Los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, nos ayudan en nuestras luchas espirituales defendiéndonos contra el demonio 

La Fiesta de los Santos Arcángeles se celebra el día 29 de septiembre. Aunque sabemos hay siete arcángeles (Tobit 12,15, Rev. 8,2), sólo tres son mencionados por su nombre en la Biblia católica y tan sólo uno de ellos, San Miguel, se le llama específicamente un Arcángel.

 

Los ángeles fueron creados como mensajeros de Dios. Las Escrituras revelan que Dios creó nueve coros de ángeles y que fueron popularizados en la Edad Media por diversos teólogos y escritores: Querubines, Serafines, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades, Virtudes, Arcángeles y Ángeles.

 

A continuación te suministramos la novena a los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, quienes nos ayudan en nuestras luchas espirituales defendiéndonos contra las tentaciones y asechanzas del demonio

Esta Novena se reza cada día durante nueve días

 

Novena a los Santos Arcángeles

Oraciones iniciales

Invocación a los Arcángeles

Oración final

Oraciones iniciales.

Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Acto de contrición: Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén

 

Invocación a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, campeón leal de Dios y de su pueblo, me dirijo a usted con confianza buscando tu poderosa intercesión. Por el amor de Dios, Quien te hizo tan glorioso en gracia y poder, y por el amor de la Madre de Jesús, la Reina de los Ángeles, complácete en escuchar mi oración.

 

Tú conoces el valor de mi alma a los ojos de Dios. Que ninguna mancha del mal deforme su belleza. Ayúdame a vencer el espíritu maligno que me tienta.

 

Yo deseo imitar tu lealtad a Dios y a la Santa Madre Iglesia y a tu gran amor a Dios y a las personas. Y debido que tú eres es el mensajero de Dios para el cuidado de su pueblo, te encomiendo esta solicitud especial:

 

- Mencionar la petición -

 

San Miguel Arcángel, debido a que tú eres, por la voluntad del Creador, el poderoso intercesor de los cristianos, yo tengo una gran confianza en tus ruegos. Yo sinceramente confío en que, si es santa voluntad de Dios, será concedida mi petición.

 

San Miguel Arcángel, ruega por mí y también por todos aquellos a quienes amo. Protégenos en todos los peligros del cuerpo y alma. Ayúdanos en nuestras necesidades diarias.

 

A través de tu poderosa intercesión, que podamos vivir una vida santa, una muerte feliz, y alcanzar el cielo, donde podemos alabar y amar a Dios contigo por toda la eternidad. Amén.

 

Invocación a San Gabriel Arcángel

San Gabriel Arcángel, yo te venero como el "Ángel de la Encarnación," especialmente porque Dios te ha designado para llevar los mensajes relacionados con el Dios-Hombre a Daniel, Zacarías, y a la Virgen María. Ven y dame una devoción más sensible a nuestra madre, más parecida a la tuya

 

Te venero también como la "fuerza de Dios", porque tú eres el consuelo, consolador y dador de la fuerza de Dios, elegido para fortalecer la fidelidad de Dios y para enseñarnos las verdades importantes.

 

Pido la gracia del poder especial de la voluntad de luchar por la santidad de la vida, apaciguar mis propósitos, renovar mi valor. Confórtame y consuélame en los problemas, las pruebas y sufrimientos de la vida diaria. Pongo mi confianza en Ti.

 

San Gabriel, te pido especialmente por este favor:

 

- Mencionar la petición -

 

A través de tu sincero amor por el Hijo de Dios hecho hombre y por su bendita Madre, te lo suplico, intercede por mí que mi petición sea concedida, si es la santa voluntad de Dios.

 

Ruega por nosotros, San Gabriel Arcángel. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Dios todopoderoso y eterno, Tú elegiste al Arcángel Gabriel, de entre todos los ángeles para anunciar el misterio de la encarnación de tu Hijo. Por tu misericordia, que nosotros te honremos sobre la tierra y que podamos sentir el beneficio de su patrocinio en el Cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Invocación a San Rafael Arcángel

San Rafael Arcángel, tú que permaneces tan cercano al trono de Dios y ofreces nuestras oraciones, yo te venero como el mensaje y amigo especial de Dios.

 

Yo te elijo como mi patrono y deseo amarte y obedecerte como lo hizo el joven Tobías.

 

Te consagro mi cuerpo y alma, todo mi trabajo, y toda mi vida. Quiero que seas mi guía y Consejero en todos los problemas y decisiones de mi vida peligrosas y difíciles.

 

Recuerda, Oh queridísimo, San Rafael, que la gracia de Dios se preservó contigo y con los buenos ángeles en el cielo cuando los ángeles orgullosos fueran arrojados en el infierno.

 

Te ruego, pues, que me ayudes en mi lucha contra el mundo, el espíritu de impureza, y el demonio. Defiéndeme de todos los peligros y todas las ocasiones de pecado. Guíame siempre en el camino de la paz, la seguridad y la salvación.

 

Ofrece mis oraciones a Dios del mismo modo en que ofreciste las de Tobías, de manera que, a través de tu intercesión, puedan obtener las gracias necesarias para la salvación de mi alma.

 

Te pido que ruegues por mí para que Dios me conceda este favor si es su santa voluntad:

 

- Mencionar la petición -

 

San Rafael, ayúdame a amar y a servir a mi Dios fielmente, a morir en su gracia, y por finalmente alcanzar el mérito de unirme a Ti para ver y alabar a Dios para siempre en el cielo. Amén.

 

Oraciones finales

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes.

 

Y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

 

Amén

 

San Gabriel Arcángel, Humildemente te pido que intercedas por nosotros ante el trono de la misericordia divina.

