a la vida recibió el bautismo.

 

Con un año de antelación le comunicó Jesús a Marta la fecha en que había de morir. Todo aquel año estuvo aquejada de fiebres.

 

Unos días antes de su muerte, les dijo a los asistentes que partiría muy pronto y les pidió que mantuvieran encendidas las lámparas que ardían en la habitación hasta el momento final.

 

Hacia la media noche, anterior al día de su muerte, se desató un vendaval que apagó todas las lámparas. En aquel instante la habitación se llenó de demonios. Marta comenzó a orar: “Mi querido huésped, Jesucristo, no te alejes de mi, protégeme y defiéndeme de estos demonios”.

 

Nada más decir esto, cuando vio a su hermana ya muerta María Magdalena, quien con una antorcha encendida volvía a iluminar la habitación. Y a continuación apareció Cristo que le dijo: “Ven querida hospedera, ven conmigo. En adelante estarás ya siempre a mi lado. Tú me diste alojamiento en tu casa, yo te daré alojamiento en el cielo. Y por el amor que te tengo atenderé, a cuantos recurran a Mí, pidiendo algo en tu nombre”.

 

Momentos antes de morir pidió que la sacaran donde pudiera ver el cielo, que la tendieran sobre la tierra y pusieran al lado suyo el crucifijo y rezó: “Señor, acoge a esta mujer que tuvo la dicha de darte alojamiento en su casa”. Y mientras los concurrentes, a pedido suyo, leían las enseñanzas de Jesús, entregó su alma.

 

En el sepulcro de Santa Marta comenzaron a obrarse milagros constantes. Se cuenta que Clodoveo, rey de los francos, convertido al cristianismo, enfermó gravemente de los riñones y padeció fuertes dolores. Acudió en peregrinación a visitar la tumba de la santa y cuando llegó a ella quedó milagrosamente sanado. Agradecido, hizo a la iglesia de la santa importantes donaciones.


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Lecturas del Miércoles de la 15ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (3,1-6.9-12)

 

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.6-7

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27)

Desde 16 oct 2011

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