 

Así como anunciaste el misterio de la Encarnación de la Virgen María, que a través de tus oraciones podamos recibir fortaleza en la fe y el coraje de espíritu, y de este modo, el favor de Dios y la redención por medio de Cristo Nuestro Señor.

 

Que podamos cantar la alabanza de Dios nuestro Salvador, con los ángeles y los santos en el cielo por siempre.

 

Amén.

 

San Rafael Arcángel, ayúdanos en todas las necesidades y las pruebas en el viaje de esta vida terrenal, del mismo modo que, a través del poder de Dios, restauraste la vista y diste guía al joven Tobias.

 

 

Humildemente buscamos su ayuda e intercesión, que nuestras almas puedan curarse, nuestros cuerpos estén protegidos de todos los males, y que a través de la gracia divina, nosotros podamos hacernos aptos de habitar en la gloria eterna de Dios en el cielo. Amén.

Oración preparatoria para todos los días

 

Clementísimo Príncipe de los Ángeles, glorioso San Miguel Arcángel, que gozáis la excelencia de ser el Plenipotenciario del Altísimo, y el primer Ministro de nuestro Señor Jesucristo; asistid favorable a nuestros ruegos, pues sólo con lo eficaz de vuestra protección, se enfervorizará lo desmayado de nuestra tibieza; humildemente os suplicamos, intercedáis con la Reina de los Ángeles María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, para que nos alcance de nuestro Señor Jesucristo, que nos atienda a lo que le pide nuestro afecto en esta novena, si no a lo que más nos convenga para nuestra salvación. Amén.

 

Oración final para todos los días

 

Miguel, Príncipe grande, encargado de Dios para velar y proteger todos y cada uno de los hijos de su escogido pueblo, ayudadnos en el peso de nuestros trabajos, sed nuestro fiel amigo, nuestra protección fuerte; librad a todos los que os invocamos de toda adversidad, y hacednos aprovechar en el servicio de Dios. Defendednos en esta vida de todos los enemigos, y haced que en la hora de la muerte seamos presentados, libres y salvos ante la divina Majestad, para glorificar y gozar a nuestro Dios eternamente en la celestial Jerusalén. Amén.

 

DÍA PRIMERO

 

Dios y Señor de los Ángeles a quienes encomendáis el cuidado de los hombres, ofrezcoos los merecimientos de estos soberanos espíritus, y los del Principe de los Ángeles San Miguel, que por sí, y por medio de sus Ministros guarda la naturaleza humana, para que guardéis de todo pecado, con una pureza angélica; y me concedáis lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA SEGUNDO

 

Dios y Señor de los Arcángeles a quienes encomendáis los negocios gravísimos de vuestra gloria; ofrezcoos los merecimientos de estos nobilísimos espíritus, y los de San Miguel Arcángel, que defendió vuestra exaltación y honra contra Lucifer y sus Ángeles, para que yo busque en todas las cosas vuestra mayor gloria y me deis lo que pido en esta Novena. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA TERCERO

 

Dios y Señor de los Principados a quien encomendáis la guarda de los Reinos: ofrezco los merecimientos de estos excelentísimos espíritus, y los del Príncipe de la Milicia celestial San Miguel, guarda mayor de todos los Reinos Cristianos, para que guardéis la república de mis sentidos y potencias de todo desorden y desobediencia a vuestras leyes divinas, y me concedáis lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA CUARTO

 

Dios y Señor de las Potestades a quienes concedisteis especal poder para refrenar los demonios: ofrezcoos los merecimientos de estos poderosísimos Espíritus y los de vuestro Siervo San Miguel Arcángel, que alcanzó de los demonios la mayor victoria y con la misma felicidad pelea continuamente contra ellos en favor de los hombres, para que me defendáis de todas las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne, y me deis lo que pido en esta Novena, a mayor gloria y honra vuestra. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA QUINTO

 

Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales ejecutáis milagros propios de vuestro Soberano poder, haciendo que la naturaleza, sirva a vuestra gloria: ofrezcoos los merecimientos de estos prodigiosos Espíritus, y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas, que se hacen en el mundo; para que me concedáis, que vencidas las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza, conserve y aumente vuestra gracia y consiga lo que pido en esta Novena a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA SEXTO

 

Dios y Señor de las Dominaciones, que presiden a los Coros inferiores y son Ministros de vuestra Providencia: ofrezcoos los merecimientos de estos eminentísimos Espíritus y los de vuestro primer ministro San Miguel, Prepósito del Paraíso, para que me concedáis perfecto señorío sobre mi pasiones, perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA SÉPTIMO

 

Dios y Señor de los tronos, en quienes descansáis como en Trono de vuestra gloria y os sentáis en tribunal de Justicia: ofrezcoos los merecimientos de estos altísimos Espíritus y los de San Miguel Arcángel, Trono de vuestra grandeza y Ministro Supremo de vuestra Justicia, para que me concedáis, que juzgándome a mí mismo con rigor sea después juzgado con piedad y consiga lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA OCTAVO

 

Dios y Señor de los Querubines, que están adornados de perfectísima sabiduría: ofrezcoos los merecimientos de estos sapientísimos Espíritus y los de vuestro primer ministro San Miguel, Príncipe de los Sabios del Cielo, por quien enseñáis a vuestra Iglesia las verdades que necesita saber, para que me enseñéis a temeros y amaros, que es la mayor sabiduría y me concedáis lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena.

 

DÍA NOVENO

 

Dios y Señor de los Serafines, que se abrasan en vuestro amor: ofrezcoos los merecimientos de estos ardientísimos Espíritus y los de vuestro amado y amante San Miguel, para que yo os ame a vos, único Dios y Señor mío, sobre todas las cosas, con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas; para que me concedáis lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

 

Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad; luego pide a San Miguel Arcángel lo que por su intercesión deseas conseguir de la Novena

Yo pecador

 

Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mi ante Dios, Nuestro Señor. 
Oración a San Miguel Arcangel
San Miguel Arcangel, primado entre los príncipes del Cielo, te ofrezco mis alabanzas y devoción, porque Dios te ha creado tan exelente y tan perfecto y te ha dotado de un celo tan grande por la gloria y de una sumisión tan admirable a sus divinos designios.
Oración de León XIII
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Se nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios menifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Miliacia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Celestial y Purísimo Mensajero de Dios, dignate alcanzarme de los sagrados corazones de Jesús y María un verdadero amor por Ellos, la sumisión a la divina Voluntad y la gracia de.... (Hágase aquí la petición que se desea obtener con la novena)
Padre Nuestro - 3 Ave María y Gloria
Jaculatorias
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros Tú reino.
Bendito y alabado sea el Sanísimo Sacramento del Altar.
Inmaculada Concepción de María, Madre de Dios y Madre Nuestra ruega por nosostros.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda
DÍA PRIMERO
María Inmaculada, Madre y dulce Medianera, Reina de los Cielos, humildemente te suplicamos intercedas por nosotros.
Ruega a Dios que envíe a San Miguel y a sus ángeles para apartar los obstáculos que se oponen al reinado del Sagrado Corazón de Jesús en el mundo.


DÍA SEGUNDO
San Miguel, Ángel de los Santos combates, ofrezco mis alabanzas y devoción por la inefable complacencia con que Dios te mira como defensor de su gloria.

DÍA TERCERO
San Migueñ, Ángel de la Victoria, con devoción te alabo por la alegría con que Nuestro Señor Jesucristo te ve como celeoso defensor de su divinidad y las victorias que conseguís sobre los enemigos de nuestras almas.

DÍA CUARTO
San Miguel, Ministro del Altísimo, con devoción te alabo por la ternura con que te mira la Santísima Virgen viendo los combates que libraste  y librás sin cesar para establecer el reinado de su amado Hijo, Dios y Redentor nuestro, en el mundo.

DÍA QUINTO
San Miguel, Guardián del Cielo, te alabo con devoción por la veneración, el amor y el honor que te rinden las jerarquías celestiales de las cuales sos augusto Príncipe.

DÍA SEXTO
San Miguel, Ángel del Santo Sacrificio, te alabo con devoción por el honor que te ha hecho nuestro Señor Jesucristo confáindote la custodia de la Iglesia, su querida esposa y te ofrezco el reconocimiento y amor que la Santa Iglesia te profesa.

DÍA SÉPTIMO
San Miguel, portador del estandarte de salvación, te ofrezco mis alabanzas con devoción por la importante misión que Dios te ha dado al confiarte las almas de todos, defendiéndolas en la hora de la muerte de los asaltos del infierno, presentándolas ante Dios enteramente puras.

DÍA OCTAVO
San Miguel, Ángel de la Paz, te alabo con devoción por toda la fuerza, la dulzura y suavidad encerradas en vuestro santo nombre, delicia de nuestros verdaderos devotos.

DÍA NOVENO
San Miguel, Ángel del Perdón, te alabo con devoción por los inmensos beneficios que derramaste sobre nuestra Patria, siempre que esta ha sido fiel a Dios, así como por la abnegación, reconocimiento y amor que te rinden tus servidores. Dígnate, te suplicamos, obtener de los Corazones de Jesús y de María aumenten nuestros devotos para obtener la salvación.

DÍA PRIMERO

 

ORACIÓN (del día)

 

Dios y Señor de los ángeles, a quienes encomiendas la guarda de los hombres: ofrezco los merecimientos de estos soberanos espíritus y los del Príncipe de los ángeles, San Miguel, que por sí, y por medio de sus ministros, guarda la naturaleza humana, que me guardes de todo pecado, me concedas una pureza angélica y otorgues lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra.

 

Aquí rezará nueve veces el Padre Nuestro y Ave María, en honra de los nueve coros de los Ángeles, y de su príncipe San Miguel; después la oración siguiente.

 

ORACIÓN

 

Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo. Excelentísimo Arcángel San Miguel, gran primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo, y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres: pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, y alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.

 

Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al santo Arcángel la gracia o favor que desee alcanzar en la novena.

 

ORACIÓN

 

Omnipotente y sempiterno Dios; que por Tu suma clemencia nombraste, para la salud de los hombres, al gloriosísimo San Miguel Arcángel Príncipe de tu Iglesia concédenos, que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, en la hora de nuestra muerte seamos libres, y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. Amén.

 

DÍA SEGUNDO

 

Este día, como todos los demás siguientes de la Novena, se ha de hacer y decir lo mismo que en el primero, variando sólo la oración del coro angélico, que le corresponde a cada día.

 

Dios y Señor de los Arcángeles, a quien encomiendas los negocios gravísimos de vuestra gloria; por tales merecimientos gravísimos de vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos nobilísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, que defendió vuestra honra y gloria contra Lucifer y sus ángeles, para que yo busque en todas las cosas vuestra mayor honra y gloria y me des lo que pido en esta novena. Amen.

 

DÍA TERCERO

 

Dios y Señor de los Principados a quienes encomendáis la guarda de los reinos, ofrezco los merecimientos de estos excelentísimos espíritus y los del príncipe de la Milicia Celestial, San Miguel, guarda mayor de todos los reinos cristianos, para que guardes mis sentimientos y potencias de todo desorden y desobediencia a vuestras leyes divinas y me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria. Amén.

 

DÍA CUARTO

 

Dios y Señor de las Potestades, quienes tienen especial poder para refrenar los demonios; ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus y los de vuestro siervo, San Miguel Arcángel, que alcanzó sobre los demonios la mayor victoria y con la misma facilidad pelea continuamente contra ellos, en favor de los hombres, para que me defiendes de todas las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne y me des lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

DÍA QUINTO

 

Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales haces milagros propios de vuestro soberano poder, gobernando la naturaleza, para que os sirva a vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, para que me concedas, que vencidas las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza, conserve y aumente vuestra gracia y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

DÍA SEXTO

 

Dios y Señor de las Dominaciones, las que presiden a los coros inferiores y son ministros de vuestra providencia, os ofrezco los merecimientos de estos eminentísimos espíritus y los de vuestro primer ministro San Miguel, para que me concedas perfecto señorío sobre mis pasiones y perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

DÍA SÉPTIMO

 

Dios y Señor de los Tronos, en quienes descansas, como en el trono de vuestra gloria y os sientas como en tribunal de justicia: ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, trono de vuestra grandeza y ministro supremo de justicia, para que concedas, que yo me juzgue a mí mismo con rigor, para ser después juzgado con piedad y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

DÍA OCTAVO

 

Dios y Señor de los Querubines que están adornados de perfectísimas sabidurías: ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus y los de San Miguel, príncipe de los sabios del cielo, por quien enseñas a vuestra Iglesia las verdades que necesita saber para que me enseñe a temerte y amarte, que es la mayor sabiduría y que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

DÍA NOVENO

 

Dios y Señor de los Serafines que se abrazan a vuestro amor: ofrezco los merecimientos de estos ardentísimos espíritus y los de vuestro amado y amante San Miguel, para que yo os ame, único Dios y Señor mío, sobre todas las cosas, con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas; y para que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

 

ORACIÓN

 

¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelente príncipe de la corte del cielo! ¡Quién no os será muy devoto desde hoy, si así favorecéis a vuestros devotos? ¡Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagas los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tienes al que no puedo corresponder, con igual amor. Pero ya que con obras no puedo responder a tantas mercedes, recibe mis palabras y afectos. Gracias te doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre.

 

Gracias os doy por el ángel que has destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por vos o por medio de vuestros ángeles me has hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo dignamente agradecer y por eso pido y suplico al ángel de mi guarda, que en mi nombre te los agradezca y juntamente los que has hecho a toda la naturaleza humana; y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Yo me gozo de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor te ha honrado y enriquecido y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltarte y hacerte su privado y favorecido entre todos los ángeles.

 

 

Defiéndeme, ¡oh valerosísimo capitán de los ejércitos de Dios! Envía en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rindan a sus combates y tentaciones. Manda vuestros ángeles que me guíen para no andar errado; que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso, de esta vida. Asistid con vuestros ángeles, a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada por vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad, entra en posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre dar perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la bienaventuranza. Amén.

Novena a los Santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael

Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Acto de contrición: Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén

 

Invocación a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, campeón leal de Dios y de su pueblo, me dirijo a usted con confianza buscando tu poderosa intercesión. Por el amor de Dios, Quien te hizo tan glorioso en gracia y poder, y por el amor de la Madre de Jesús, la Reina de los Ángeles, complácete en escuchar mi oración.

Tú conoces el valor de mi alma a los ojos de Dios. Que ninguna mancha del mal deforme su belleza. Ayúdame a vencer el espíritu maligno que me tienta.

Yo deseo imitar tu lealtad a Dios y a la Santa Madre Iglesia y a tu gran amor a Dios y a las personas. Y debido que tú eres es el mensajero de Dios para el cuidado de su pueblo, te encomiendo esta solicitud especial:

- Mencionar la petición -

San Miguel Arcángel, debido a que tú eres, por la voluntad del Creador, el poderoso intercesor de los cristianos, yo tengo una gran confianza en tus ruegos. Yo sinceramente confío en que, si es santa voluntad de Dios, será concedida mi petición.

San Miguel Arcángel, ruega por mí y también por todos aquellos a quienes amo. Protégenos en todos los peligros del cuerpo y alma. Ayúdanos en nuestras necesidades diarias.

A través de tu poderosa intercesión, que podamos vivir una vida santa, una muerte feliz, y alcanzar el cielo, donde podemos alabar y amar a Dios contigo por toda la eternidad. Amén.

 

Invocación a San Gabriel Arcángel

San Gabriel Arcángel, yo te venero como el "Ángel de la Encarnación," especialmente porque Dios te ha designado para llevar los mensajes relacionados con el Dios-Hombre a Daniel, Zacarías, y a la Virgen María. Ven y dame una devoción más sensible a nuestra madre, más parecida a la tuya

Te venero también como la "fuerza de Dios", porque tú eres el consuelo, consolador y dador de la fuerza de Dios, elegido para fortalecer la fidelidad de Dios y para enseñarnos las verdades importantes.

Pido la gracia del poder especial de la voluntad de luchar por la santidad de la vida, apaciguar mis propósitos, renovar mi valor. Confórtame y consuélame en los problemas, las pruebas y sufrimientos de la vida diaria. Pongo mi confianza en Ti.

San Gabriel, te pido especialmente por este favor:

- Mencionar la petición -

A través de tu sincero amor por el Hijo de Dios hecho hombre y por su bendita Madre, te lo suplico, intercede por mí que mi petición sea concedida, si es la santa voluntad de Dios.

Ruega por nosotros, San Gabriel Arcángel. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Dios todopoderoso y eterno, Tú elegiste al Arcángel Gabriel, de entre todos los ángeles para anunciar el misterio de la encarnación de tu Hijo. Por tu misericordia, que nosotros te honremos sobre la tierra y que podamos sentir el beneficio de su patrocinio en el Cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Invocación a San Rafael Arcángel

San Rafael Arcángel, tú que permaneces tan cercano al trono de Dios y ofreces nuestras oraciones, yo te venero como el mensaje y amigo especial de Dios.

Yo te elijo como mi patrono y deseo amarte y obedecerte como lo hizo el joven Tobías.

Te consagro mi cuerpo y alma, todo mi trabajo, y toda mi vida. Quiero que seas mi guía y Consejero en todos los problemas y decisiones de mi vida peligrosas y difíciles.

Recuerda, Oh queridísimo, San Rafael, que la gracia de Dios se preservó contigo y con los buenos ángeles en el cielo cuando los ángeles orgullosos fueran arrojados en el infierno.

Te ruego, pues, que me ayudes en mi lucha contra el mundo, el espíritu de impureza, y el demonio. Defiéndeme de todos los peligros y todas las ocasiones de pecado. Guíame siempre en el camino de la paz, la seguridad y la salvación.

Ofrece mis oraciones a Dios del mismo modo en que ofreciste las de Tobías, de manera que, a través de tu intercesión, puedan obtener las gracias necesarias para la salvación de mi alma.

Te pido que ruegues por mí para que Dios me conceda este favor si es su santa voluntad:

- Mencionar la petición -

San Rafael, ayúdame a amar y a servir a mi Dios fielmente, a morir en su gracia, y por finalmente alcanzar el mérito de unirme a Ti para ver y alabar a Dios para siempre en el cielo. Amén.

 

Oraciones finales

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes.

Y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

Amén

San Gabriel Arcángel, Humildemente te pido que intercedas por nosotros ante el trono de la misericordia divina.

Así como anunciaste el misterio de la Encarnación de la Virgen María, que a través de tus oraciones podamos recibir fortaleza en la fe y el coraje de espíritu, y de este modo, el favor de Dios y la redención por medio de Cristo Nuestro Señor.

Que podamos cantar la alabanza de Dios nuestro Salvador, con los ángeles y los santos en el cielo por siempre.

Amén.

San Rafael Arcángel, ayúdanos en todas las necesidades y las pruebas en el viaje de esta vida terrenal, del mismo modo que, a través del poder de Dios, restauraste la vista y diste guía al joven Tobias.

Humildemente buscamos su ayuda e intercesión, que nuestras almas puedan curarse, nuestros cuerpos estén protegidos de todos los males, y que a través de la gracia divina, nosotros podamos hacernos aptos de habitar en la gloria eterna de Dios en el cielo. Amén.

Del 20 al 29 de Septiembre

FIESTA: 29 Septiembre

Acto de Contrición
Eterno, Único y Verdadero Dios, en quien Creo y a quien Amo en tres Divinas Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Me regocijo en Ti por ser un Dios Eterno, tan Sabio, Justo, Santo, Poderoso y Misericordioso. Te ofrezco como Dueño y Señor de mi vida: El perdón de mis pecados; te ofrezco mis buenas obras, trabajos, mis oraciones y devociones en reparación de las ofensas e indiferencias que recibes de mí. Renunciando así a los engaños de Satanás y a sus pompas, renuncio a sus placeres y seducciones, y desde este momento quiero ser esclavo fiel de mi amo San Miguel Arcángel a quien Tú encomendaste como Príncipe guardián de los Ejércitos Celestiales. Confío en Tu Bondad Infinita me perdones y me des la gracia de perseverar en Tu Santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
A TI SAN MIGUEL ARCÁNGEL: Capitán, caudillo y gobernador después de Jesucristo: defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale Dios, es nuestra humilde súplica. Y Tú, príncipe de la Milicia Celestial, por la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
A TI SAN  GABRIEL  ARCÁNGEL: Tú eres el Ángel de la Encarnación, el mensajero fiel de Dios. Abre mis oídos para captar los más pequeños signos y llamados del Corazón Amante de Nuestro Señor. Permanece delante de mis ojos, te consagro para comprender correctamente la Palabra de Dios: la siga y obedezca para cumplir aquello que Dios quiere de mí. Hazme vigilante en la espera del Señor, para que no me encuentre dormido cuando Nuestro Señor Jesucristo llegue con Su Poder. Amén.
A TI  SAN  RAFAEL  ARCÁNGEL: Tu eres el Ángel de la Sanación de Dios, hazme sentir un profundo dolor por mis pecados para implorar ante Dios tu nombre, para que Dios me conceda auxilio Divino en mi actual enfermedad (aquí los males que padezco) concédeme la curación milagrosa de mi cuerpo aquejado, la sanación y purificación de mi alma. Hiere mi corazón con Amor ardiente por Dios y no dejes que ésta herida no se cierre jamás, para permanecer sobre el camino de la santidad en la vida diaria y vencer los obstáculos por la fuerza de este amor. Amén.
 
PRIMER DÍA (20 Sept)
Dios y Señor de los Ángeles, a quien encomiendas la guarda de los hombres, te ofrezco estos merecimientos de estos soberanos espíritus y los de San Miguel Arcángel, que por medio de sus ministros protejan la naturaleza humana, te suplico Señor que dignes concederme ser guardado por ellos en esta vida mortal para ser conducido a la Gloria del Cielo en mi última agonía. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
SEGUNDO DÍA (21 Sept)
Dios y Señor de los Arcángeles a quien encomiendas los negocios gravísimos de Tu Gloria, te ofrezco los merecimientos de estos nobilísimos espíritus, y los de San Miguel Arcángel, que defendió Tu Honra y Gloria contra Lucifer y sus secuaces, para que yo busque en todas las cosas Tu Mayor Gloria. Concédeme el don de la Perseverancia en la Fe y las buenas obras con voluntad y disciplina para poder llegar a gozar la Gloria del Paraíso. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
TERCER DÍA (22 Sept)
Dios y Señor de los Principados a quien encomiendas la guardia de los reinos, te ofrezco los merecimientos de estos excelentísimos espíritus y los del príncipe de la milicia Celestial, San Miguel Arcángel, guardián mayor de todos los reinos Cristianos para que guarde mis sentidos y potencias de todo desorden y desobediencias a tus Leyes Divinas. Concédeme y llena mi alma de un espíritu de verdadera y sincera Obediencia. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
CUARTO DÍA (23 Sept)
Dios y Señor de las Potestades que tienes especial poder para refrenar los demonios, te ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus, y los de Tu Siervo San Miguel Arcángel, que alcanzó de los demonios la mayor victoria, y con la misma fortaleza pelea contra ellos en favor de los hombres, para que me defiendas de todas las tentaciones del demonio y de la carne. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
QUINTO DÍA (24 Sept)
Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales haces milagros propios de nuestro soberano poder, gobernando la naturaleza, para que sirva a Tu Gloria, te ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus y los de San Miguel Arcángel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, concédeme la gracia de conservar y aumentar la gracia de vencer las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
SEXTO DÍA (25 Sept)
Dios y Señor de las Dominaciones, que presiden a los coros inferiores y son ministros de Tu Providencia, te ofrezco los merecimientos de estos eminentísimos espíritus y los de tu primer ministro San Miguel Arcángel, pionero del paraíso, concédeme la gracia de dominar mis sentimientos sobre inútiles apegos, corregir mis bajas pasiones y evitar mis debilidades. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
SÉPTIMO DÍA (26 Sept)
Dios y Señor de los Tronos, en donde descansas como en el trono de Tu Gloria y te sientas como en Tribunal de Justicia, te ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, trono de Tu Grandeza y Ministro supremo de justicia, para que me concedas que en vez de juzgar a mi prójimo, me juzgue a mí mismo con rigor y me autoanalice donde fallo a los demás y a Ti, para corregirme y así corresponderte con agrado. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
OCTAVO DÍA (27 Sept)
Dios y Señor de los Querubines, que están adornados de perfectísima Sabiduría, te ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, para que yo te ame a Ti, Único Dios y Señor mío sobre todas las cosas con la mayor fuerza de mi corazón para acercarme a la perfección cristiana. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
NOVENO DÍA (28 Sept)
Dios y Señor de los Serafines, que se abrazan en Tu Amor, ofrezco los merecimientos de estos ardientísimos espíritus, los de Tu amado Amante San Miguel Arcángel para que me concedas una perfecta caridad hacia los más necesitados para ser digno de ser abrazado por Tu Misericordia y te acuerdes de mis obras a la hora de mi Tribunal. Amén. (Coronilla a los Santos Arcángeles.)
CORONILLA A LOS SANTOS ARCÁNGELES
#1.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, que Dios nuestro Señor prepare nuestras almas, y así recibir dignamente en nuestros corazones, el fuego de la caridad perfecta. Amén. 1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#2.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, que Dios nuestro Señor nos conceda la gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y seguir el camino de la Perfección Cristiana. Amén. 1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#3.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, que Dios nuestro Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén. 1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#4.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, que Dios nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar sobre nuestros sentidos de modo que No nos dejemos dominar por nuestras malas pasiones. Amén. 1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#5.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, que Dios nuestro Señor proteja nuestras almas, contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#6.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, que Dios nuestro Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.  1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#7.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, que Dios nuestro Señor se digne llenar nuestras almas, con el verdadero espíritu de Obediencia. Amén. 1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#8.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los  Arcángeles que Dios nuestro Señor nos conceda el don de la perseverancia en la fe y en las buenas obras, de modo que podamos llegar a la Gloria del Cielo. Amén.  1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
#9.
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, que Dios nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos, durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén. 1 Padre Nuestro, 3 Avemarías y Gloria.
Se reza un Padre Nuestro en honor a:
#10:     *San Miguel Arcángel….. 1 Padre Nuestro
#11:    *En honor a San Gabriel Arcángel…… 1 Padre Nuestro
#12:    *En honor a San Rafael Arcángel…….. 1 Padre Nuestro
#13:    *En honor a Nuestro Ángel de la Guarda…….. 1 Padre Nuestro

Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel guardián de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, eres nuestro admirable guía y conductor. Tú que brillas con excelente resplandor, de sobrehumana excelencia y virtud, y con tu afable protección dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti para q seamos más fieles al servicio de Dios todos los días de nuestra vida.
V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, te Alabo y te Bendigo, que por un prodigio de tu Infinita Bondad y el misericordioso deseo de la salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, humildemente te suplicamos, Padre Celestial,  nos hagas dignos de ser librados, por su poderosa protección, de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos se nos acerque para perjudicar o inquietar nuestras almas y perturbarnos. Oh Dios y Señor Nuestro, guíanos por medio de este mismo Arcángel y envíalo para que nos conduzca a la Presencia de tu Excelsa y Divina Majestad. Te lo pedimos por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Responder a cada Letanía: ….. Ruega por nosotros
Santísimo Arcángel San Miguel…
Santísimo Alférez de Cristo…
Príncipe de la Iglesia Triunfante…
Príncipe de los Príncipes celestiales…
Príncipe de las Jerarquías Angélicas…
Príncipes de los Arcángeles…
Príncipes de los Principados…
Príncipe de la Iglesia militante…
Príncipe Valerosísimo…
Virtud de las Virtudes…
Príncipe Potentísimo…
Potencia de potestades…
Fortaleza de las Dominaciones…
Majestad de los Tronos…
Primado de los Querubines…
Primado de los Serafines…
Primer Jefe de los Ejércitos de Dios…
Primer Jefe de los Ejércitos Cristianos…
Máximo defensor de la Fe Católica…
Guardián fiel de los intereses de Dios…
Patrón protector de la Iglesia…
Patrón protector de la humana naturaleza…
Ejemplo admirable de humanidad…
Fulminador del Capitán de la Soberbia…
Fulminador del Anticristo…
Gran celador del Honor de Cristo…
Confortador del Angustiado Redentor…
Ángel de Paz…
Ángel de Victoria…
Custodio de los Ángeles…
Distribuidor de los Ángeles Custodios…
Clarísima estrella de Angélica Belleza…
Lumbrera del Orbe…
Ilustrador de los Santos…
Cabeza de los Ángeles…
Fiador de los Pecadores…
Terror de los Espíritus infernales…
Para que limpio y humilde el corazón tengamos…
Para que lengua y pasiones refrenar sepamos…
Para que obras a Dios gratas hasta el fin hagamos…
Para que en el juicio tremendo no perezcamos…
Para que en la hora de nuestra muerte de Ti recibido seamos…
Para que en tu devoción más y más crezcamos…
San Miguel Arcángel, Todos: Óyenos.
San Miguel Arcángel, Todos: Defiéndenos.
San Miguel Arcángel, Todos: Enséñanos a Amar y Alabar a Dios.
Todos: San Miguel Arcángel, ven en nuestra ayuda con tus Ángeles,
enséñanos de tu humildad, enséñanos ser obedientes a Dios, enséñanos a
amar y ser fieles como María nuestra Reina. Amén.

HISTORIA

Un día San Miguel Arcángel se le apareció en Portugal a la devota Sierva de Dios Antonia D’Astinaco. El arcángel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.
Promesas: A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aún más, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.
Se Ofrece esta corona por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, Por nuestro Papa y por los que están más alejados de Dios, consuelo por las almas del purgatorio, e intenciones particulares.
San Miguel Arcángel significa: ¿Quién como Dios? Nadie es como Dios.
San Gabriel Arcángel significa: Fortaleza de Dios. Dios es mi protector.
San Rafael Arcángel significa: Medicina de Dios.

29 de septiembre (I)

SAN MIGUEL ARCÁNGEL*

Fiesta

— La misión de los Ángeles. Los tres Arcángeles a los que la Iglesia honra de manera particular.

— El Arcángel San Miguel. Su ayuda en la lucha contra el diablo.

— Pedir a este Santo Arcángel su continua protección sobre la Iglesia.

I. Leemos en el Evangelio de la Misa estas palabras de Jesús: Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre. Son los ángeles que continuamente alaban a Dios, y «toman parte, a su manera, en el gobierno de Dios sobre la creación como poderosos ejecutores de sus órdenes (Sal 102), según el plan establecido por la Divina Providencia. A los ángeles está confiado en particular un cuidado y solicitud especiales para con los hombres, en favor de los cuales presentan a Dios sus peticiones y oraciones». La misión de los ángeles como embajadores de Dios se extiende a cada uno de los hombres, y de modo principal a quienes tienen una misión específica en orden a la salvación (por ejemplo, los sacerdotes), y a las naciones enteras. Todos los días, a todas las horas, en el mundo entero, «en el corazón de la Santa Misa», se apela a los Ángeles y a los Arcángeles para cantar la gloria de Dios.

Hoy resulta particularmente oportuno considerar que la Iglesia honra en su liturgia «a tres figuras de ángeles a los que en la Sagrada Escritura se les llama con un nombre. El primero es Miguel Arcángel (cfr. Dan 10, 13. 20; Apoc 12, 7; Jd 9). Su nombre expresa en síntesis la actitud esencial de los espíritus buenos. Mica-El significa, en efecto: ¿Quién como Dios?». El segundo es Gabriel, «figura vinculada sobre todo al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios (cfr. Lc 1, 19; 26). Su nombre significa: Mi poder es Dios, o Poder de Dios». Por último, Rafael «significa: Dios sana». Meditando sobre su misión comprendemos la enseñanza contenida en la Carta a los Hebreos: ¿No son todos ellos espíritus administradores, enviados para servicio y en favor de los que han de heredar la salud?.

Su existencia y su cercanía en nuestros quehaceres de todos los días nos mueven a pedir con la Liturgia de la Misa: Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y los hombres, te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el Cielo. A nuestros Ángeles Custodios, cuya fiesta celebraremos dentro de pocos días, y a los Santos Arcángeles debemos incontables ayudas diarias. Son una muestra palpable del amor que nuestro Padre Dios tiene hacia sus hijos. ¿Acudimos a ellos frecuentemente en medio de nuestros trabajos diarios? ¿Les tratamos con confianza, pidiéndoles que nos ayuden a servir a Dios y que nos protejan en nuestra lucha diaria? ¿Nos sentimos seguros con su compañía a lo largo del día, y especialmente cuando llega la tribulación o cuando estamos en trance de perder la serenidad y la paz de los hijos de Dios?

II. Leemos en la Primera lectura de la Misa: Y se entabló un gran combate en el cielo: Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón. También lucharon el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron, ni hubo ya para ellos un lugar en el cielo. Fue arrojado aquel dragón, la serpiente antigua, llamado Diablo y Satanás, que seduce a todo el universo. Fue arrojado a la tierra y también fueron arrojados sus ángeles con él.

Los Santos Padres interpretan estos versículos del Apocalipsis como testimonio de la lucha entre Miguel y el diablo cuando fueron sometidos a prueba los espíritus angélicos. Bajo esta luz entendieron también la lucha que Satanás sostiene contra la Iglesia a lo largo de los siglos y que se radicalizará al final de los tiempos.

Según tradiciones judías seguidas por algunos Padres de la Iglesia, el demonio fue una criatura angélica que se convirtió en enemiga de Dios al no aceptar la dignidad concedida al hombre. Entonces el diablo y sus seguidores fueron arrojados a la tierra, y desde entonces no cesan de tentar al hombre para que, pecando, se vea también privado de la gloria de Dios. En el Antiguo Testamento se presenta al Arcángel San Miguel como aquel que, de parte de Dios, defiende al pueblo elegido. La lucha constante contra el demonio, que intenta sacar partido de cada situación, y que «caracteriza la figura del Arcángel Miguel, es actual también hoy, porque el demonio está todavía vivo y operante en la tierra». Es más: «hay épocas en las que la existencia del mal entre los hombres se hace singularmente evidente en el mundo (...). Se tiene la impresión de que el hombre actual no quiere ver ese problema. Hace todo lo posible por eliminar de la conciencia general la existencia de esos dominadores de este mundo tenebroso, esos astutos ataques del diablo de los que habla la Carta a los Efesios. Con todo, hay épocas históricas en las que esa verdad de la revelación y de la fe cristiana, que tanto cuesta aceptar, se expresa con gran fuerza y se percibe casi palpable».

Esa actuación del diablo en la sociedad y en las personas, que a veces se expresa con gran fuerza y se percibe de forma casi palpable, ha llevado a la Iglesia a invocar a San Miguel como guardián en las adversidades y contra las asechanzas del demonio: Manda, Señor, en ayuda de tu pueblo al gran Arcángel Miguel, para que nos sintamos protegidos en nuestras luchas contra Satanás y sus ángeles. Asechanzas reales y terribles, que tratan de aniquilar la vida de Cristo en las almas, si no contáramos con la gracia divina y la ayuda de los ángeles y de Nuestra Madre del Cielo.

La festividad de hoy nos recuerda, además, «que al comenzar la Creación, brotó esta primerísima adoración de la profundidad espiritual de los seres angélicos, sumergiéndose, con todo su ser, en la realidad del Quién como Dios: Miguel y sus ángeles (Apoc 12, 7). Al mismo tiempo, esta lectura del libro del Apocalipsis nos hace tomar conciencia de que a esta adoración, a esta primerísima afirmación de la majestad del Creador se contrapuso una negación. Frente a esa orientación llena de amor de Dios (¡quién como Dios!) estalló una plenitud de odio en rebelión contra Él», que todavía parece sentirse en el mundo de mil formas diversas. Cuando más se haga presente a nuestro alrededor esa falta de servicio amoroso a Dios y a los demás por Dios, nos recordará a nosotros los cristianos que hemos de amarle y servirle con todo nuestro ser, sin esperar nada a cambio. Serviam! Señor, te serviré, le diremos en la intimidad de nuestro corazón muchas veces, y haremos realidad esta oración en tantas ocasiones como se nos presentan a lo largo del día. Aprovechemos la fiesta de hoy para decir a Jesús: Jesús, no tengo otra ambición que la de servirte.

III. Cristo es el verdadero vencedor del pecado, del demonio y de la muerte. Y en Él vencemos siempre; nos presta frecuentemente su ayuda a través de los ángeles y de los santos. Ahora es el juicio de este mundo decía Jesús refiriéndose a los últimos acontecimientos de su vida aquí en la tierra, ahora el príncipe de este mundo va a ser arrojado fuera. Y Yo, cuando sea levantado en alto, atraeré a todos a Mí. Y ante lo que cuentan los discípulos de que en Su nombre son sometidos los demonios, el Señor exclama: Veía Yo a Satanás caer del cielo como un rayo.

Sin embargo, el triunfo de los cristianos sobre el demonio no tendrá lugar hasta el fin de los tiempos. Por eso, San Pedro, después de exhortar a los primeros cristianos a la más plena confianza en Dios Descargad en Él, les dice, todas vuestras preocupaciones, porque El cuida de vosotros, les llama vivamente la atención para que estén vigilantes: Sed sobrios y vigilad, pues vuestro adversario el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar. Y comenta San Cipriano: «Anda alrededor de cada uno de nosotros, como un enemigo que tiene sitiada una plaza y explora las murallas y examina si hay alguna parte débil y poco segura por donde penetrar». Quizá recordaba el Apóstol, mientras escribía estas recomendaciones, aquellas palabras del Maestro: Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo. Pero Yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe....

El gran triunfo del demonio en nuestros días consiste quizá en que muchos, o lo han olvidado, o bien piensan que son creencias de otras épocas menos avanzadas culturalmente. No lo olvidemos nosotros, pues su acción misteriosa en la vida del mundo y de las personas es bien real y efectiva. Acudamos con frecuencia a San Miguel Arcángel. El Papa Juan Pablo II, en ese discurso que hemos citado, varias veces volvía a recitar, en nombre de toda la Iglesia, una antigua oración a este Santo Arcángel: Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha, sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el poder divino, a Satanás y a los otros espíritus malvados que andan por el mundo tratando de perder a las almas. Amén




«Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa »


Lecturas del San Bartolomé, apóstol

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (21,9b-14)

 

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.17-18

 

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51)

Desde 16 oct 2011

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